lunes, 2 de febrero de 2026

Destruimos Europa porque quedamos fascinados por una ciencia pervertida

Karl Polanyi
La palabra nihilismo puede tener distintos significados. En un sentido filosófico estricto denota la negación de la existencia real, el mundo se funda en el caos, el sinsentido y el vacío. En un sentido moral y político, el nihilismo se refiere a una mentalidad que no se limita a rechazar todas las normas y valores como falsos y sin fundamento, sino que pretende destruir su papel e influencia en la sociedad. En contraste con el escepticismo y el epicureísmo antiguos, que aconsejaban una aceptación serena de lo que nos rodea, el nihilismo moral y político provoca una inclinación a mostrarse airados y resueltos a aniquilar. Así, el surrealista francés de principios del siglo XX, André Breton describió su movimiento (que se hace eco del radicalismo ruso del siglo anterior) del modo siguiente: “Estábamos poseídos por una voluntad de subversión total”.
En opinión de Karl Polanyi (Viena, 25 de octubre de 1886- Pickering, 23 de abril de 1964), destruimos Europa porque quedamos fascinados por una ciencia pervertida. Su poder crítico alimentó nuestra indignación, arrastrándonos hacia el nihilismo moral y político. Nos engañamos a nosotros mismos imaginando una ciencia salvadora (el comunismo) o una misión purificadora (el nazismo y otros movimientos). La esperanza se transmutó en creencia en una necesidad redentora inmune al examen crítico, la Historia, el Pueblo, la Sangre, la Voluntad. Pero no puede haber ciencia salvadora. Ni tampoco hay misiones purificadoras. Los hombres pecadores sólo pueden ser sujetados por la disciplina moral. La sociedad sólo puede gobernarse humanamente mediante juicios morales sopesados. Al haber aniquilado el pasado, que es el manantial de la sabiduría, Occidente no sólo perdió sus defensas contra los bárbaros internos. Peor aún, generó nuevos y tremendamente destructivos bárbaros, “bohemios armados”, como los llama Polanyi. Armados de indignación moral e imbuidos de una urgencia que no tolera restricciones morales, provocaron cataclismos y desastres.

domingo, 1 de febrero de 2026

La trata de personas suele comenzar cuando alguien se siente invisible

La trata de personas rara vez se anuncia. Se infiltra en el mundo discretamente, disfrazada de oportunidad, empleo o seguridad. Un adolescente confía en un hombre que le ofrece llevarlo a la ciudad. Una mujer desplazada por las inundaciones acepta un trabajo en el extranjero. Un trabajador migrante firma un contrato que no sabe leer, pero siente que debe hacerlo. Lo que comienza como supervivencia se convierte en cautiverio, no siempre con cadenas ni puertas cerradas, sino con deudas, coerción y la lenta erosión de la libertad de elección.Esa erosión es el eje central del Informe Mundial sobre la Trata de Personas de las Naciones Unidas , el análisis más amplio hasta la fecha sobre la evolución de la explotación moderna. El informe muestra una crisis caracterizada por víctimas más jóvenes, redes criminales con gran capacidad de adaptación y un sistema judicial que lucha por mantenerse al día. La trata crece con mayor facilidad en lugares donde las personas se sienten invisibles.
La Directora Ejecutiva de la ONUDD, Ghada Waly, dijo que el informe debería tomarse como una advertencia clara. La mayoría de las víctimas identificadas hoy en día son víctimas de trata dentro de sus propias fronteras. Muchas son reclutadas no por desconocidos, sino por conocidos que explotan la confianza con mayor eficacia que la violencia. La trata de personas se ha arraigado en barrios, lugares de trabajo y espacios comunitarios, lo que dificulta su detección y facilita su desestimación. Waly dijo que la inestabilidad que afecta a gran parte del mundo ha allanado el camino para los traficantes. La explotación sexual sigue siendo una realidad devastadora, pero el trabajo forzoso se ha convertido en una forma de trata cada vez más dominante en todo el mundo. Los investigadores están encontrando víctimas en la agricultura, la construcción, la manufactura, la hostelería y el trabajo doméstico. Los salarios desaparecen en "honorarios". Los documentos de identidad se utilizan como medio de presión. Las amenazas sustituyen las restricciones físicas. En muchos sectores, la explotación se integra en la vida económica normal.
Los niños se enfrentan a algunos de los mayores riesgos. En varias regiones, los menores constituyen una proporción significativa de las víctimas identificadas. Las niñas suelen ser objeto de explotación sexual. Los niños se ven cada vez más obligados a trabajar o a participar en actividades delictivas forzadas. Algunos son atraídos en línea por personas que se hacen pasar por mentores o amigos. Muchos cruzan las fronteras solos, ya desconectados de las estructuras que antaño los protegían.
La trata de personas suele comenzar cuando alguien se siente invisible. La justicia comienza cuando alguien reconoce su valor. 

Ser padres es una obligación, si has traído hijos a este mundo

Escribe Carmen Serrano en su libro ¡Me ha dicho mamá que no me quieres! : “Elegid siempre a buenas personas para ser padres y madres de vuestros hijos. Será la segunda decisión más importante de vuestras vidas, y esto se lo digo a mi hijo y a mis hijas. Pero mucho antes que esa elección está la otra, la más importante, tener hijos no es una obligación. Ser padres sí lo es, si has traído hijos a este mundo.”

El crecimiento económico ha sacado a millones de personas de la pobreza

Durante los dos últimos siglos, el crecimiento económico ha sacado a millones de personas de la pobreza en el mundo y ha hecho que la gente tenga vidas más largas y más saludables, manifiesta el economista Daniel Susskind. Como resultado, sostiene, la búsqueda del crecimiento está en el centro de la vida económica en todo el mundo.
La idea del crecimiento económico está en el centro de nuestras vidas y el destino de los líderes políticos depende de si un número sube o baja. Lo interesante es que antes de los años 50, no mucho tiempo atrás, casi ningún político o economista hablaba del crecimiento económico. Esta idea de que tenemos que buscar incansablemente el crecimiento económico es muy reciente.
El PIB no es lo mismo que el crecimiento. El PIB es una foto estática sobre lo que produce una economía en un momento, pero el crecimiento se refiere a la implacable búsqueda de aumentar el tamaño del PIB.
Susskind manifiesta que si queremos más crecimiento, necesitamos más progreso tecnológico, necesitamos más ideas. El crecimiento está asociado con la prosperidad. El crecimiento económico ha sacado a miles de millones de personas de la pobreza, ha mejorado la salud de las personas, ha mejorado los sistemas de educación. En fin, ha generado prosperidad.


sábado, 31 de enero de 2026

La incorporación de la mujer al trabajo durante la I Guerra Mundial contribuyó al sufragio femenino

La incorporación de la mujer al trabajo en la retaguardia durante la I Guerra Mundial y su mayor asunción de responsabilidades públicas contribuyó a que, en el período de entreguerras, el sufragio femenino fuese adoptado por la gran mayoría de los países europeos entre 1918 y 1939. Solo Francia hasta el fin de la II Guerra Mundial, Italia (1946) y Suiza (1971, después de que un referéndum rechazase la ampliación del sufragio a las mujeres en 1959), además de Grecia (1930, con restricciones) constituyeron sonadas excepciones. Norteamérica, los dominios británicos, y buena parte de las repúblicas sudamericanas, empezando por Uruguay (1927) siguieron la ola.
En Gran Bretaña o en EE. UU., tras la experiencia de la incorporación masiva al trabajo durante la II Guerra Mundial, muchas mujeres opusieron creciente resistencia a volver al hogar.

Referencia: Las utopías pendientes (Xosé M. Núñez Seixas)

Todo mal, tiende a ocultarse en lo cotidiano

La mayor astucia del mal, dice Nicolás Gómez Dávila, es su mudanza en dios doméstico y discreto, cuya hogareña presencia reconforta. Todo mal, tiende a ocultarse en lo cotidiano. Cuando algo se vuelve habitual, por más horrible que sea, ya no nos espanta tanto como debería.….Nos hemos habituado al mal y lo hemos secundado con nuestro silencio.

viernes, 30 de enero de 2026

Hasta el 44% de los trabajadores afirman estar estresados

El informe de la consultora Gallup sobre el empleo publicado en 2023, y según el cual hasta el 44% de los trabajadores afirman estar estresados. En total es un 13% más que en 2009, cuando se hablaba del 31%. En Estados Unidos, Canadá y el este de Asia se alcanzan niveles del 52%, mientras que en Europa se sitúa en el 39%. Quizá resulta aparentemente contradictorio observar datos como el de la consultora Gallup y pensar que avanzamos en la época de lo que algunos han llamado las grandes conquistas sociales y la mayor exposición de derechos individuales. Al menos en el contexto occidental. Para la psicóloga Lidia Martín, precisamente “en el ámbito laboral es donde posiblemente se han perdido derechos de manera muy clara en el último tiempo”. “Hay un exceso de énfasis en la súper productividad, se nos mira mal cuando cumplimos nuestros horarios tal cual vienen en el contrato, las empresas no suelen cuidar demasiado bien a los empleados porque prima el criterio económico sobre las personas y con las demandas de empleo que hay, las personas saben que dejar un empleo significa que generalmente hay decenas de personas en la puerta dispuestos a aceptar las mismas o peores condiciones”, agrega. Por eso, considera que “mucho del avance social a veces parece más cosmético que otra cosa”. “Solo hay que mirar a los contratos y las condiciones laborales que hay ahora en comparación con los que había hace 50 años. Se percibe un clima de precariedad laboral escalofriante, y eso es del todo desbordante. Ver la situación actual y no prever una mejoría está llevando a uno de los efectos más comunes del estrés, la ansiedad, que tiene que ver con llevar mal todas esas incertidumbres que se nos plantean por delante si la situación no cambia”, remarca.
Para Martín, es cierto que “el trabajo es una fuente posible de estrés, y cuando las condiciones en que se produce son abusivas, evidentemente se entiende que el desbordamiento tiene mucho sentido”. No obstante, matiza, “el trabajo no es necesariamente nuestra principal fuente de estrés”. “Las ocupaciones son una parte, sin duda, pero principalmente vivimos obsesionados con evadir el malestar, muchas veces incluso el esfuerzo y la frustración naturales que acompañan a las pequeñas cosas de la vida, y en un sentido nos estamos haciendo personas cada vez más frágiles que nos desbordamos con menos”, afirma la psicóloga. “No estamos diseñados para vivir tan rápido ni acometer tanto. Los ritmos naturales del ser humano son otros, y no los estamos respetando, ni siquiera cuando se trata del ocio, que se está comiendo nuestro tiempo para dormir, por ejemplo, o descansar, simplemente”, añade.En este sentido, Martín recuerda que “‘estrés’ significa ‘desbordamiento’ y el cuerpo suele avisar de lo que considera excesos a través de sintomatología diversa, lo que llamaríamos coloquialmente achaques”. “A veces el estrés viene por situaciones que se generan de forma ajena a nosotros. Suceden, y nosotros las sufrimos. Por ejemplo, una catástrofe natural, o tener que cuidar de un familiar enfermo crónico, que es algo que no se elige y hay que afrontar”, explica.