viernes, 20 de marzo de 2026

Siendo misión principal del Parlamento proveer a la libertad del pueblo contra la arbitrariedad del gobierno

La larga y a menudo fructífera tradición inglesa de hacer valer la fuerza de la ley y la costumbre frente a la arbitrariedad real, visible al menos desde los tiempos de Juan sin Tierra y la Carta Magna, se hizo muy evidente a la muerte de la reina virgen Isabel I, cuando el Parlamento decidió enardecer sus reivindicaciones en defensa de la libertad del individuo. Muy a menudo, las disputas principales surgían por asuntos económicos relacionados con los intentos de la monarquía por hacerse con el monopolio de ciertas producciones. De hecho, recién estrenado en 1603 el reinado del sucesor de Isabel, Jacobo I, este se vio obligado a contemplar atónito como un simple tribunal de justicia fallaba que la concesión del privilegio exclusivo para la producción de un artículo iba “contra el derecho común y la libertad del ciudadano”. Lo mismo le ocurrió al desdichado Carlos I, que perdería su cabeza en el transcurso de la revolución de 1648, cuando pretendió nacionalizar la industria inglesa del carbón. Aquellos pleitos de los monopolios habían dejado bien claro que “tal clase de prescripción, que conduce a la exclusiva del comercio o tráfico en beneficio de una persona o una compañía y excluye a las restantes, es contraria a la ley”. 
La solemne declaración del Parlamento reunido en Westminster en 1660, muy poco antes de la restauración de la monarquía que elevó al poder a Carlos II, que, entre otros asuntos de fundamento, dejó escritos pasajes realmente formidables, ya en el camino hacia la verdadera separación de poderes. “Formalmente se declara que de ahora en adelante todas las actuaciones referentes a la vida, libertades y bienes de todos cuantos integran el pueblo libre de esta comunidad deben ser acordes con las leyes de la nación, y que el Parlamento no se entrometerá en la administración ordinaria o parte ejecutiva de la ley, siendo misión principal del actual Parlamento, como lo ha sido en todos los anteriores, proveer a la libertad del pueblo contra la arbitrariedad del gobierno”. Este corpus ideológico influyó decisivamente en todo lo que ocurriría en la siguiente centuria en Europa y en Norteamérica y en esa labor de transmisión no fue ajena la tarea de racionalización de los conceptos llevada a cabo por un pensador realmente significativo a estos fines, John Locke (1632-1704).

Referencia:Breve historia del liberalismo (Juan Granados)

Están viviendo realidades paralelas cuya verdad es mutuamente excluyente, y los dos piensan que el otro manipula la realidad

Los seres humanos tenemos sesgos cognitivos, puntos ciegos en nuestro razonamiento que crean una distorsión. Hay dos sesgos cognitivos tipificados como “sesgo de confirmación” y “efecto del falso consenso”. El primero es la tendencia que tenemos todos a favorecer la información que confirma lo que ya creemos y despreciar la que nos contradice, independientemente de la evidencia presentada. El segundo es que tendemos a sobreestimar la popularidad de nuestro punto de vista, porque nuestras opiniones, creencias, favoritismos, valores y hábitos nos parecen de puro sentido común. El efecto que tiene la reagrupación algorítmica que explota esos puntos ciegos es patente en las recomendaciones de grupos en guerra con la realidad.
En el momento de la campaña, la herramienta de Facebook para encontrar audiencias era increíblemente precisa y laxa en sus principios fundamentales. Permitía hacer búsquedas que ningún partido se hubiera atrevido a pedirle a una agencia de marketing en una reunión. ProPublica comprobó que se podían encontrar antisemitas buscando usuarios que hubieran escrito, dicho o leído “cómo quemar judíos” o la “historia de cómo los judíos arruinaron el mundo”. Recordemos que el algoritmo sabe todo lo que un usuario ha escrito, incluso lo que solo manda por mensaje privado y lo que borra y no envía jamás. Además, la herramienta es barata. Una campaña de tres anuncios para dos mil trescientos neonazis les costó treinta dólares. BuzzFeed hizo una prueba similar con la plataforma publicitaria de Google, descubriendo que se podían generar campañas para personas racistas. ¿Cómo los encontraba Google? Porque habían buscado cosas como “parásito judío” o “los negros lo estropean todo”. El buscador del sistema incluso sugería nuevos términos racistas de su propia cosecha como “los negros arruinan los barrios” o “el control judío de los bancos”. En ambos casos, las campañas fueron aceptadas por la plataforma. La segmentación no solo sirve para encontrar a tu objetivo, también para hacer que veas cosas que quedan ocultas a los demás. En una investigación anterior, ProPublica publicó el anuncio de una casa que dejaba deliberadamente fuera a afroamericanos, hispanos y asiáticos. Estos se llaman anuncios oscuros, una herramienta muy útil tanto para caseros racistas como para campañas paralelas destinadas a enfrentar a unos vecinos contra otros. Las plataformas de publicidad segmentada ofrecen distintas versiones de la realidad a diferentes grupos, pero los usuarios no se dan cuenta de que son diferentes.
Si buscan en Google la palabra Texas, uno se encuentra con épicas historias fundacionales y bellos ejemplos de hospitalidad sureña y el otro linchamientos del Ku Klux Klan. No existe la posibilidad de diálogo porque están viviendo realidades paralelas cuya verdad es mutuamente excluyente, y los dos piensan genuinamente que el otro miente o manipula la realidad. El famoso filtro burbuja no es el atrincheramiento voluntario del usuario contra fuentes de información que contradicen su visión del mundo, es parte de un modelo publicitario que genera una visión del mundo diseñada específica y deliberadamente para cada persona, pero le hace creer que es la realidad.
En esta nueva esfera de realidades alternativas, las llamadas élites intelectuales urbanas han demostrado ser tan susceptibles de ser manipuladas como la clase obrera de provincias.

Referencia: El enemigo conoce el sistema (Marta Peirano)

jueves, 19 de marzo de 2026

Alguien me paga y fabrico una historia

Alguien me paga, yo fabrico una historia y hacemos que vaya subiendo de categoría por la cadena. Desde un blog diminuto a Gawker, a un sitio web de una red local de noticias, a The Huffington Post, a los principales periódicos, a las noticias por cable y vuelta a empezar, hasta que lo irreal se vuelve real. A veces, empiezo colgando una historia falsa. A veces, publico un comunicado de prensa o le pido a un amigo que desvele una historia en su blog. A veces, “filtro” un documento. A veces, fabrico un documento y lo filtro. En realidad, puede ser cualquier cosa, desde vandalizar una página de Wikipedia a producir un caro vídeo viral. No importa cómo empiece la jugada, el final es el mismo. Se explota la economía de Internet para cambiar la percepción pública… y vender el producto, escribe Ryan Holiday, columnista y editor para The New York Observer.

La integración europea

La esencia de los procesos que acompañan a la integración europea ha sido descrita por Juan Pablo II en su intervención del 5 de abril de 2001, cuando habló de la construcción de la patria común que no será solo un producto de intereses económicos, sino una comunidad de valores, tradiciones e ideales. En la historia de Europa se han integrado el “personalísmo”, tomado del judaísmo, que acentúa la personalidad de cada persona humana; el sentido romano del Estado de derecho; la valoración griega de la reflexión racional; así como la llamada peculiar del Cristianismo al amor y la fraternidad universal. La unión de estos elementos ha conducido a aquella integración axiológica cuyo peso no puede ignorarse en las aspiraciones a la integración europea.
Las protestas de los trabajadores, inspiradas en el mensaje de la “Solidarnósc” polaca, no tenían solo, ni principalmente, un carácter económico. Su motivación más profunda lo constituía la atención a los derechos del hombre. La doctrina diamante de esta verdad constituye un importante elemento de la herencia cultural de Europa, en cuyo desarrollo tuvo un influjo esencial la tesis judeo-cristiana de la imagen de Dios en el hombre.
En el desarrollo de la cultura europea han tenso un gran papel la poesía y la filosofía, la matemática y el arte, la teología y la mística. La ciencia moderna, de la que siguen siendo símbolo los “Principia” de Newton, nació en el continente europeo. Y en este mismo continente se desarrollaron las iniciativas evangélicas, cuya regla de amor al prójimo se contrapuso de modo radical a las aspiraciones hacia nuevas conquistas. No podemos separarnos de esa tradición para acoger un modelo de hombre unidimensional, sujeto a la ley de la oferta y la demanda. De hecho, esto significaría la deshumanización, en la cual, el hombre es tratado no como persona humana, sino solamente como consumidor, como productos o como “demandante” servido por instituciones burocratizadas.
El fundamento de la unidad europea no puede ser la fe en una fuerza mágica de las instituciones. Tal fundamento hay que buscarlo en una comunidad espiritual radicada en los valores del Evangelio. No se puede derribar las piedras del muro de Berlín para construir una Torre de Babel modernizada, a la que faltasen los cimientos axiológicos que constituyen la esencia de la tradición europea, escribe Jósef Miroslav Zycinski (filósofo, publicista polaco y arzobispo católico).

miércoles, 18 de marzo de 2026

España es el primer país de la UE en consumo de prostitución y el tercero en el ranking mundial


España es actualmente el primer país de la UE en consumo de prostitución y el tercero en el ranking mundial, solo superado por Brasil y Tailandia. España sigue manteniendo este sistema en un estado de alegalidad. Mientras el lado regulacionista aboga por la legalización de la prostitución y acusa de retrógrados y paternalistas a los defensores del abolicionismo, el frente abolicionista busca la protección de estas mujeres aboliendo este sistema de consumo de los cuerpos.
En todos estos siglos de regulacionismo nunca hubo un interés genuino por la situación de las mujeres, y los hombres fueron excluidos del debate, eximidos siempre de toda responsabilidad. No fue hasta el nacimiento del movimiento abolicionista, en el siglo XIX, cuando se empezó a denunciar la doble moral y el sexismo que existía en los sistemas regulacionistas perpetuados por los distintos gobiernos.


Las abolicionistas empezaron a apuntar hacia un cambio de valores en la relación entre los sexos como clave para resolver el problema de la prostitución. Vieron a las mujeres prostituidas como las víctimas de un sistema machista y perverso y empezaron a poner a los hombres, por cuanto eran los consumidores, dentro del debate y parte del problema.
Por mucho que el enfoque actual tenga más en cuenta a las mujeres, es inútil solucionar la violencia que se ejerce en la prostitución legalizando un sistema que se basa, precisamente, en perpetuar dicha relación de poder y de desigualdad. Así como el regulacionismo ha ido variando a lo largo del tiempo y en base a las distintas corrientes culturales, el abolicionismo ha seguido siempre fiel a sus principios de igualdad, denunciando activamente la base de este sistema desigual.


Debemos sopesar el bienestar y las condiciones de vida que tenemos hoy frente a las que nos gustaría tener mañana

La humanidad debe encontrar la forma de seguir viviendo en simbiosis con el entorno que le rodea, aprovechando al máximo todos los recursos disponibles para seguir mejorando continuamente su propio bienestar. La humanidad debe adaptares a la evolución de un planeta que en los últimos 50 mil años ha incorporado a sus transformaciones los cambios provocados por la acción humana. La acción del hombre como ajena a la evolución del planeta es un abstraccionismo hermético e irracional que nos devolvería a la lucha entre el bien y el mal, algo de que los sistemas físicos y naturales están al margen.
El clima siempre ha cambiado, desde el origen de la Tierra, y todos los seres vivos se han adaptado a estos cambios o se han extinguido. Si la velocidad del cambio climático se dispara, también debemos acelerar nuestra capacidad de adaptación con medidas inmediatas y concretas que produzcan efectos igualmente rápidos. Es mucho más urgente adaptarse a los cambios y proceder al mismo tiempo con todas aquellas acciones de mitigación que, sin devolvernos a la época preindustrial o reducirnos a la pobreza, nos permitirán salvar gradualmente aquellas toneladas de CO tan criticadas.
Debemos sopesar el bienestar y las condiciones de vida que tenemos hoy frente a las que nos gustaría tener mañana. Porque no convenceremos a nadie de que retroceda, de que renuncie al nivel de prosperidad que ha alcanzado hasta ahora o que pague precios incalculables por los mismos beneficios o incluso por menos. Son muchas las encuestas en que las cuestiones climáticas y temas medioambientales encabezan las procuraciones, pero si les pedimos a los ciudadanos que renuncien al coche, a la calefacción, a Internet y a los viajes en avión, lo rechazarán rotundamente. Y la respuesta será la misma si les pedimos que paguen precios significativamente más altos por estas mismas comodidades. Podríamos tener más éxito planificando un proceso a largo plazo que nos permita seguir aumentando de manera constante el bienestar durante muchos años sin sobrecargar a los ciudadanos.
Son muchos los factores que influyen an la longevidad, y una calificación sitúa a Suiza, Italia, Japón, Islandia y España a la cabeza de la lista de los estados con los ciudadanos más sanos y longevos, lo que pone de relieve que el parámetro que une a todas estas naciones es su riqueza. En los paises pobres, por muy poco contaminados que estén, la gente muere joven. En Papúa Nueva Guinea, uno de los lugares más vírgenes del planeta, la esperanza de vida al nacer es de sesenta y siete años, muy inferior a la que había en Italia en los albores del boom económico.

Referencia: El mundo al revés, todos contra todos de Roberto Vannacci

¿Dónde está la canción antes de ser cantada?

¿Dónde está la canción antes de ser cantada?. ¿Dónde, en efecto? En ningún sitio es la respuesta; la canción se crea al cantarla, al componerla. Así también, la vida la crean los que la viven, paso a paso.