jueves, 14 de mayo de 2026

La fuerza manejada por otro es imperiosa sobre el alma como el hambre extrema

“La fuerza manejada por otro es imperiosa sobre el alma como el hambre extrema, puesto que consiste en un perpetuo poder de vida y muerte. Y es un imperio tan frío y tan duro como si fuera ejercido por la materia inerte. El hombre que se siente siempre el más débil está en el corazón de las ciudades tan solo, más solo de lo que podría estarlo un hombre perdido en medio del desierto…..Tan implacablemente como la fuerza aplasta, así implacablemente embriaga a quien la posee o cree poseerla. Nadie la posee realmente”, escribe Simone Weil en La fuente griega.
“Aquellos a quienes la fuerza es prestada por la suerte perecen por contar demasiado con ella. No es posible que no perezcan. Pues no consideran su propia fuerza como una cantidad limitada, ni sus relaciones con otro como un equilibrio de fuerzas desiguales. Los otros hombres no imponen a sus movimientos esa pausa de donde proceden nuestras consideraciones hacia nuestros semejantes, y concluyen que el destino les ha dado todas las licencias, ninguna a sus inferiores. Entonces van más allá de la fuerza de que disponen. Inevitablemente van más allá, ignorando que es limitada. Entonces quedan librados sin recursos al azar y las cosas no les obedecen ya. A veces el azar les sirve, otras los daña; y allí están desnudos expuestos a la desgracia, sin la armadura de poder que protegía su alma, sin que nada en adelante los separe ya de las lágrimas. Esta sanción de un rigor geométrico, que automáticamente castiga el abuso de la fuerza, fue el objeto primero de meditación entre los griegos. Constituye el alma de la epopeya; bajo el nombre de Némesis es el resorte de las tragedias de Esquilo; los pitagóricos, Sócrates, Platón, partieron de allí para pensar el hombre y el universo. La noción se hizo familiar en todos los lugares donde penetró el helenismo. Esta noción griega es quizá la que subsiste, con el nombre de kharma, en los países orientales impregnados de budismo; pero Occidente la ha perdido y ya ni siquiera tiene en sus lenguas palabras para expresarla; las ideas de límite, de mesura, de equilibrio, que deberían determinar la conducta de la vida, sólo tienen un empleo servil en la técnica. No somos geómetras más que ante la materia; los griegos fueron primero geómetras en el aprendizaje de la virtud. La marcha de la guerra en La Ilíada consiste sólo en ese juego de balanza. El vencedor del momento se siente invencible, aun cuando algunas horas antes hubiera probado la derrota; olvida usar la victoria como algo que pasará”.

Hoy hemos sustituido el sentido de la vida por las sensaciones

Enrique Rojas, catedrático de Psiquiatría, manifiesta que “la libertad absoluta se da sólo en Dios; en que la esencia y la existencia coinciden. Nosotros debemos aspirar a no ser prisioneros de nada….Hoy hemos sustituido el sentido de la vida por las sensaciones. Mucha gente busca experiencias de placer rápidas, inmediatas, una de tras de otra y eso a la larga produce un gran vacío.
Cuando el mundo se vacía de Dios, se llena de ídolos vacíos de contenido. El mundo está cansado de seductores mentirosos”.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Centros de deportación en terceros países

El pleno del Parlamento Europeo aprobó por mayoría el texto base de los reglamentos de retorno que negociará con el Consejo y los Estados miembro y que dará forma a una normativa migratoria común. El texto final incluye la propuesta de creación de centros de deportación en terceros países; es decir, en países fuera de la Unión Europea.Si esta regulación finalmente se aprueba, las personas migrantes afectadas podrán ser expulsadas a un país que no sea el suyo de origen. Además, el texto permite la deportación de menores, la separación de familias y privación de libertad de quienes no sigan un código de buen comportamiento durante el proceso de deportación. Este acuerdo, impulsado por el Partido Popular Europeo (PPE) junto a otros grupos favorables a políticas antimigración, será, una vez aprobado, de obligado cumplimiento para los veintisiete Estados miembro. Sin embargo, medidas como esta no son una novedad. Constituyen una consolidación de la política de externalización de fronteras que la Unión Europea lleva promoviendo en el marco de sus políticas migratorias en los últimos años.

El leninismo era la misma herejía que creo el fascismo

Lenin
En 1914 Charles Rappaport hablando de Lenin decía que “cree que es el único socialista…Declara la guerra a todos los que discrepan de él”. Viacheslav Menzhinsky afirmaba de Lenin que era un “jesuita político…este hijo ilegítimo del absolutismo ruso…el sucesor natural del trono ruso”. Lenin no tenía conciencia de su importancia. Pero su humanitarismo era una pasión muy abstracta. Abarcaba a la humanidad en general, pero sentía escaso amor, o siquiera interés, por la humanidad en particular. Veía a las personas con las que trataba, sus camaradas, no como individuos sino como receptáculos de sus ideas. Los juzgaba sobre esa base y no sobre cualquier otra. Carecía de amistades y solo tenía alianzas ideológicas. Juzgaba a los hombres no por sus cualidades morales, sino por sus opiniones, o más bien por el grado que ellos aceptaban las suyas. Ningún colega, por cercano que fuese, podía afirmar que tenía un lugar especial en el corazón de Lenin. 
Para muchos estudiosos del marxismo el leninismo no solo era una herejía; era precisamente la misma herejía que creo el fascismo. Mussolini, como Lenin, creía que la violencia sería necesaria. “En lugar de engañar al proletariado, hablándole de la posibilidad de eliminar todas las causas del derramamiento de sangre, deseamos prepararlo y acostumbrarlo a la guerra para el día que sobrevenga el más grande de los baños de sangre, cuando las dos clases hostiles choquen en el encuentro definitivo”. Durante los años que precedieron a 1914, desde su impotente exilio en Suiza, Lenin observó con aprobación y cierta envidia los progresos de Mussolini.


Referencia: Tiempos modernos de Paul Johnson

La degradación moral no se logra sanear con dinero

El problema de los pobres no se cifra tanto en lo económico, sino en las enfermedades interiores que van destruyendo el tejido familiar y, por lo tanto, la estructura emocional y de capacidades que permiten llevar una vida digna. La degradación moral no se logra sanear con dinero. La construcción moral del hombre y la esperanza de un futuro mejor no se logran con dinero. Es la red de vínculos fundamentados en el amor, en las virtudes morales y en la fidelidad, la que permite ser más, tener más. La miseria y la indignidad humana no se arreglan con recursos económicos, sino con atención, paciencia y amor, escribe José Manuel Horcajo.

martes, 12 de mayo de 2026

No hay que enamorarse de las ideas antes de evaluarlas

La reina de las ideas es la idea de poder. Y el poder se basa en la penetración que tienen las ideas. Hoy los negocios son preceptos universales. Hay ideas, que consciente o inconscientemente nos gobiernan y se infiltran en nuestros actos sin que podamos advertirlo. Para Einstein las cosas deben ser de la forma más simple posible, pero no demasiado. Las ideas sencillas nos hacen sentir bien, no nos causan problemas. Para Marcelo Berenstein la mente necesita nutrirse con sustancias enriquecidas o puede quedar bloqueada por estrechez de miras.La capacidad de tener ideas genera proyectos, dice Berenstein, soluciona problemas, produce innovación. De ellas surgen los sueños de alcanzar metas, los planes para alcanzarlas y obtener mejores resultados. Hay buenas y malas ideas, comunes y brillantes, por lo tanto no hay que enamorarse de ellas sin evaluarlas.


Los consumidores quieren ser tratados como individuos y no como parte de una masa

Hoy en día los consumidores socioconscientes quieren ser tratados como individuos y no como parte de una masa. McDonalds y Burger King no están diseñados para ofrecer este tipo de servicio. Las hamburguesas, los batidos y las patatas fritas son producidos masivamente en cadenas altamente sofisticadas y computerizadas, hora tras hora, y la gente que está sirviendo al otro lado del mostrador queda rebajada al estatus de simples robots. Este método masificado y esterilizado de servir comidas produce indigestión a los ciudadanos que actúan por motivaciones individuales internas, incluso cuando tienen hambre, escribe William Meyers en Los creadores de imagen.