viernes, 10 de abril de 2026

Todo problema auténtico solo puede tener una solución correcta

Todo problema auténtico solo puede tener una solución correcta, y todas las demás son incorrectas. Si un problema no tiene solución correcta, entonces no es auténtico. Todo problema auténtico ha de poder resolverse, en teoría al menos, y solo puede haber, además, una solución correcta. Ningún problema, siempre que se formule claramente, puede tener dos soluciones que sean diferentes y, sin embargo, correctas ambas. Las bases de las soluciones correctas tienen que ser las verdaderas; todas las demás soluciones han de entrañar falsedad, que tiene muchas caras, o apoyarse en ella….. Existe un método para descubrir esas soluciones correctas. El que algún hombre lo conozca o pueda, en realidad, conocerlo, es otro asunto; pero debe, en teoría al menos, ser cognoscible, siempre que se utilice para ello el procedimiento adecuado.
Todas las soluciones correctas deben ser, como mínimo, compatibles entre sí. Esto se desprende de una verdad simple y lógica, que una verdad no puede ser incompatible con otra verdad; todas las soluciones correctas expresan verdades o se basan en ellas; así que las soluciones correctas, sean soluciones a problemas relativos a lo que hay en el mundo, o a lo que los hombres deberían hacer, o lo que deberían ser no pueden chocar nunca entre ellas. Estas verdades se vincularán entre sí, como máximo, en un todo único, sistemático e interrelacionado; como mínimo, serán compatibles entre sí. Formarán un todo armonioso, de modo que cuando hayas descubierto todas las soluciones correctas a todos los interrogantes básicos de la vida humana y las hayas unido, el resultado formará una especie de esquema de la suma de conocimiento necesaria para llevar una (o más bien la) vida perfecta, escribe Isaiah Berlin en El fuste torcido de la humanidad.

Sesgo de negatividad

Es frecuente escuchar quejas sobre el tráfico, el clima, el trabajo o las dificultades económicas. Para muchos, es algo inofensivo e incluso terapéutico, porque les sirve de desahogo emocional.Sin embargo, se ha demostrado que el lamento crónico tiene un impacto significativo en la salud emocional, mental e incluso física tanto de quienes se quejan como de quienes reciben los comentarios pesarosos.Lejos de una visión catastrofista, quejarse ocasionalmente es una parte normal de la experiencia humana. El desgaste emocional y fisiológico ocurre cuando ese talante negativo invade nuestras rutinas diarias.
¿Por qué nos quejamos tanto? Algunos expertos consideran que actúa como un mecanismo de afrontamiento a través del cual liberamos tensión o buscamos validación.Se ha observado que mediante la queja buscamos que aprueben nuestra opinión o percepción, como si se tratara de un bucle.Este efecto, denominado sesgo de negatividad, puede volverse contraproducente en el entorno moderno, ya que focalizarse en lo malo de manera continua puede alterar la forma en que las personas ven el mundo y promover así nuevas interacciones como las que se basan en la queja.  
Algunos estudios señalan que el acto de lamentarse puede provocar cambios estructurales en el cerebro que, a su vez, generan problemas en la resolución de problemas y la función cognitiva. Se ha observado que la queja cotidiana se correlaciona con la sintomatología ansioso-depresiva, escribe María J. García-Rubio, profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Internacional de Valencia.

jueves, 9 de abril de 2026

Los zaibatsu

Son característica de los empresarios japoneses los zaibatsu, empresas familiares o grupos afines que se asocian en consorcios cada vez más amplios y abrazan sectores muy distintos de producción. Algunas de estas empresas fabrican lo mismo ordenadores que automóviles o electrodomésticos. Mitsubishi, Sanyo, Toyota, Hitachi son nombres conocidos en el mundo. El capital nunca depende de una persona, sino de un grupo familiar o vinculados por relaciones muy estrechas y muy comprometidas. En Japón son sagradas la honorabilidad, el cumplimiento de los pactos, el consenso entre todos, el secreto guardado en común. Los obreros poseen una mentalidad especial. Son trabajadores y ahorradores. Una huelga se considera un acto grave, que los trabajadores, con todo respeto, insinúan la conveniencia de entablar negociaciones, que pueden durar años enteros, y siempre se resuelven con acuerdos honorables entre las dos partes. Los trabajadores nipones están bien pagados, pero reclaman poco, no producen conflictos. 
Hecho típico de la empresa oriental es la escasa capacidad de investigación. Los emprendedores japoneses o coreanos prefieren tener un activísimo servicio de espionaje industrial. No hay invento de los occidentales que no copien. Otra característica es la estrecha relación entre las empresas y los bancos. La mayoría de los bancos son de inversión industrial, y a la hora de prestar a otros lo hacen en función del valor de las acciones de la empresa solicitante. 
Las economías de Japón, Corea, Taiwan o Singapur no son libres. Están protegidas, tuteladas y a la vez controladas por el sector público. Los estados ayudan con concesiones de primas a la exportación, que los paises de Occidente esas practicas están prohibidas y tratan de combatir.

John H. Newman y la amistad

Newman despliega un minucioso cuidado por sus familiares y amigos en las mil circunstancias de la vida, no en un momento, sino durante años, como discípulo, como colega y compañero, como maestro y padre. Hace horas extras para pagar los estudios de sus hermanos. Manda dinero a Emily Bowles, conversa antes que él, que ejercitaba la caridad hasta pasar ella necesidad. Acompaña a otra amiga, Mary Giberne, hasta un confesor jesuita cuando está lista para abrazar la Iglesia católica. Al primer amigo de Trinity College, John Bowden, lo visita asiduamente durante la tuberculosis que sufre; llora sobre su féretro, mientras las dudas sobre la Iglesia anglicana lo atormentan; ya católico, sigue visitando a la viuda y a los hijos, los acompaña en su conversión, predica en la toma de hábito de la hija y acoge a los dos varones como sacerdotes del Oratorio. Cuando decide someter a examen sus dudas, se retira con su biblioteca patrística a la soledad, pero da espacio en la casa a sus discípulos, convertidos en amigos. En Roma para recibir el sacerdocio católico, busca el hogar donde mantener vida común con ellos, así nacerá el Oratorio de San Felipe Neri de Birmingham. Su inacabable correspondencia es testimonio del afecto vivo y práctico con el que se ocupó de sus amigos uno por uno.
Oratorio de San Felipe Neri de Birmingham
Rematando un sermón de 1831, afirma que la amistad sostenida durante años en cotidiana vida común, por dos hombres no forzados por algún especial deber, en la que cada uno aprecia más y más la compañía del otro a medida que disfruta de ella, puede ser una prueba de la virtud celestial de la caridad. Porque en la juventud, cargada de esperanzas, es fácil que dos hombres comiencen una vida de amistad estrecha, cediendo el uno al otro; pero su felicidad no dura, sus gustos cambian… y la amistad suele deteriorarse. También es fácil que durante años se mantenga la amistad entre adultos que no viven juntos, pero si, por algún motivo se ven obligados a hacerlo, verán lo arduo que es frenar sus temperamentos y mantener una buena relación… pronto descubren que son mejores amigos a distancia. “¿Qué puede unir a dos amigos en íntima comunicación durante años más que la participación en algo que es Inmutable y esencialmente Bueno?”. Dicha amistad es fruto y prueba de la participación de la caridad que solo viene de Dios. No una prueba infalible, porque otras causas, en el propio carácter de los amigos o en algún objeto absorbente que los atrae, pueden explicar que rechacen hacer cambios. Pero, bajo ciertas circunstancias, es una señal viva de la presencia de la gracia divina en ellos. “Los santos se mantienen en el camino, mientras las circunstancias y las modas del mundo cambian, de forma que una amistad fiel e indestructible viene a ser prueba de que las partes que así se aman tienen el amor de Dios bien metido en sus corazones”. 
Newman eligió, para sí y para sus amigos conversos, el Oratorio de san Felipe como el hogar para su nueva vida. No se le ocultaba que la convivencia del Oratorio se caracteriza por la estabilidad en cada casa hasta la muerte, sin más vínculo que la asegure que el de la caridad. Sin voto de obediencia, ni nada parecido. Ningún objeto externo, ningún vínculo jurídico, ninguna obligación, solo el desnudo vínculo de la caridad.

miércoles, 8 de abril de 2026

La era de la decadencia

Si las tasas de fecundidad mundiales siguen cayendo, habrá escasez masiva de mano de obra en todas partes, excepto en el África subsahariana. Pero la infraestructura de las economías modernas depende de ejércitos de trabajadores invisibles; sin ellos, se desmorona. Los robots y la inteligencia artificial no pueden arreglar las fugas de agua ni mantener los ascensores de los edificios altos.Cuando el número de trabajadores sea igual al de ancianos, se necesitará el 45% de la mano de obra en servicios esenciales para que la sociedad siga funcionando.“Las infraestructuras son difíciles de reducir y hay que mantener redes enteras independientemente del número de personas a las que den servicio”. No podremos reducir muchos servicios esenciales. La innovación se ralentizará drásticamente mientras la sociedad lucha por mantener las luces encendidas. Según los análisis “en 2040, siete países (Japón, Corea del Sur, España, Italia, Grecia, Portugal y Alemania) podrían tener una escasez combinada de unos 7 millones de trabajadores. En 2050, 14 países podrían tener un déficit de mano de obra de unos 20 millones de trabajadores”.
La respuesta estándar a este inquietante escenario es que países como Estados Unidos, Australia o el Reino Unido abrirán sus puertas a más inmigrantes.Aparte del trastorno social y político que esto podría provocar a corto plazo, a largo plazo esto sencillamente no funcionará. Los inmigrantes cualificados no vendrán. En un mundo globalizado, “a medida que más países experimenten escasez de mano de obra, el poder de negociación pasará de esos países a los propios trabajadores inmigrantes”. 
Shamil Ismail pinta un panorama desolador de la vida después del año 2050. Imagina a Eva, viuda con un hijo soltero. Sho vive en el séptimo piso de un bloque de pisos con goteras. El ascensor no funciona porque no hay nadie que lo mantenga. Con tantas escaleras, hacer la compra se ha convertido en un calvario. En cualquier caso, las estanterías suelen estar vacías porque faltan camioneros. Las calles están llenas de baches porque la ciudad se ha quedado sin dinero. Las pequeñas tiendas han cerrado por falta de clientela. Estamos entrando, dice, en “la era de la decadencia”.Esta historia tiene un lado positivo. Para África representa una oportunidad de oro. “El siglo XXII será una época apasionante para África y es muy posible que llegue a conocerse como el Siglo Africano. Este prestigio no se materializará mediante la explotación de los abundantes recursos minerales del continente, sino por el potencial latente que encierra su vasta reserva de recursos humanos”, escribe Ismail.
Nicholas Eberstadt, uno de los principales demógrafos estadounidenses, publicó en en Foreign Affairs su propio estudio sobre un mundo en proceso de despoblación. Llega a la conclusión que “la despoblación transformará profundamente a la humanidad, probablemente de muchas maneras que las sociedades no han empezado a considerar y que quizá aún no estén en condiciones de comprender”.

Referencia:The Age of Decay: How Aging and Shrinking Populations could Usher in the Decline of Civilization de Shamil Ismail


Maravillarse con la fragilidad de nuestro paso por la tierra

Para la escritora Liliana Colanzi, “nosotros somos criaturas efímeras.El planeta que conocemos va a desaparecer, la gente que conocemos va a desaparecer. Aunque la idea de la finitud, de que en algún momento nos vamos a morir, he querido transformar ese momento de espanto en otra cosa, en maravillarse con la fragilidad de nuestro paso por la tierra”.

El capitalismo era bueno en la producción y en la distribución de la riqueza

Marcuse
Cuando se hizo evidente que el capitalismo era bueno en la producción de la riqueza y en la distribución de sus frutos, y que el socialismo era muy malo para eso, dos nuevas variantes en el pensamiento de la izquierda desviaron este argumento dentro de su cabeza, y comenzaron a condenar al capitalismo precisamente por ser tan bueno en la producción de riqueza. Una variante de este argumento apareció en los escritos cada vez más populares de Herbert Marcuse. Marcuse creía que el propósito histórico del proletariado era ser una clase revolucionaria. Su tarea era derrumbar al capitalismo. Pero eso presuponía que el capitalismo llevaría al proletariado a la miseria económica, tarea en la cual había fallado. En cambio, había producido grandes cantidades de riqueza; y aquí viene la innovación, el capitalismo usó esa riqueza para oprimir al proletariado. Al hacer que los miembros del proletariado se volvieran lo suficientemente ricos como para sentirse cómodos, el capitalismo creó una clase cautiva, el proletariado pasó a estar encerrado dentro del sistema capitalista, dependiendo de sus golosinas y esclavizado por el propósito de escalar la ladera económica, y con “las acciones agresivas de ganarse la vida”. No sólo ésta era una forma velada de opresión, sostenía Marcuse, sino que el proletariado se había apartado de su tarea histórica debido a las comodidades y a los artilugios del capitalismo. El capitalismo está produciendo toda esa riqueza, por consiguiente, es malo, está en desafío directo del imperativo moral del progreso histórico hacia el socialismo. Sería mucho mejor si el proletariado estuviera en la miseria económica bajo el capitalismo, porque entonces se darían cuenta de su opresión, y estaría psicológicamente preparado para realizar su misión histórica. La segunda variante se observó en el giro que la izquierda tomó hacia la creciente preocupación por las cuestiones medioambientales. A medida que el movimiento marxista se fracturaba y mutaba en nuevas formas, los activistas e intelectuales de izquierda comenzaban a buscar nuevos métodos para atacar al capitalismo. Las cuestiones ambientales, junto con los problemas de las mujeres y de las minorías, llegaron a ser vistos como una nueva arma en el arsenal contra el capitalismo.
Heidegger
En este análisis, el conflicto entre la producción económica y la salud del medio ambiente no es algo del corto plazo, sino que es inevitable y fundamental. La producción de la riqueza misma está en conflicto mortal con la salud del ambiente. Y el capitalismo, que es tan bueno para producir riqueza, debe ser, por lo tanto, el enemigo número uno del medio ambiente. La riqueza, por consiguiente, ya no es buena. Vivir simplemente, evitando tanto como sea posible producir o consumir, sería el nuevo ideal. Los críticos igualitaristas comenzaron a argumentar con más fuerza que, simplemente así como a los varones, el poner sus propios intereses por encima los llevó a someter a las mujeres, y así como a los blancos el poner sus propios intereses por encima, los condujo a subyugar a todas las demás razas, los humanos, al poner sus propios intereses por encima, sometieron a las otras especies y al medio ambiente como un todo. La solución propuesta entonces fue la radical igualdad moral de todas las especies. Debemos reconocer no sólo que la productividad y la riqueza son el mal, sino también que todas las especies, desde las bacterias a los piojos de la madera, desde los osos hormigueros hasta los humanos son iguales en valor moral. La ecología profunda, como fue llamado tal igualitarismo radical aplicado a la filosofía ambiental, rechazó así los elementos humanísticos del marxismo, y los sustituyó explícitamente por el marco antihumanista de valores de Heidegger.

Referencia: Explicando el Posmodernismo (Stephen R. C. Hicks)