Si Irán termina por hacerse con el arma nuclear, por limitada que sea su cantidad, constituiría el mayor riesgo a la estabilidad en la zona, y podría provocar que Arabia Saudita respondiera al desequilibrio geoestratégico que se produciría con una decisión de conseguir una capacidad nuclear similar, y hasta quizá lo podría hacer la Turquía del presidente Erdogan. Si todo esto sucediera, y podría llegar a suceder si no se cortan a tiempo las actuales aspiraciones iraníes, la ya complicada situación de Oriente Medio se volvería incontrolable y la endeble estabilidad internacional en esta parte del mundo se convertiría en un mero recuerdo. Pero Estados Unidos junto a Israel esta decidido a cortar el proceso.Las sombrías predicciones de que este país pudiera conseguir armas nucleares en un breve espacio de tiempo ya no están claramente sobre la mesa. Ni Israel ni Estados Unidos permitirán jamas a Irán hacerse con una capacidad nuclear operativa, y, aun en el caso de que este país mantenga el objetivo de hacerse con armamento nuclear, que previsiblemente lo hará, esta amenaza ha sufrido un retraso muy considerable.
Israel no permitirá que sus vecinos lleguen a hacerse con armas nucleares, de hecho ya ha llevado ataques aéreos selectivos contra los reactores nucleares de estos. El carácter democrático de Israel, su nivel cultural y su vinculación con Estados Unidos hacen impensable que recurra al empleo de arma nuclear a no ser que realmente viera en extremo peligro su propia existencia.
Referencia: El despertar estratégico de Europa. Eduardo Zamarripa






