jueves, 23 de julio de 2026

El ser humano debe custodiar su alma y vivir de la fuerza que viene de ella

Etty Hillesumir
Maria Laura Giordano, nacida en Catania, Italia, y profesora de la Universidad Abat Oliba CEU, escribe sobre Etty Hillesumir: La decisión de Etty Hillesumir (judía holandesa) de ir al campo de exterminio, junto con toda su familia, cuando se le ofreció huir, revela la adhesión a una conciencia aceptante y a una singular ontología religiosa, un itinerario personalísimo entretejido de lecturas del antiguo y nuevo testamento. El ser humano debe custodiar su alma, anotaba, citando Pablo de Tarso (2Cor 5,5) y vivir de la fuerza que viene de ella, “estar inspirado”. Para Etty Hillesum “desarrollarse” implicaba, en definitiva, llevar el alma a la conciencia.Esta labor interior, y el nivel de conciencia que alcanzaba, hacía imposible la reductio ad nihil que la violencia genocida planeaba para sus millones de víctimas, desposeídas ad hoc de derechos civiles y dignidad humana. El individuo-persona, interiormente desarrollado, estaría a salvo de esa muerte muda e industrial siempre y cuando fuera capaz de significarla.
La filósofa Anne Dufourmantelle decía que el riesgo puede propiciar una epifanía del Ser, “el momento de una conversión”; análogo proceso interior se ha activado en Etty Hillesum cuando escribía que “Ser es aceptar” la realidad, en su totalidad, incluyendo el mal. Y, gracias a ello, su espíritu ganaba en fortaleza, “la actividad pasiva del sufrimiento verdadero consiste en que algo irrevocable se eleva y se acepta, lo cual libera fuerzas nuevas”. 
Otra ley del espíritu luchador de Etty Hillesum fue la de recapitular sus actos dentro de esa dimensión coral (el paso por el desierto) tan propia de la historia del pueblo judío. Este último estaría escribiendo un capítulo importante de una historia más grande, la que Europa tenía que reconstruir después de la segunda guerra mundial, poniendo la sangre judía vertida en el altar de una nueva identidad europea que se forjaría en el crisol de esta memoria. En otras palabras, el sufrimiento de los judíos, incluido el suyo propiciaría una base moral de principios inviolables, adquiridos una vez por todas como un hito de la Europa de la posguerra. Esto quiso decir cuando dijo que gracias al legado de su experiencia “las nuevas generaciones no tenían que partir desde cero”.
Indudablemente formaba parte de la experiencia de Etty Hillesum el firme propósito de “ayudar” a realizar la obra de Dios. Ella dio voz, para siempre, a esa humanidad doliente sin voz (a esas mamas desesperadas con sus bebes o a esos ancianos desamparados), encendiendo con su presencia una chispa de calor humano en esa oscuridad “irreal” y “grotesca” del campo de tránsito holandés. De modo que, gracias a ella, no se pudiera decir que Dios no estuvo en Westerbork.


Las motivaciones de los seres humanos tienen gran importancia para la historia

Tucídides apuntó que el miedo (phobos), el interés personal (kerdos) y el honor (óoxa) motivan a la naturaleza humana.La naturaleza humana (con el miedo, el interés personal y el honor) contribuye, según Tucídides, a la existencia de un mundo donde los conflictos y las coacciones son constantes. Desde los griegos y chinos antiguos, hasta José Ortega y Gasset y su contemporáneo francés Raymond Aron, a mediados del siglo XX, creían que la guerra era inherente a la división de la humanidad, en Estados y otras agrupaciones humanas. De hecho, la soberanía y las alianzas casi nunca se dan en un vacío, sino que surgen a partir de las diferencias y disputas de unos con otros.
Los devotos de la globalización de hoy, escribe Aquilino Cayuela, hacen hincapié en lo que une a la humanidad, pero sólo según ciertos parámetros morales de tolerancia y aceptación de un determinado progresismo; o en la creencia de que una nación democrática significa necesariamente que su política exterior va a resultar mejor y más beneficiosa que la de sistemas autoritarios.La imposición globalista presupone una cierta “religión oficial progresista” basada en la imposición legal de ciertas ideologías multicolor: generismo; LGTB…, neofeminismo; medio-ambientalismo, etc. En definitiva, el colorín utópico recogido en la agenda 2030. Un fantasma, a todo esto, que nos cuesta muchísimo dinero de mantener para que ciertos ineptos de la escena política, nacional e internacional vivan a cuerpo de rey.
Para los realistas la democracia y moralidad no son sinónimos. Máxime una democracia corrompida con “posverdad” y “conglomerados ideológicos” que se autodenominan “progresismo”, dice Cayuela.
Isaiah Berlin les reprochaba, en su discurso La inevitabilidad histórica, que es inmoral contemplar a las naciones y las civilizaciones “como entes más concretos que los individuos que las constituyen”, y que consideren algunas abstracciones como la “tradición o la historia” en abstracto “más juiciosas que nosotros mismos”. Berlin, en respuesta, defiende que el individuo y su responsabilidad moral son primordiales y, por lo tanto, nadie puede atribuir la responsabilidad de gran parte de sus acciones o su destino a factores abstractos como el entorno o la cultura. Las motivaciones de los seres humanos tienen gran importancia para la historia; no se trata de falsas ilusiones que puedan justificarse aludiendo a fuerzas mayores.

miércoles, 22 de julio de 2026

Hay ideologías que pueden matar el alma

Para el profesor de Filosofía Moral y Política,Pablo Sánchez Garrido, existe una batalla cultural, e incluso espiritual, muy fuerte. Hay ideologías que pueden matar el alma, y eso es un riesgo real y palpable. Creo, dice Pablo Sánchez, que es necesario un doble modelo, armonizar la opción benedictina (proteger lo que hay que proteger, crear oasis donde vivir la fe, estructuras de santidad) con la opción paulina de llevar la fe a la sociedad. La fe es sal, luz del mundo y fermento en la masa. Todo católico tiene una misión paulina, de llevar la fe a los gentiles.

Cuando hay prosperidad se crea también la esperanza

Sergio Vila-Sanjuán escribe en Una heredera de Barcelona: “No puede usted hacer un juicio global de una persona a partir de sus convicciones políticas, porque los hombres somos mucho más que nuestra ideología. —Eso es cierto. Los hombres somos el producto de nuestra biografía. Pero es que nuestras convicciones también nacen de ella.”
“No se mejora nada boicoteando sistemas de trabajo, repliqué, poniendo bombas y haciendo huelgas. Al contrario, así se destruye la prosperidad general de la que el obrero es el primero en beneficiarse. Critican ustedes mucho, y con razón, los desequilibrios de Barcelona, pero cuando hay prosperidad se crea también la esperanza de que los menos favorecidos puedan mejorar su situación, mientras que donde sólo hay miseria nadie puede escapar de ella.”

La verdadera privación es que te traicionen tus propios padres

La verdadera privación es que te traicionen tus propios padres. A un niño le destrozaría la vida verse abandonado y maltratado por las personas en las que más confiaba, escribe Anchee Min en La buena lluvia sabe cuando caer.

martes, 21 de julio de 2026

La metafora

La metáfora es la figura retórico-poética que más atención ha recibido a lo largo de la historia del estudio de la comunicación. No opera exclusivamente en el lenguaje literario, sino también en el lenguaje cotidiano. Su poder es tan grande, que muchos autores la señalan como un instrumento necesario para el conocimiento del mundo y del propio ser humano. Hay cuestiones que no se expresan bien con conceptos, que es como se organiza el intelecto al articular el discurso, sino que han de ser transmitidas mediante imágenes (lo que la metáfora, en esencia, es) que comunican de forma elocuentísima directamente al corazón.


La ideología de género pone en cuestión lo que realmente significa ser humano

La ideología de género pone en cuestión la noción misma de ser, de lo que realmente significa ser humano, e implica que cuando se niega la naturaleza humana desaparece la dignidad humana que le es inherente. La ideología rechaza las categorías biológicas y científicas de masculino y femenino en favor de un individuo que construye un sexo, un “género” de su propia elección. Está en marcha la revolución más íntima, profunda y devastadora de la historia, que alcanza su apogeo gracias a la tecnología. Los ideólogos del género sostienen que la feminidad y masculinidad son construcciones sociales, producto de la imposición de la cultura y la educación, que debe eliminarse para garantizar la igualdad en todos los planos de la vida, incluido el reproductivo y biológico. 
La teoría del género fue impulsada la ONU y sus organismos satélites (OMS, Unicef, Unesco) los que actúan para imponer el programa a escala planetaria. Fue en 1995, cuando el movimiento feminista logró introducirla en los documentos oficiales de la ONU y promover así en todo el mundo, usando el prestigio y el poder intimidatorio de la institución, la denominada agenda de género, para implementar una forma nueva y artificial de concebir la sociedad, la política, la cultura, la educación. Las leyes de género obligan y orientan el pensamiento social. En ellas, se cuestiona la familia por su carácter natural biparental y el matrimonio como institución formada por un hombre y una mujer.La educación es objetivo primordial de la ideología de género. Este pensamiento se pretende introducirlo de modo sistemático y metódico en el ámbito educativo.