miércoles, 21 de octubre de 2026

Hay que tener conciencia de tener una sensación de cansancio o depresión y preguntarse ¿que ocurre?

Hay que tener conciencia de tener una sensación de cansancio o depresión, y en lugar de entregarse a ella y aumentarla por medio de pensamientos deprimentes que siempre están a mano, preguntarse ¿que ocurre? ¿Por que estoy deprimido? Lo mismo ocurre cuando uno descubre que está irritado o enojado, o con tendencia a los ensueños otras actividades esclavistas. En cada uno de esos casos, lo importante es tener conciencia de ellos y no racionalizarlos en las mil formas que es posible hacerlo; además estar atentos a nuestra voz interior que nos dice, por lo general inmediatamente, por que estamos angustiados, deprimidos, irritados, escribe Erich Fromm (fue un destacado psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista de origen judío alemán).

martes, 20 de octubre de 2026

Los hombres se congregan en grupos porque tienen conciencia de lo que los une

“La actitud de un hombre hacia otro se basa, o debería basarse, en apreciar qué es él en sí mismo, en especial, no qué tiene en común con todos los demás; solo las ciencias naturales abstraen lo común, generalizan. Las relaciones humanas se basan en el reconocimiento de la individualidad, que quizá no se pueda describir de modo exhaustivo y menos aún analizar.”
“Los hombres se congregan en grupos porque tienen conciencia de lo que los une como vínculos de territorio, idioma y ascendencia comunes; esos vínculos son únicos, impalpables, definitivos. Las fronteras culturales son algo natural en el hombre, surgen de la interacción de su esencia interior y su entorno y su experiencia histórica. Nuestra cultura es nuestra; las culturas son inconmensurables; cada una es como es, su valor infinito, como las almas a los ojos de Dios.”
“Los hombres tienen muchas cosas en común, pero no es eso lo que más importa. Lo que los individualiza y los hace lo que son, lo que hace posible la comunicación, es lo que no tienen en común con todos los demás. Las diferencias, peculiaridades, matices, el carácter individual lo son todo.”


Referencia: El fuste torcido de la humanidad (Isaiah Berlin)

La transición en España fue posible gracias a la mesura y sensatez de los líderes políticos

La Transición fue, a grandes rasgos, la obra de un hombre y de una idea. El hombre fue Adolfo Suárez; la idea, el consenso. Es también cierto que al principio cupo un papel esencial en ella a Juan Carlos I, Rey de España desde el 22 de noviembre de 1975, quien, habiendo recibido de Franco una corona y un Estado, quiso afirmar la primera sobre los cimientos de la soberanía popular y reformar con decisión, pero con prudencia, el segundo para conducirlo a la democracia. Y no lo es menos, por supuesto, que nada hubiera sido posible de no ser por la mesura, la paciencia y la sensatez que demostraron, en general, la mayoría de los líderes políticos de la izquierda y la derecha, desde el comunista Santiago Carrillo al franquista Manuel Fraga, pasando por el socialista Felipe González, y el instinto histórico de un pueblo que cargaba aún en su inconsciente colectivo con los recuerdos de una guerra que de ningún modo deseaba repetir.


Referencia: Breve historia de España II. El camino hacia la modernidad (Luis E. Íñigo Fernández)

lunes, 19 de octubre de 2026

Aquellos que lucharon con dignidad llegan a sus últimos años y están en la más espantosa soledad

El rabino Abraham Skorka escribe que “hoy la ancianidad es un tema preocupante, porque para la cultura actual los viejos son material de descarte…..Desde el punto de vista de nuestra sensibilidad, es importante cuando vemos cómo los ancianos viven en su soledad…..Un anciano no es una cosa, es un ser humano por defender……Hay un versículo bíblico: “Delante de aquel que luce canas, has de levantarte y honrarás la faz del anciano”. La vida es una lucha y es muy duro cuando aquellos que lucharon con dignidad llegan a sus últimos años y están en la más espantosa soledad.

El transgenerismo no crea, destruye

Marguerite Stern
Marguerite Stern era militante del grupo radical Femen y tenía 22 años cuando, un día de febrero de 2013, montó un escándalo en la catedral de Notre Dame de París contra el Papa Benedicto XVI y la “homofobia”, y tuvo que ser sacada a rastras. Para 2019, sin embargo, su actitud había cambiado; al día siguiente de que el monumental templo gótico ardiera accidentalmente, acudió a una iglesia y lloró. Lleva años expresando su oposición a la ideología transgénero, en un principio, contra la participación de mujeres trans (hombres biológicos) en categorías deportivas femeninas. “Luego profundicé en el tema y comprendí que más allá del peligro para las mujeres y los niños, el transgenerismo representa una amenaza para la civilización. El transgenerismo no crea, destruye. Aboga por la destrucción de los cuerpos, por la abolición de las diferencias entre mujeres y hombres, por la destrucción de nuestra naturaleza innata y de la cultura que nos une. Es una pulsión de muerte y de odio a uno mismo”.
Stern se pregunta si, al atacar a la religión católica, no había entrado en una lógica de autodestrucción y de odio a sí misma. “Aunque no era creyente, me bauticé, hice mi primera comunión y, sobre todo, crecí en un país cuya historia, arquitectura y moral fueron moldeadas por la Iglesia. Rechazar esto, entrar gritando en Notre Dame de París, era una manera de dañar una parte de Francia, es decir, una parte de mí misma. A los 22 años no me daba cuenta. Sin embargo, a mí me encantaba esta catedral. Recuerdo que al día siguiente del incendio fui a llorar a una iglesia. A veces amamos mal”.
“Los ritos nos unen, nos calman, a veces reparan y regulan nuestras emociones, nos anclan en el presente recordándonos lo que nos precedió.Muchos de nuestros ritos dependen de la Iglesia Católica, e incluso los incrédulos deberían luchar por preservarlos.Y luego hay algo más, que está más allá de nosotros, los campanarios que se elevan sobre nosotros y que adornan nuestros paisajes sonoros; la grandeza de los edificios, la maravilla de entrar a una iglesia, la belleza. Y la fe de los creyentes. Lamento haber pisoteado todo esto”.


domingo, 18 de octubre de 2026

Hay un número infinito de mundos trastornados, incompatibles entre si

“La mentira es, en lo más profundo, injusticia. Falsea la realidad, hace que se presente de modo distinto a como es. Por eso el  demonio es el “padre de la mentira”. El otro sobrenombre “asesino desde el principio”, está tan estrechamente unido al primero como la paz a la verdad. La discordia procede de la pluralidad de visiones contradictorias de la realidad. Tan solo hay un mundo verdadero, el mundo sub specie Dei; pero hay un número infinito de mundos trastornados, incompatibles entre si. En un mundo de mentira y de discordia, la paz ha de ser constante, expresa y conscientemente buscada”, escribe el filósofo alemán Robert Spaemann.

El juicio del Estado Soviético contra Dios

Lunacharski, el comunista que juzgó a Dios
El 16 de enero de 1918, empezó el "Juicio del Estado Soviético contra Dios", que finalizó muy rápido, al día siguiente. Dios fue condenado a morir y se dispararon hacia el cielo 5 ráfagas de ametralladora, arma que consideraban muy mecánica y moderna.La defensa había intentado alegar "trastorno mental", sin éxito, dicen las crónicas. Los bolcheviques apenas llevaban 3 meses al mando y controlaban Moscú, San Petersburgo y la zona central de Rusia.
Antes de morir Lenin en 1924 unos 25.000 eclesiásticos ortodoxos fueron encarcelados y 16.000 ejecutados, según un estudio de 2004 del doctor en Ciencias Matemáticas Nikolay Yemelianov, de la Universidad Humanitaria San Tijon. Después, con Stalin, habría muchas decenas de miles más de cristianos asesinados por su fe a manos de los comunistas. El teatrito del "juicio de Dios" creó escuela y se intentó usar el humor para humillar a los creyentes de las distintas religiones.
¿Quién ordenó fusilar a Dios? Eran unos comunistas de Moscú presididos por Anatoly Lunacharsky, un intelectual que sumaba dos temas de interés, la religión y la dramaturgia. Le gustaba escenificar las cosas. Ante mucho público moscovita, comenzó la primera sesión del juicio contra Dios.Durante más de cinco horas se leyeron los cargos de "el pueblo ruso, en representación de la especie humana" contra "el reo". La más clara era que se acusaba a Dios de "genocidio". Quizá era una proyección psicológica de lo que estaba por venir, del mar de asesinatos que causaría el comunismo en los próximos 70 años en todo el mundo. En el banquillo de los acusados se colocó una Biblia, al menos Dios estaba bien representado.Los fiscales ofrecieron una gran cantidad de pruebas basadas en testimonios históricos. Dios tenía unos defensores designados por el Estado soviético, que pedían la absolución del reo porque sufría “grave demencia y trastornos psíquicos” y no era responsable de lo que hacía. En unas horas, el tribunal declaró finalmente “culpable” a Dios de los delitos que había sido acusado, genocidio y crímenes contra la Humanidad. Lunacharski, con pompa teatral, proclamó la sentencia. Dios moriría fusilado a la mañana del día siguiente, 17 de enero, sin posibilidad de interponer ningún tipo de recurso ni establecer el más mínimo aplazamiento. Según detalla Eduardo Galeano, la ejecución no se hizo con fusiles sino con ametralladoras, cinco ráfagas hacia el cielo. En 1924, al morir Lenin, se frenó por un tiempo el activismo antirreligioso en la URSS. 
El especialista en Historia de la Iglesia Rusa, O. Y. Liovin, escribe: "En general, la táctica de la propaganda antirreligiosa de los primeros años del poder soviético resultó errónea",afirma Liovin."Herir los sentimientos religiosos de los creyentes, profanar lo sagrado, intentar el cierre masivo de los templos, reprimir al clero... todo eso, de hecho, unió a los creyentes, provocando un cierto renacimiento religioso. Así que, después de una política de carga de caballería, el régimen recomendó pasar a un asedio a largo plazo”.
En 1933 Stalin nombró a Lunacharsky embajador en la España republicana y anticlerical.Sin embargo, no llegó a tomar posesión del cargo. Murió de enfermedad en el camino, en Menton, Francia, con 58 años.Las cenizas del hombre que fusiló a Dios están enterradas en la necrópolis de la Muralla del Kremlin de Moscú.