“Mientras que Occidente se atreve a analizar su pasado con espíritu crítico, el mundo musulmán manifiesta su obstinada incapacidad para cuestionarse a si mismo. “La historia árabe-musulmana ha construido todo una cultura opuesta a la racionalidad”, señala el pensador saudí al-Buleihi. Como ve una tendencia herética en cualquier cuestionamiento, esta actitud no favorece una mirada crítica sobre el pasado y el presente, sino que, por el contrario, contribuye a encerrarse en una autoafirmación puramente apologética que resulta estéril. El aprendizaje productivo de los errores no es una práctica habitual. Si a esto le añadimos la negación de las causas segundas, o incluso del principio de no contradicción, podemos concluir que esta mentalidad supone un freno importante para la autentica curiosidad intelectual”, escribe Lukas Wick, es doctor en teología musulmana y el Estado constitucional y escribe regularmente sobre temas islámicos.
“El interés epistemológico desprovisto de una dimensión práctica no existe, lo cual podría explicar la ausencia, en los paises de tradición musulmana, de grandes instituciones de renombre en el mundo de la investigación y la producción científica.”
“Se suele citar a Averroes como ejemplo de apertura filosófica del islam. Sin embargo, Averroes no gozó de ninguna consideración en su tiempo. Fue acusado de herejía y sus escritos fueron quemados. Sus ideas no dejaron ninguna huella en la cultura y la mentalidad de su época. Sus reflexiones sobre Aristóteles ejercieron una mayor influencia en la filosofía occidental que en el pensamiento musulmán.”
“Se suele citar a Averroes como ejemplo de apertura filosófica del islam. Sin embargo, Averroes no gozó de ninguna consideración en su tiempo. Fue acusado de herejía y sus escritos fueron quemados. Sus ideas no dejaron ninguna huella en la cultura y la mentalidad de su época. Sus reflexiones sobre Aristóteles ejercieron una mayor influencia en la filosofía occidental que en el pensamiento musulmán.”






