domingo, 25 de octubre de 2026

El cristiano no puede quedarse cruzado de brazos

Tomás Moro y su familia
El mar, escribe Tomás Moro, nunca circundará y anegara por completo la tierra firme; pero en muchos sitios ha ido comiendo y devorando comarcas enteras, haciéndolas mar a pesar de que estuvieran bien pobladas, y ha perdido otros lugares que antes ocupaba. Así también la herejía no anegará nunca la fe de Cristo, ni el poder del infierno prevalecerá contra la Iglesia; pero de igual modo que éste gana en algunos sitios nuevos poblados, de la misma forma podrá perder otros viejos por negligencia.
Tomas Moro, comenta su biógrafo Vazquez de Prada, no quiere decir otra cosa sino que el cristiano no puede quedarse cruzado de brazos contemplando como el mundo hostiga a la Iglesia, viendo como la herejía y las persecuciones van limando terreno y pueblos a su dominio espiritual. Y no anda descaminado al creer que tal miopía histórica por parte de los cristianos está relacionada con la seguridad inconsciente de navegar en un barco del que no hay temor que se vaya a pique, porque Cristo ha empeñado su palabra. Siempre existirán cristianos sobre la faz de la tierra y por eso habrá que defenderse contra el ataque brutal y devorador del mar de la impiedad, que unas veces infunda la tierra por las zonas de los bajíos y otras socava los altos acantilados. A la labor de defensa y agrandamiento del reino de Cristo, pensaba Sir Tomas Moro, están llamados sin excepción todos sus miembros, clérigos y laicos. 


La moda pasa y el estilo permanece

El fenómeno de la moda tiene unas condiciones básicas, El sentido de la fugacidad, su interés radical por el cambio y un amor apasionado por todo lo que signifique novedad. La moda, entendida como un proceso creativo tiene como principal cualidad la de estar en el momento. La moda está especialmente vinculada al prestigio que da lo nuevo y que caracteriza a las sociedades modernas. Si algo caracteriza al fenómeno de la moda es que frente al énfasis de lo antiguo, trata de poner el acento en lo novedoso y lo efímero, incluso cuando rescata modos y estilos del pasado lo hace siguiendo un patrón de cambio constante, escribe Paula Rodriguez.
El estilo Chanel es intemporal, Gabrielle Chanel lo explica cuando dice que “la moda pasa y el estilo permanece”, “la moda está hecha de una idea divertida para quemar enseguida”. El estilo Chanel debe mucho de su persistencia en el tiempo a su lógica funcional, a la dimensión practica que ha sabido adaptarse al ritmo de las preocupaciones contemporáneas. Una constante lección para los diseñadores de cualquier época es observar como Chanel plasma un estilo que nunca pasa y siempre perdura, existe un choque entre el sentido de la fugacidad de la moda y la permanencia del estilo Chanel en el tiempo. En Chanel permanece el look haciendo de ello una tradición pero inicialmente se da una ruptura. Esta es la revolución, la clave, descubrir encarnar, hacer realidad, que se puede cambiar de moda y permanecer en el mismo estilo o look. A Coco Chanel como le preocupaba el estilo, se preocupó de la moda.
“El estilo queda aunque se renueve y se desarrolle como un árbol. Es el mismo pero cada primavera es distinto”,decía Coco Chanel, “los rostros cambian, las modas pasan y el estilo permanece”. 

sábado, 24 de octubre de 2026

Subvencionando a una industria, ayudamos a alejar capital y trabajo de otras

Si los mercados fueran perfectos, una empresa que cobrara unos precios demasiado alto perdería todo el negocio. En un mundo de mercados sumamente imperfectos, una empresa que cobre un precio algo más alto gana casi tanto con ese precio más alto como lo pierde en ventas; una empresa que no baja los salarios ejerce una influencia mayor sobre sus trabajadores que casi compensa su coste más alto; y así sucesivamente. El coste que tiene para una empresa el hecho de no ser totalmente racional y de no bajar los salarios y los precios puede ser bastante pequeño, lo suficiente para que las personas razonables no lo hagan. Y sin embargo, la decisión de no bajar los precios en una recesión, que es razonable a titulo individual, puede tener unos resultados colectivamente desastrosos. Si los precios no bajan cuando la gente decide tener más dinero en efectivo, la reducción de la producción y del empleo no se corrige sola. En un mundo imperfecto, a los grupos de personas que se comportan razonablemente como individuos pueden ocurrirles cosas absurdas. 
No es posible fomentar todas las industrias nacionales; subvencionando a una, ayudamos a alejar capital y trabajo de otras. Por lo tanto, una política comercial estratégica favorable a alguna industrias es, en realidad, una política estratégica contraria a otras, lo cual lleva inmediatamente a preguntarse si los gobiernos son suficientemente sofisticados u objetivos para llevar a cabo ese cometido.
Los políticos encuentran sus ideas en algún lugar. Si los profesores y académicos no les proporcionan los eslóganes que necesitan para conseguir votos siempre es posible encontrar a algún otro que lo haga.


Referencia: Vendiendo prosperidad de Paul Krugman

Las metanarrativas son un método basado en la idea de que las palabras no se refieren a la realidad, sino a otras palabras

El principio político posmoderno afirma que la sociedad esta formada por sistemas de poder y jerarquías cuyo más importante atributo es la capacidad de decidir que se puede saber y cómo. El verdadero poder no está en los parlamentos, ni siquiera en los cuarteles, sino en los despachos en donde se elaboran las metanarrativas.
Las metanarrativas no son otra cosa que discursos muy elaborados, y es posible someterlos a deconstrucción, un método basado en la idea de que las palabras no se refieren directamente a la realidad, sino a otras palabras, en un juego lingüístico en el que los significantes solo alcanzan su significado dentro del propio texto. El propósito del lenguaje no es más que jerarquizar conceptos de manera que unos elementos queden simbólicamente por encima de otros, lo cual luego se traslada a la vida de la gente, que queda atrapada en jaulas simbólicas que no solo no sabe reconocer, sino que refuerza con sus propios actos y palabras.
Dado que todas las culturas son metanarrativas basadas en juego de lenguajes, no es posible demostrar que el liberalismo científico occidental es superior al tribalismo animista de una etnia amazónica que vive en la edad de hierro.
La forma de entender la realidad social para esta gente implica que las personas no son más que recipientes para metanarrativas, sujetos construidos con lenguaje a partir de discursos dominantes. O sea, nada. Al mismo tiempo, cualquier ambición universal no es más que una ilusión, el ensayo fraudulento de unas “verdades objetivas” que no pueden ser tildadas más que de fascistas.


viernes, 23 de octubre de 2026

A merced de la casualidad y las interconexiones del mundo material

“Puede ser que Dios ni siquiera necesite castigarnos. Aparta su rostro de nosotros, lo que quiere decir que retira su gracia protectora y nos deja a merced de la casualidad y las interconexiones del mundo material. Entramos en el zodiaco del azar y de la mecánica, pobre de nosotros”, escribe Nicolae Steinhardt en El diario de la felicidad .

Todo lo real es verdadero

“Omne ens est verum, todo lo real es verdadero.Cuando el hombre de nuestro tiempo se enfrenta con la claridad de esta frase y ante su grandiosa sencillez, siente perplejidad y una presentida admiración; incluso podríamos decir que le embarga el desconcierto debido a lo que con tanta exactitud y precisión se dice con esas cuatro palabras”, escribe el filósofo Josef Pieper.
“En lo objetivo y realmente existente fuera del alma hay algo por lo que puede ser llamado verdadero”, dice Tomás de Aquino. “En la creación se encuentra la verdad tanto en las cosas mismas como en el entendimiento”. Según la opinión de Aquino, pues, llamar a las cosas verdaderas no es solo retórica, como dice Spinoza; existe, en sentido propio, una verdad de las cosas. Se podría decir incluso más; las cosas son verdaderas en virtud de su más intima esencia. “Lo verdadero se encuentra en las cosas y en el entendimiento. Pero lo verdadero que existe en las cosas se identifica con el propio ente, como su sustancia”, dice Tomás de Aquino. La verdad de las cosas no es una “propiedad” que podrían igualmente no tener. No; lo que hace que las cosas sean, eso mismo es los que hace que sean verdaderas. “El ente no puede concebirse sin lo verdadero”.
Nuestro juicio puede ser verdadero o falso. Las cosas son siempre y solo verdaderas, jamás falsas, dice Pieper.


jueves, 22 de octubre de 2026

A la Edad Media se debe el sistema universitario

A la Edad Media, afirma Thomas Woods, se debe uno de los principales logros de la civilización occidental, el sistema universitario. La universidad fue un fenómeno totalmente nuevo en la historia de Europa. Ni en Grecia ni en Roma había existido algo similar. La institución que conocemos con sus facultades, programas, exámenes y títulos, así como estudios superiores y estudios de grado medio, procede directamente del mundo medieval.
El historiador David C. Lindberg en su libro The beginnings of western science, escribe que “hay que señalar con toda claridad que el maestro medieval gozaba de amplia libertad en el seno de este sistema educativo. El estereotipo describe al profesor medieval como un individuo débil y servil, un esclavo de Aristóteles y de los padres de la Iglesia, aunque evita explicar como se puede ser a un tiempo esclavo de ambos. Un profesor temeroso de distanciarse una coma de los dictados de la autoridad. Existían unos límites teológicos, pero dentro de esos amplios límites el profesor gozaba de notable libertad de pensamiento y de expresión; no había apenas doctrina alguna, ya fuese filosófica o teológica, que los intelectuales de la universidad medieval no sometieran a un minucioso escrutinio crítico.”
El escolasticismo en su búsqueda de la verdad a través del estudio y el manejo de fuentes muy diversas, junto con una clara voluntad de abordar posturas contrarias con cautela y precisión, dotaron a la tradición intelectual medieval, y por extensión a las universidades, de una gran vitalidad.