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| François-Xavier Bellamy |
En el mundo occidental el porvenir ya no es un lugar de una promesa, sino de un peligro. Si se mira al propio país o planeta como en riesgo de extinción, no es difícil sentirse agarrado por una angustia existencial.Muchos jóvenes se sienten aplastados por esta inquietud del porvenir, en el momento en que la vida debería abrirse para ellos. Es en tal momento cuando se necesita, más que nunca, preguntarse sobre la posibilidad de una esperanza, manifiesta el filósofo François-Xavier Bellamy.  |
| Georges Bernanos |
Georges Bernanos, ensayista y dramaturgo francés, manifiesta que hay entre vosotros gente de buena fe, que confunde la esperanza con el optimismo. El optimismo es un sucedáneo de la esperanza, del que la propaganda oficial se reserva el monopolio. Lo prueba todo, lo sufre todo, lo cree todo, es por excelencia la virtud del contribuyente. Cuando el fisco lo ha despojado incluso de su camisa, el contribuyente optimista se suscribe a una revista nudista y declara que él se pasea así por higiene, que nunca se ha encontrado mejor. El pesimista y el optimista coinciden en no ver las cosas tales como son. El optimista es un imbécil feliz. El pesimista en un imbécil desgraciado.…. Nueve de cada diez veces, escribe Bernanos, el optimismo es una forma solapada del egoísmo, una mustia de insularidad ante las desgracia del otro. Para François-Xavier Bellamy la esperanza no supone minimizar la realidad del mal, negar la amplitud del peligro, o tener la certeza inconmovible de que todo acabara siempre bien. Esperar implica reconocer la prueba que se atraviesa, tomarse en serio lo que el presentes el futuro suscitan de inquietud. Esperar, como perdonar, supone reconocer el mal, no eludir la oscuridad del tiempo. Esperar supone negarse a todas esas formas de mediocridad en las que, frente a la prueba, sentimos intensamente la necesidad de refugiarnos. Porque ella exige la lucidez más inconfortable de reconocer el mal, y de ir ademas más allá de él para no resignarse, la esperanza es ciertamente un combate.
La esperanza consiste en reconocer lo que amenaza, apostando al tiempo por lo que salva. Sabiendo que todo parece perdido, apuesta por el deber de vencer, dice Bellamy.
Max Weber recuerda que es exactamente exacto decir, y toda la experiencia histórica lo confirma, que no se hubiese nunca podido alcanzar lo posible, si en el mundano se hubiese sin cesar y siempre tratado de conseguir lo imposible. Empeñarse en tal dirección, es precisamente esperar.