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jueves, 4 de enero de 2024

Si eres grande, no necesitas decirlo

Timothy Garton, historiador y periodista británico,profesor de estudios europeos en la Universidad de Oxford manifiesta que“Reino Unido ha pasado el punto de inflexión del brexit, incluso Sunak está dando pequeños pasos hacia la UE. Hasta el regreso de Cameron es una señal impensable hace un año. Pero es irrelevante. El próximo primer ministro se llamará Keir Starmer y dará más pasos hacia la UE. Si Europa va bien, la cuestión volverá a la agenda política a finales de esta década o inicios de la siguiente. Tal vez hablemos de la unión aduanera o del mercado único. Entonces dependerá de la Unión Europea.”
“La democracia inglesa ha sobrevivido mucho mejor que la de EE.UU. La mala noticia es que tan importante como las consecuencias económicas negativas del brexit ha sido el golpe desastroso a la reputación británica como un país atractivo, de poder blando y de influencia internacional. Ahora es mucho menos importante incluso para EE.UU. Y para la Europa continental ha desaparecido del debate. Ha sido una desastrosa pérdida de influencia, que es difícil de revertir. Y los conservadores siguen con la retórica de “Britain is great”. Si eres grande, no necesitas decirlo. Pero la democracia ha sobrevivido. Si miras los desafíos a la democracia dentro de la UE, también ahora en España, Inglaterra está en la media.”

miércoles, 3 de enero de 2024

Los mayores desafíos actuales de Europa son geopolíticos

Según The Economist, los mayores desafíos actuales (la guerra de Ucrania, la competencia con China, el aumento de la migración en el Mediterráneo, la gestión del cambio climático) son geopolíticos. Esto ha supuesto que Europa vuelva su mirada a la geografía, después de años en los que no pensaba para nada en ampliaciones. La última nación que ingresó en la UE fue Croacia, en 2013, y la penúltima, Rumanía, en un ya lejano 2007. Es posible que los franceses y los albanos no estén totalmente de acuerdo en los rasgos civilizadores que comparten, pero saben que comparten el mismo trozo de roca euroasiática. En estos momentos, eso parece más importante. 
Los dirigentes europeos consideran que las diversas ampliaciones de la UE han sido las mejores decisiones políticas de la institución, por encima de grandes proyectos como la introducción del euro o el mercado único. Grecia, Portugal y España se incorporaron después de décadas gobernados por dictaduras. Entre 2004 y 2007 el bloque acogió a una docena de nuevos miembros, la mayoría de los cuales habían sufrido el yugo soviético. El hecho de que las fronteras de la UE se extiendan hasta Polonia, la República Checa, Eslovaquia y Hungría ha facilitado la ayuda a una Ucrania agredida bélicamente por Rusia. Las ampliaciones son historias de éxito y dan pie a la esperanza para otras futuras. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, hasta ahora escéptico con la expansión, ha rectificado y la apoya. Lo mismo ocurre en Berlín. La guerra en Ucrania ha provocado el cambio, por los miedos que desata. El desafío es espectacular porque llaman a la puerta Bosnia, Serbia, Kosovo, Macedonia, Albania, Montenegro, Moldavia, Georgia y, sobre todo, Ucrania. La fecha de 2030 es una de las que se manejan para empezar la ronda de acogidas.
The Economist recuerda que los líderes comunitarios no llegaron a definir la identidad europea hasta 1973, cuando invocaron los valores de sus órdenes jurídico, político y moral y se comprometieron a conservar la rica variedad de sus culturas nacionales. Dado que los valores eran universales (la democracia, el principio de legalidad, la libertad de conciencia y el respeto a los derechos humanos, entre otros) y las culturas diversas, no había una razón fundamentada para mantener a Europa del Este fuera tras la caída del comunismo. La adhesión a la UE se convirtió, en teoría, en una cuestión de criterios técnicos. Lo mismo ocurre ahora. Una Europa mayor y mejor es factible.

viernes, 16 de noviembre de 2018

¿Por qué la frontera irlandesa es la mayor lucha del brexit?

Dara Doyle en Bloomberg escribe que la ausencia de controles fronterizos entre las dos “Irlandas” es un símbolo poderoso del proceso de paz de la región, que puso fin a la violencia. Un regreso a los puntos de control y las cámaras de vigilancia arriesga provocar odios antiguos. Por otra parte la isla de Irlanda en muchos aspectos funciona como una economía integrada, con cadenas de suministro que cruzan la frontera.

La UE no quiere que Irlanda del Norte se utilice como puerta trasera para que los productos que no cumplen con los estándares ingresen al mercado único. Se necesitarán controles en los puertos británicos para garantizar que dichos productos no se envíen a Irlanda del Norte y luego se transporten al sur y al mercado único.


El Reino Unido dice que la UE quiere anexar a Irlanda del Norte, e incluso algunos murmuran que el gobierno irlandés está tratando de unificar la isla disimuladamente. E incluso si a la primera ministra británica, Theresa May, le gustara el plan, su debilidad política complica las cosas. Ella se ha mantenido en el poder con el DUP, un partido de Irlanda del Norte que considera que Belfast es por excelencia tan británico como Londres. El DUP está amenazando con vetar cualquier acuerdo que establezca barreras con el continente.


Existe la posibilidad de que el Reino Unido salga del bloque sin un acuerdo. En la práctica, eso podría significar aranceles sobre bienes comercializados entre la UE y el Reino Unido, grandes esperas en puertos, aviones en tierra y tal vez incluso escasez de alimentos y medicamentos en Gran Bretaña. los irlandeses quieren, más que nadie, evitar que el Reino Unido se derrumbe.

Martin McGuinness dijo que había apoyado las iniciativas para un plebiscito acerca de una Irlanda unida. Pero para que eso suceda, Gran Bretaña debe considerar que es probable que Irlanda del Norte optaría por la reunificación. También hay poco interés en Londres o Dublín para una votación ya que ambas partes temen que podría poner en peligro la frágil paz de la región.