domingo, 14 de junio de 2026

Cuando el Estado decide quién es persona, qué es el matrimonio, qué es la familia y qué significa la paternidad

La aceptación generalizada de la idea de que la sociedad está formada por individuos autónomos que persiguen su propio interés ha dado lugar a redefiniciones de la personalidad, el matrimonio, la familia y la paternidad. Mientras que en el pasado los Estados reconocían a los seres humanos una dignidad y santidad intrínsecas, ahora muchos asumen que la existencia humana carece de diseño o propósito. Se nos deja libres para elegir nuestro propio destino, sexualidad y arreglos sociales. Negar la imagen de Dios en los humanos, el valor del cuerpo y la unidad del ser humano separa humanidad y persona; cuerpo y mente; sexo biológico y género. Así que ahora el Estado decide quién reúne los requisitos para ser persona, qué es el matrimonio, qué es la familia y qué significa la paternidad. El poder pasa a manos del Estado, escribe Jeff Fountain.

Cuando nuestro entorno se desespiritualiza, entonces el hombre queda privado de su mundo

Karl Jaspers
En la actualidad los medios de comunicación nos inundan de presente y futuro, con frecuencia a costa del pasado. Fijamos nuestra mirada en el mundo de las máquinas para ayudamos a escapar del pasado y lograr perdemos en el presente. Y es éste un aspecto de la industrialización que nos atrae y repele por igual. Mientras que películas que nos hacen sentir bien, como E. T. y Tienes un e-mail, nos muestran que la tecnología moderna puede acercamos, películas de ciencia ficción como Terminator y Matrix nos recuerdan la amenaza creciente que traen consigo las nuevas máquinas. Al filósofo Karl Jaspers le preocupaba la posibilidad de que una obsesión ciega por las máquinas socavara nuestra relación con el pasado y nos impidiera recordar quiénes somos en realidad. No hay duda de que obstaculizar el avance del progreso es contraproducente, reconocía Jaspers, pero “cuando la misma morada en la que vivimos está hecha por máquinas, cuando nuestro entorno se desespiritualiza, entonces el hombre queda, por así decirlo, privado de su mundo”. Jaspers sostiene que estamos olvidando lo que nos hace humanos, nuestro pensamiento crítico y nuestra individualidad. Estamos olvidando nuestro amor por la vida.¿No hemos olvidado hace mucho qué es para el hombre ser él mismo, pensar y vivir con libertad y realizarse en su mundo?, pregunta Jaspers.


Lo único que importa es la verdad

Lo único que importa es la verdad, morir por una causa falsa es algo perverso o lastimoso.
La necesidad principal del hombre es comprender el mundo exterior y asimismo el lugar que ocupa en el plano de las cosas; si capta esto, no buscará metas incompatibles con las necesidades de su naturaleza, metas que solo podrá buscar por medio de alguna concepción errónea de lo que es en sí mismo, o de lo que es su relación con otros hombres o con el mundo exterior…….Dios es el Dios de la naturaleza, y la naturaleza no está, como para san Agustín o para Calvino, en conflicto con el espíritu, como fuente de tentación y de rebajamiento.


Referencia: El estudio adecuado de la humanidad (Isaiah Berlin)

sábado, 13 de junio de 2026

Cuando el hombre no es otra cosa que imagen del hombre

El agnóstico Yuval Noah Harari manifiesta al final de Sapiens el desasosiego que produce el término a que conduce la historia del ser humano sin Dios. “(Nosotros), animales sin importancia, hemos avanzado desde las canoas a los galeones, a los buques de vapor y a las lanzaderas espaciales, pero nadie sabe adónde vamos. Somos más poderosos de lo que nunca fuimos, pero tenemos muy poca idea de qué hacer con todo ese poder. Peor todavía, los humanos parecemos ser más irresponsables que nunca. Somos dioses hechos a sí mismo, con solo las leyes de la física para acompañarnos, no hemos de dar explicaciones a nadie. En consecuencia, causamos estragos a nuestros socios animales y al ecosistema que nos rodea, buscando poco más que nuestra propia comodidad y diversión, pero sin encontrar nunca satisfacción. ¿Hay algo más peligroso que unos dioses insatisfechos e irresponsables que no saben lo que quieren?”.
Joseph Ratzinger manifiesta en su discurso de Subiaco que “donde ya no brilla en el hombre el esplendor de ser imagen de Dios, que es lo que le confiere su dignidad y su inviolabilidad, sino sólo el poder de las capacidades humanas. ¿Pero de qué hombre? Hay que añadir los enormes problemas planetarios; la desigualdad en el reparto de los bienes de la tierra, la creciente pobreza, más aún, el empobrecimiento y explotación de la tierra y de sus recursos naturales, el hambre, las enfermedades que amenazan el mundo entero, el choque de culturas. El hombre ya no es otra cosa que imagen del hombre”.


¿Que futuro le aguarda a una Europa Unida?

¿Que futuro le aguarda a una Europa Unida? Los franceses y holandeses le dieron un “no” a la propuesta de Constitución europea en el escenario de referendos nacionales. Esta era la primera vez que los holandeses votaban sobre cualquier aspecto de la participación de su país en la Unión Europea. Como ocurría también con otros muchos paises miembros, todas las demás decisiones al respecto las había tomado la clase dirigente política que, junto con la mediática, se había mantenido unida en su respaldo a la UE. Después de los plebiscitos francés y holandés, los políticos y burócratas de toda Europa se hicieron eco de este sentimiento; si, la gente había hablado, pero se había equivocado y había que corregirlo. Las reacciones de la élite al rechazo a la Constitución tan solo sugerían que los políticos europeos hacía tiempo que habían olvidado el significado de la palabra “democracia representativa”…..Para los dirigentes de la Unión Europea el hecho de que los partidos populistas atrajeran cada vez más votos significaba que el racismo iba en aumento. Sin embargo, la mayor parte del respaldo a esos partidos no provenía de neonazis o de elementos de la extrema derecha. Provenía de ciudadanos normales y corrientes, cansados de que les gobernaran élites que durante décadas se habían burlado de su orgullo patrio, imponiéndoles pesados impuestos y habían puesto en peligro su seguridad nacional mediante políticas de inmigración temerarias. Lo que atraía a muchos votantes a esos partidos no era la retórica del odio, sino opiniones sensatas sobre la inmigración, la Unión Europea y la Alianza Atlántica. 
A los europeos, cuyas élites nostálgicas de la década de 1960 han buscado hacerles sentir avergonzados de su legado, desdeñosos de su libertad y deseosos y dispuestos a conformarse con cualquier clase de “paz” a cualquier precio, se los ha animado a enorgullecerse solo de los logros supremos de sus sistemas socialdemócratas, el multiculturalismo, el Estado de bienestar y el “proyecto europeo”. Es como si Europa después de todos los horrores que se infligió a si misma durante el siglo XX estuviera decidida a arrancar de cuajo todas sus raíces, arriar sus banderas y basar su sentido de identidad en cosas superficiales que no entrañaran ningún riesgo. Una civilización con tan prosaico concepto de si misma no es sino un castillo de naipes que puede echar abajo con facilidad un pueblo extranjero poseído por un sentido de quién es y de en qué cree.

viernes, 12 de junio de 2026

Hay hombres que aman la vida, y otros que odian la vida

Erich Fromm escribe en El amor a la vida que “hay hombres a los que se puede caracterizar diciendo que aman la vida, y otros que odian la vida. Los hombres que aman la vida son fáciles de reconocer por los demás, y no hay nada más atractivo que un hombre que ama y que vemos que ama no sólo algo o a alguien, sino la vida. Pero hay hombres que no aman la vida, sino más bien la odian. Lo que los atrae es lo no viviente y, en última instancia, la muerte.”

El poder sin amor, sin amistad y sin realización personal conduce a la infelicidad

¿Puede una persona elegir el camino de la virtud y renunciar a un poder tan inmenso? Para Platón, la respuesta era afirmativa, pues el individuo moral está en condiciones de entender que una vida de poder inmoral corromperá su corazón y su alma. El poder sin amor, sin amistad y sin realización personal sólo conduce a la infelicidad, una infelicidad esencial que es imposible aliviar.
El momento de la elección es esencial, es el momento en el que un ser racional ha de decidir qué tipo de vida quiere llevar. Platón vuelve sobre la idea de la libertad de elección en la conclusión de la República. Allí sostiene que en la selección del carácter esencial está “todo el riesgo para el hombre”y que esta elección debe realizarse “mirando a la naturaleza del alma”.