Una diferencia capital que abre un abismo entre unas personas y otras es que en la etapa final de sus vidas sientan que han podido cumplir. o no, con su cometido. Cuando no es así la vejez se convierte en una experiencia traumática y resentida con el mundo, porque conlleva el sentimiento de impotencia para rectificar, escribe Anna Caballé en El saber biográfico.
Si en la vejez las preguntas quedan de algún modo, y más o menos satisfactorias, resueltas por la toma constante de decisiones; el camino en buena parte ha sido recorrido y la figura que la muerte trazará de nuestro ser será, en definitiva, la de lo que aquel se ha sido, cuenta Caballé.






