miércoles, 28 de octubre de 2026

El islam es uno de los principales desafíos del siglo XXI

Según un estudio de 2017 realizado por el Centro de Investigación Pew, los habitantes que se declaran musulmanes podría aumentar hasta el 18% en Francia, el 19% en Alemania e incluso el 30% en Suecia. Europa asiste a un declive constante del cristianismo. 
El islam es uno de los principales desafíos del siglo XXI. En palabras del escritor argelino Boualem  Sansal, “el Islam es, pues, el principal desafío para Francia, y lo será durante mucho tiempo”.
“Dominar el terreno y ocupar posiciones siempre ha sido una cuestión estratégica para el islam, afirma Lukas Wick. Más que los corazones, la vocación del islam consiste en conquistar territorio. No hay que olvidar que los grandes paises musulmanes en términos de población no se encuentran en Oriente Próximo, sino en Asia o en el Africa subsahariana.” Indonesia cuenta con 240 millones de musulmanes, Pakistán con 200 millones, la India con 195 millones, Bangladesh con 150 millones y Nigeria con 100 millones. 
 

Las marcas siempre han querido vender estatus

Las marcas siempre han querido vender lo mismo, el estatus. Durante el siglo XX y principios del siglo XXI el estatus era, principalmente, material, y sus promesas eran dinero, poder y sexo; cuando se trataba de estatus moral, se vinculaba a la libertad. El vaquero de Marlboro o el conductor de un Jeep Cherokee eran role modelo, lideres que se habían desprendido de sus ataduras y llevaban las vidas que otros no podían o no se atrevían a llevar. Ahora, las empresas dicen que son buenas, que protegen al planeta y a las minorías que, si compramos su producto, participara el comprador de su bondad, adquirirá un salvoconducto ético que le tranquilizará y le identificará ante los demás. El estatus material no ha desaparecido, sino que se ha disfrazado; si te haces con un coche eléctrico estás  comprando un producto elitista, más caro que un diésel o un gasolina, pero en un tiempo en que el consumo material está mal visto, la marca te ofrece un camuflaje ético.


Referencia: El malestar de las élites y la revolución de la agenda de Juande González

El amor no se cobra ni se compra

El hombre no ha sido creado para ser esclavo, sino para dominar la Creación. Así lo dice el Génesis. Nadie ha sido hecho para llevar una vida apagada, estrecha y constreñida a un espacio reducido, sino para vivir a sus “anchas”. Por el simple hecho de haber sido creado a imagen de Dios, los espacios limitados le resultan insoportables y guarda en su interior una necesidad irreprimible de absoluto e infinito.
El hombre ha sido creado por amor y para amar, y solo puede hallar la felicidad amando y siendo amado. Un amor que proceda de la coacción, del interés o de la simple satisfacción de una necesidad no merece ser llamado amor. El amor no se cobra ni se compra. 


Referencia: La libertad interior de Jacques Philippe

martes, 27 de octubre de 2026

Al andar se hace camino, pero al amar se hace vida

Camino del Rocio
Amar es lo más libre y lo más originario de nuestra libertad, y si nadie puede hacerlo por nosotros mismos, y si resulta que es tan nuestro que no tiene justificación, y si además sólo mi querer da lugar a lo que quiero, ¿cómo es posible que no exista una acción que la identifique? Nadie puede decir “mira, ese está amando”.
Amar no es un decir, ni andar, ni cocinar, sino el origen primerísimo de cómo y por qué cocinamos, andamos o besamos o cualquier acción que se nos ocurra. El amor es la causa de esas acciones que son el fruto irremplazable de lo que hacemos por el simple y fascinante hecho de quererlo. ¿Es amar cocinarle a alguien una comida? Y la respuesta es clara, no. Pero es que si nos quedásemos ahí no llegaríamos a ver la profundidad de nuestra libertad y nuestro querer, que amar no es una acción sino el origen inaugural de todo lo que hacemos y podemos ser por y para otro. Se cocina con amor, se besa con amor, se anda con amor.
El amor se hace y que hacer el amor es lo más propio de él, pero no porque sea una acción específica, sino porque es la fuente de todo lo que podemos y queremos hacer desde nosotros hacia y para quienes amamos. El amor es algo más propio del hacer que del pensar, el decir o el sentir. Porque al andar se hace camino, pero al amar se hace vida, y porque decir “te quiero” está bien, pero hacer el amor está mucho mejor, escribe Enrique Anrubia, profesor de Antropología Filosófica. 


Criterio es el antídoto contra la ingenuidad

Al dejar de importar lo que merece atención, nos adentramos en un síndrome de levedad que pavimenta el fin del proyecto donde aquello que es relevante no depende exclusivamente de las implicaciones que tiene hacia uno de nosotros en particular, sino al grupo de aquellos con quienes hacemos sociedad. Ese proyecto es la civilización.
En el fin de la modernidad, valoramos los principios de conciencia política mediante actos donde se aplaude a los aplaudidores, como si el rechazo al pensamiento crítico y contrario implicara alguna valentía. Como si la democracia y el conjunto fuese un asunto de focas en acuario.
Podemos decir que criterio es el antídoto contra la ingenuidad, escribe Maruan Soto Antaki, escritor mexicano.


lunes, 26 de octubre de 2026

La Unión Europea ha destruido su industria, ganadería y agricultura

Las enormes trabas al comercio y a las empresas estadounidenses en automoción, agricultura y ganadería se esconden bajo la excusa regulatoria, medioambiental y fiscal. Mientras las empresas europeas y estadounidenses se enfrentan a la inabarcable telaraña burocrática y las excusas medioambientales que asfixian a productores domésticos y extranjeros, la Unión Europea pone la alfombra roja y subvenciona a los productos que llegan de Marruecos y otros países. Los mayores aranceles a la industria, agricultura y ganadería europeos los impone la propia Unión Europea con leyes, impuestos y trabas que han destruido la competitividad de nuestros sectores. 
La Unión Europea se creó para defender a la industria, la ganadería y la agricultura y ha destruido su industria, ganadería y agricultura. Eso no se consigue fácilmente, escribe el profesor Daniel Lacalle.


Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos

Nietzsche 
Nietzsche dice en su Zaratrustra que “Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y esta es la mentira que se desliza de su boca: Yo el Estado, soy el pueblo”. Nietzsche consideraba que el Estado es una institución artificial y deshumanizadora que ahoga la libertad individual.
El filósofo denunciaba que el Estado miente con frialdad cuando afirma: "Yo, el Estado, soy el pueblo", utilizando esta falsa identificación para dominar a los ciudadanos.