jueves, 20 de agosto de 2026

La universidad es una comunidad, en la que se genera y difunde cultura.

Universidad de Navarra
Para el Cardenal Newman la universidad es una comunidad, en la que se genera y difunde cultura. De ahí que sea más importante la protección de una camaradería sana y enriquecedora que las competencias, las infraestructuras o las innovaciones docentes.
Para John Henry Newman hay aspectos innegociables como la convivencia entre alumnos y profesores, la imbricación necesaria entre enseñanza e investigación, el respeto por la cultura y la educación de la sensibilidad. Esto sería suficiente para distinguir lo que es una universidad autentica de las fábricas que expiden títulos. La universidad es un lugar que congrega a personas de partes dispares y que los colegios mayores son indispensables porque cumplen con la función de educar el carácter.
Saber y valores son los bienes que fructifican en esa simbiosis revolucionaria que es la universidad y cuya protección debería ser hoy su principal urgencia.


miércoles, 19 de agosto de 2026

Los ricos son cada vez más ricos, y cada vez lo son más rápido

Elon Musk
Elon Musk atesora una fortuna que ronda los 350.000 millones de dólares. Su figura trasciende el dinero que posee y entra en la esfera del poder y de la influencia. Un simple tuit puede tumbar empresas, impulsar la bolsa o crear una crisis diplomática.
Un ultrarico es aquella persona que posee al menos 30 millones de dólares en patrimonio, excluyendo su vivienda principal o habitual. Por debajo están los ricos habituales, que superan el millón de dólares en activos invertidles. Los multimillonarios, o billionaires, son aquellos que superan los 1.000 millones de dólares. Mientras que un millonario posee posee principalmente activos inmobiliarios o negocios, los ultrarricos concentran su riqueza en activos invertidles, como participaciones en empresas, fondos, o incluso colecciones de arte.
En Estados Unidos los ultrarricos superarían los 240.000, acumulando el 39% del total estimado en el mundo. China tendrías entre 60.000 y 100.000 ultrarricos. En Francia y Alemania tendrían unos 20.000 ultrarricos cada uno.
En Nueva York se estima que viven casi 400.000 millonarios ( 66 de ellos multimillonarios). Fuera de Estados Unidos , Tokio y Singapur concentran importantes bolsas de millonarios. En España es Madrid la capital oficial del dinero, especialmente que llega de Latinoamérica. En Madrid se calcula que viven unos 40.000 millonarios. Se calcula que en España podría haber unos 10.000 ultrarricos. 
La riqueza global se expande, pero continúa concentrándose en pocas manos. Se calcula que de 1990 hasta nuestros días la riqueza global se ha multiplicado por diez, hasta rondar los 500 billones de dólares, según UBS. El número de millonarios se ha multiplicado por 20 según datos de Forbes. También ha crecido el número de millonarios de 10 a 65 millones. El de ultrarricos ha pasado de 40.000 a más de 600.000. Los ricos son cada vez más ricos, y cada vez lo son más rápido. 

Para Tolkien y su obra, la cerveza es símbolo de amistad y de gozo

El gusto de John Ronald Reuel Tolkien por la cerveza es conocido, como relatan sus biógrafos. Y hay un elemento del gusto por la cerveza en la vida de Tolkien que se traspasa a su obra. Tolkien no bebía solo, sino junto a sus amigos. No se le conoce por haber tenido “problemas con la bebida” o desarrollar problemas de alcoholismo. De hecho, en un borrador de una carta a su amigo Lewis, sobre el comentario de este relativo a los tipos de matrimonios (el religioso, que ata para toda la vida, y el civil, que no tiene dicha exigencia), señala que la “temperancia alcohólica es la mejor manera de disfrutar el vino y la cerveza”.La cerveza se asocia a los momentos con los amigos, y por ende, a la sana alegría. Podríamos decir que, para Tolkien y su obra, la cerveza es símbolo de amistad y de gozo. De hecho, el daño asociado al exceso de la bebida se refleja muy bien en la “charlatanería” y la pérdida de la prudencia. En la escena de la taberna de Bree, cuando Pippin “delata” a Frodo luego de tomar unas cervezas de más, provoca la escena en que este se pone el anillo y desaparece, y el posterior ataque de los Espectros a la aldea.
Como relata Humphrey Carpenter, primer y mejor biógrafo de Tolkien, cuando este se juntaba con el autor de Las Crónicas de Narnia, las discusiones entre ambos tenían lugar “cuando podían reunirse por una o dos horas a beber cerveza en el Eastgae, un pub cercano”. De hecho, la relación entre ambos en un principio fue de desconfianza, pero Lewis pronto “empezó a sentir sincero afecto por ese hombre de rostro alargado y mirada vivaz a quien le gustaban la buena conversación, la risa y la cerveza”. Y la Comunidad del Anillo, también abusando de la analogía, podría ser la representación de los Inklings, el famosillo grupo de amigos de Tolkien en el que se comentaba sobre literatura propia y ajena, o uno de sus antecesores, el Viking Club. En este último, también en palabras de Carpenter, la triada cerveza-amistad-alegría se hacía presente; E.V. Gordon compartía el sentido del humor de Tolkien. Ambos ayudaron a crear un Viking Club entre los estudiantes, que se reunían allí para beber grandes cantidades de cerveza, leer sagas y entonar canciones humorísticas. Éstas eran escritas en su mayoría por Tolkien y Gordon, quienes componían toscos poemas acerca de los estudiantes, traducían versos infantiles al anglosajón y cantaban canciones de bebedores en noruego antiguo.
Una carta de Tolkien a su hijo Christopher, fechada en septiembre de 1944, demuestra, algo exageradamente, que la celebración sin cerveza no le hace justicia a la victoria. Los Inklings han convenido ya en que el modo en que celebrarían la victoria, si quedan con vida para hacerlo, será ocupar una taberna en el campo por una semana cuando menos, dedicándola por entero a la cerveza y la conversación sin hacer caso alguno del reloj.


Hijo de mi padre

Santiago Huvelle, filosofo, escribe que “la honra adquiere un sentido distinto cuando no se proyecta hacia adelante (fama, gloria) si no hacia atrás, reafirmándose en la pregunta quién soy, quién es mi padre. Entonces lo que empuja al héroe no es la fama, sino la deuda. Vivir del mejor modo posible, incluso heroicamente es una forma de reconocimiento del hijo al padre. Pero no hay que entender esto en sentido freudiano, del padre represor y frío al que el hijo busca ansiosamente agradar, para compensar una falta. Si no más bien como una respuesta agradecida a quien nos introdujo en el mundo, sosteniéndonos en el vértigo de lo que somos, a través de su confianza, de un amoroso “tú puedes, hijo”.” “La honra entonces es sobre todo reconocimiento del legado recibido. Y en el caso del varón, es la forma en que su identidad masculina recibe su confirmación.”
“Hablando de masculinidad herida, los terapeutas Bob Schuchts y Jake Khym señalan que una herida muy común en el varón, y sobre la que no se presta suficiente atención, es la que genera no una paternidad vociferante sino una paternidad silenciosa. El padre que observa distante al hijo, y calla, puede herir profundamente su identidad en formación. Pues es precisamente en ese proceso identitario que se forja en un movimiento de salida confiada hacia el mundo, donde el hijo depende radicalmente de la mirada y la palabra paterna, que lo confirman. Dicho silencio deja al corazón del hijo con una duda radical: ¿puedo hacerlo? ¿tengo lo que hay que tener? ¿está bien lo que estoy haciendo? ¿es así como se hace?”
“Quién soy, en el caso del varón resulta muy patente, pasa por saber de quién soy, en recordarme hijo de mi padre, de su mano poderosa que soltó un día el manillar de la bicicleta, esa misma mano que tantas veces se apoyó en mi hombro, que a la vez me sostenía como me impulsaba hacia delante. Su reconocimiento liberador, su confianza y su aliento hicieron posible para mí asumir el riesgo que es la vida. Y cuando el hijo se hace padre, entiende mejor que nunca, que él y su padre, y el padre de su padre, no son sino mediadores de una Paternidad plena, de las que no son sino sombras.”


martes, 18 de agosto de 2026

Una pregunta que interpela a toda Nicaragua

El régimen nicaragüense de Ortega ha hecho desaparecer a Monseñor Mata. Han pasado 50 días y sigue desaparecido. El 11 de agosto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidió a la Corte Interamericana medidas urgentes para protegerlo. Habló de riesgo extremo, urgente e irreparable. 
Durante más de tres décadas, entre abril de 1990 y julio de 2021, monseñor Juan Abelardo Mata no fue simplemente el obispo de una diócesis. Para miles de personas en Estelí, Madriz y Nueva Segovia fue una presencia constante en la vida cotidiana, una de esas figuras que terminan confundiendo su propia historia con la historia de un pueblo. Su ministerio no transcurrió únicamente en la catedral, las oficinas parroquiales o los actos oficiales de la Iglesia. Se desarrolló sobre todo en los caminos polvorientos del norte de Nicaragua, en comunidades rurales donde las distancias se miden más por horas de viaje que por kilómetros, en caseríos escondidos entre montañas donde muchas veces el Estado llegaba tarde o simplemente nunca llegaba.El pueblo lo buscaban porque confiaban en su criterio. Porque sabían que escucharía. Porque en una región donde muchas veces las instituciones parecían lejanas, la Iglesia seguía siendo uno de los pocos espacios donde las personas encontraban acompañamiento, ya sea en la Caritas o en las diversas pastorales. Durante años fue habitual verlo rodeado de campesinos después de una misa. Era pastor, pero también consejero. Era obispo, pero también confidente. Y esa cercanía terminó construyendo una relación singular con el pueblo que le fue confiado.
Según un comunicado del 4 de julio del Ministerio del Interior de Nicaragua, el obispo fue detenido por la policía el lunes 29 de Junio y liberado el mismo día, pero no se sabe de su paradero y la pregunta que todo mundo se hace es: ¿Dónde está monseñor Mata?  
En Nicaragua se vive una persecución religiosa feroz, por eso la pregunta sobre monseñor Mata trasciende la preocupación de los católicos. Es una pregunta que interpela a toda Nicaragua.

La gente más feliz es la que disfruta de su vida

Arthur C. Brooks es uno de los mayores expertos en felicidad. Se dedica a ella. A enseñarla. A escribir sobre ella. A hablar sobre qué es y cómo se alcanza. En 2019 empezó a hacerlo desde la tarima de la Harvard Kennedy School y la Harvard Business School. Opina que es “un error es pensar que la felicidad es un sentimiento. No lo es. Los sentimientos son indicios de la felicidad, pero no son la felicidad. Es como confundir el olor de la cena con la cena. Tienes el olor de la cena en la casa de tu madre y dices ¡ah, qué bueno!, pero eso no es la cena. Es la evidencia de la existencia de la cena que vas a disfrutar luego. Y eso mismo pasa con la felicidad……La gente más feliz es la que disfruta de su vida. Que saca satisfacción de sus logros y experiencias, es decir, que disfrutan tras luchar y haber superado obstáculos."
"El sentido de la vida está compuesto por tres partes. La primera es la coherencia, las cosas pasan por una razón. La segunda es el significado, la razón de mi existencia, saber por qué importa que esté aquí. Y, por último, el propósito. Mucha gente piensa que el sentido y el propósito son lo mismo, pero no es así. El propósito es la dirección y los retos que tiene tu vida. Para encontrar el sentido a la vida tienes que buscar estas tres partes”.
Para poder ser más feliz hace falta tener un sentido trascendental, salir del propio psicodrama, ser pequeño y dejar que el universo sea grande. Yo soy católico y mi fe es lo más importante de mi vida. La amistad también es muy significativa para la felicidad, pero la gente tiene cada vez menos amigos. Lo mismo pasa con las relaciones familiares. La gente no se está casando, no está teniendo hijos, y el amor familiar es fundamental para la felicidad. Los jóvenes además están perdiendo el sentido de la vocación profesional.
“Es muy interesante lo que está pasando en las redes sociales, dice Brooks, porque están produciendo infelicidad e intentando a la vez tratar sus síntomas.La gente se siente muy sola, en parte porque no tienen relaciones offline, en la vida real. No tienen contacto visual, no tienen contacto físico y viven enganchados a estas tecnologías, con cada vez menos relaciones personales y, por ello, con menores niveles de oxitocina, una hormona que no se puede producir a través de una pantalla. Sufren, y para aliviar los síntomas de la depresión, de la ansiedad y la soledad, acuden a las redes sociales. Es un círculo vicioso.”

Si la envidia es un sentimiento universal, algunas personas son particularmente propensas

Envidia
Escribe Samer Soufi que “si la envidia es un sentimiento universal, no cabe duda de que algunas personas son particularmente propensas a este tipo de regodeo con el fracaso ajeno. Son los verdaderos adictos a la emoción de la envidia, a quienes nada complace más que la caída de otras personas, especialmente si son personas destacadas. Por eso les llena de deleite enterarse de que una persona rica ha quedado arruinada. O que un político ha sido pillado con una prostituta. O que un artista famoso ha sido ingresado en una clínica de desintoxicación de drogas. Para los envidiosos acérrimos, todo éxito alcanzado por otras personas es siempre inmerecido, de modo que justifican su alegría con la desgracia ajena invocando que estas personas venían disfrutando de un éxito que no les correspondía. Y si esto es así en relación a los desconocidos triunfadores, el sentimiento se multiplica cuando se trata de familiares, amigos o compañeros.”
Decía Quinto Horacio que “todos los tiranos de Sicilia no han inventado nunca un tormento mayor que la envidia”.
Charles Bukowski expresó que “no son las grandes cosas las que mandan a un hombre a un manicomio, sino la continua serie de pequeñas tragedias cotidianas; no es la muerte de su amada, sino el cordón del zapato que se rompe cuando ya no tiene tiempo de cambiarlo”.