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miércoles, 24 de diciembre de 2025

Lo que parece ser, realmente es


Existe una persona, un lugar y un tiempo trascendentes en el mundo material. La creación ha recibido a Dios en la persona de Jesucristo. Afirma Ireneo en Contra las herejías que “la propia creación de Dios, que depende para su existencia del poder, el arte y la sabiduría de Dios, ha engendrado a Dios”. “Lo que parece ser, realmente es”. San Efrén el Sirio afirma que “María llevó al Niño en silencio, ¡y en Él estaban ocultas todas las lenguas! José lo llevó en sus brazos, ¡y en Él  se ocultaba una naturaleza más antigua que cualquier cosa antigua!… Siendo Altísimo, bebió la leche de María, ¡y de su bondad beben ahora todas las criaturas! Él es el pecho de la vida y el aliento de la vida”. La encarnación no es solo un acontecimiento pasado, sino una realidad continua.

lunes, 26 de mayo de 2025

La llama del amor

La llama del amor no será brillante a menos que su alimento sea limpio e incontaminado; y la más cegadora pureza será frialdad y desolación a menos que reciba su aliento de un ferviente amor, escribe John H. Newman

sábado, 10 de febrero de 2024

Listerine creo la preocupación por la halitosis

El Listerine fue creado en el siglo XIX como un potente antiséptico quirúrgico. Más tarde se vendió, destilado, como limpiador de suelos y como remedio contra la gonorrea. Pero no se convirtió en un éxito arrollador hasta los años veinte, cuando fue lanzado como solución a la halitosis crónica, lo cual por entonces constituía un oscuro término médico. Los nuevos anuncios de Listerine mostraban a hombres y mujeres tristes, ansiosos por casarse, pero a quienes daba asco el aliento a podrido de su pareja. ¿Puedo ser feliz con él a pesar de eso?, se preguntaba una doncella. Hasta ese momento no se había considerado que el mal aliento constituyera una catástrofe. Pero el Listerine se encargó de cambiar las cosas. Como apunta el profesor de publicidad James B. Twitchell, “el Listerine no creó tanto el enjuague bucal como la halitosis”. En sólo siete años, los ingresos de la compañía ascendieron de 115.000 dólares a más de ocho millones.

sábado, 15 de abril de 2023

La mujer si ama al hombre, ama también su cuerpo

Escribe el catedrático y sociólogo italiano Francesco Alberoni que “la aceptación del cuerpo del hombre, su idealización hasta en los aspectos groseros, es el primer signo del amor. Del mismo modo, el desamor o la falta de amor la lleva a rechazarlo, primero de manera velada, sutil, ambigua. Después, abiertamente. En efecto, la mujer, cuando no ama más a un hombre, pone en evidencia todos sus aspectos grotescos, animalescos. Le reprocha sus ronquidos cuando duerme, su modo de caminar cuando anda dando vueltas por la casa, cuando rompe todo, cuando cambia todo de sitio. Le irrita su ambiente-cuerpo. Su olor se vuelve acre, insoportable. Las sábanas ya no están impregnadas de “su perfume”. Están impregnadas del olor acre, animalesco, del hombre-intruso. Para la mujer, el aspecto animalesco es difícil de olvidar. A tal punto que muchas de ellas, en la playa, a menudo ven a los hombres como si fueran monos. Es común, entre las mujeres, decir con expresión desgraciada que “los hombres desnudos no son lindos, no son un lindo espectáculo”. Si somos objetivos, esto es cierto en parte, pero la brutalidad física es lo que los hace parecer más feos a los ojos de la mujer. A la mujer le ocurre lo contrario con los hijos. Para la madre los hijos son siempre lindos, aunque sean gordos o poco agraciados. Nunca admitirá que son feos y se encolerizará si alguien se lo hace notar. A menudo se confunde esta actitud con el “amor maternal”. En realidad, la mujer no admite que pueda hacer echado al mundo un ser feo”.

“La mujer, cuando ama, supera este aspecto inquietante del cuerpo del hombre, viendo la parte positiva. Porque si ama al hombre, ama también su cuerpo y lo ama como al suyo propio, que nunca es repugnante. La mujer acepta, pues, el cuerpo del hombre poco apoco, de modo paulatino, por medio del amor.  El cuerpo del hombre amado ya no está separado. Ella yace, acurrucada, entre sus brazos y respira su aliento. Su aliento es como el aire, indispensable. Sus olores se han fundido, constituyen un único olor, un único perfume. Siente el perfume en sus fosas nasales, segura de estar en paz con la vida. Tocarlo es entonces tocar una zona maravillosa, quieta. Es la seguridad de lo continuo, de lo permanente."



jueves, 30 de abril de 2020

El vestido es un excelente indicador de los valores de una civilización



Si observamos las historias humanas a lo largo de un amplio período de tiempo, nos daremos cuenta de que el vestido es un excelente indicador de los valores que dan su aliento a esta o a aquella civilización. Obviamente, desempeña una función fisiológica,resguardarse del frío, evitar los agobios del calor, pero su dimensión cultural es igualmente indiscutible, dice el sociólogo Michel Maffesoli. Por otra parte, hay una vieja palabra en la tradición monástica, la investidura, que muestra hasta qué punto la toma de los hábitos es la más fuerte expresión de la integración a una determinada comunidad.