El presidente Reagan visito a Juan Pablo II el 26 de junio de 1982, ofreció a la Santa Sede colaboración económica y de los servicios de información para apoyar las actividades clandestinas de Solidaridad en Polonia. El Vaticano no tenia necesidad ni deseo de recibir tal colaboración, dado que ya contaba con los cauces propios para ayudar a la causa polaca. En Washington se creo el mito de que Juan Pablo II y el presidente Reagan habían formado una santa alianza secreta que acabaría provocando el derrumbamiento del comunismo en Europa oriental. Está versión falsificada de la historia molestó a la Santa Sede. Andrzej Micewski ha escrito que “sólo las personas que tienen un conocimiento muy escaso de la Iglesia católica podían suponer que las cuestiones relativas a los cauces financieros se comentaran o decidieran entre el papa y el presidente”. Si bien nunca existió una santa alianza, la coordinación y la cooperación entre Washington y la Santa Sede funcionaron de otras maneras. Entre ellas cabe citar las sesiones de información sobre situaciones políticas, diplomáticas y militares del mundo que con bastante frecuencia y en privado organizaba el papa.
Entre el resultado de la visita del presidente a Juan Pablo II estuvo la instauración de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y la santa Sede.Lo que Juan Pablo II no sabía es que la National Security Agency escuchaba en secreto sus comunicaciones telefónicas, y las de la Santa Sede, con el episcopado polaco. Es dudoso que Reagan estuviese enterado de ello.
El Vaticano se brindo a hacer de mediador entre la OTAN y el Pacto de Varsovia en la negociación de un acuerdo para poner fin al despliegue de armas nucleares tácticas en Europa.En el terreno ecuménico de las relaciones norteamericanas y vaticanas, Billy Graham, evangelista protestante, visitó Roma el año 1983 para entrevistarse con Juan Pablo II. Los dos hombres simpatizaron.
El Vaticano se brindo a hacer de mediador entre la OTAN y el Pacto de Varsovia en la negociación de un acuerdo para poner fin al despliegue de armas nucleares tácticas en Europa.En el terreno ecuménico de las relaciones norteamericanas y vaticanas, Billy Graham, evangelista protestante, visitó Roma el año 1983 para entrevistarse con Juan Pablo II. Los dos hombres simpatizaron.







