Mostrando entradas con la etiqueta óvulo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta óvulo. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de abril de 2020

El desarrollo de un ser humano comienza con la fecundación



En la tercera edición del libro Medical Embriology, de Jan Langman, se explica que “el desarrollo de un ser humano comienza con la fecundación, un proceso por el cual dos células altamente especializadas, el espermatozoide del macho y el ovocito de la hembra, se unen para dar lugar a un nuevo organismo, el cigoto”.

El libro Essentials of Human Embryology de Keith Moore coincide en que “el desarrollo humano comienza tras la unión de los gametos masculino y femenino o células germinales durante un proceso conocido como fecundación (concepción)”. El óvulo fertilizado, “conocido como cigoto es una célula diploide grande que es el principio del ser humano”.

“El ciclo de vida de los mamíferos comienza cuando un espermatozoide entra en un óvulo”, manifiesta un estudio publicado en 2010 en la revista Nature por Yukinori Okada y otros científicos, con el título “A role for the elongator complex in zygotic paternal genome demethylation”.

Una investigación realizada por Janetti Signorelli y otros científicos concluye que “la fertilización es el proceso por el cual los gametos haploides macho y hembra (espermatozoide y óvulo) se unen para producir un individuo genéticamente distinto”.


En el  libro The Developing Human: Clinically Oriented Embryology  de los científicos Keith Moore, TVN Persaud y Mark Torchia aseguraran que “el desarrollo humano es un proceso continuo que comienza cuando un ovocito de una hembra es fertilizado por un esperma de un macho”. “El desarrollo humano comienza en la fertilización cuando un espermatozoide se funde con un ovocito para formar una sola célula, el cigoto”, escriben.

viernes, 8 de marzo de 2019

Es ya un hombre aquél que lo será


Juan Pablo II en Evangelium Vitae escibe que “desde el
momento en que el óvulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. Jamás llegará a ser humano si no lo ha sido desde entonces. A esta evidencia de siempre... la genética moderna otorga una preciosa confirmación. Muestra que desde el primer instante se encuentra fijado el programa de lo que será ese viviente: una persona, un individuo con sus características ya bien determinadas. Con la fecundación inicia la aventura de una vida humana, cuyas principales capacidades requieren un tiempo para desarrollarse y poder actuar. Aunque la presencia de un alma espiritual no puede deducirse de la observación de ningún dato experimental, las mismas conclusiones de la ciencia sobre el embrión humano ofrecen una indicación preciosa para discernir racionalmente una presencia personal desde este primer surgir de la vida humana: ¿cómo un individuo humano podría no ser persona humana?”.

Desde que entró en contacto con el mundo greco-romano, en el que estaba difundida la práctica del aborto y del infanticidio, la primera comunidad cristiana se opuso radicalmente, con su doctrina y praxis, a las costumbres difundidas en aquella sociedad.


Juan Pablo II siguiendo la enseñanza de la Iglesia desde los tiempos apostólicos manifiesta en Evangelium Vitae: “con la autoridad conferida por Cristo a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con los Obispos de la Iglesia católica, confirmo que la eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente es siempre gravemente inmoral”.

jueves, 5 de abril de 2018

El negocio de los bebés existe.

El negocio de los bebés existe, y, en opinión de Debora Spar, "ni la retórica ni la motivación pueden cambiar la actividad fundamental. Cuando las personas adquieren óvulos o esperma; cuando contratan madres de alquiler; cuando eligen a un niño para adoptar o un embrión que se va a implantar están haciendo negocio".

El Vaticano en el documento “Dignitas personae”, da una serie de directrices con respecto a la moderna bioética. Afirma que “toda forma de maternidad subrogada” es “ilícita”. Las razones están perfiladas en un documento anterior, “Donum vitae”: “La subrogación de la maternidad representa un fracaso objetivo en la asunción de las obligaciones del amor maternal, de la fidelidad conyugal y de la maternidad responsable; ofende la dignidad y el derecho del niño a ser concebido, llevado en el vientre, traído al mundo y criado por sus propios padres; establece, para detrimento de las familias, una división entre los elementos físicos, psicológicos y morales que constituyen esas familias”. Para la Iglesia Católica la única forma moralmente lícita de producir hijos es a través del acto conyugal entre hombre y mujer.

"Estamos vendiendo niños", asegura Debora Spar. Se trata
de "un mercado que alcanza los tres mil millones de dólares, solamente en Estados Unidos, y que es de los pocos que opera sin reglas", puntualiza esta catedrática de Administración de Empresas, directora de investigación de la Harvard Business School. La necesidad de una regulación, con un debate político explícito y claro, resulta imprescindible para evitar abusos, según las conclusiones de su estudio (Baby Business) que aborda sin tapujos emocionales el amplio negocio de las tecnologías reproductivas.

"Cuando el parto de las mujeres se trata como una mercancía, las mujeres que lo experimentan son degradadas; conciben deliberadamente un hijo con la intención de entregarlo a cambio de un beneficio material", afirma Elizabeth Anderson, profesora de Filosofía de la Universidad de Michigan.