viernes, 10 de julio de 2026

No hay derecho a la estupidez ni a la incompetencia

No hay “derecho a la estupidez” ni “a la incompetencia”, dice Rob Riemen. La universidad actual ha caído en lo woke y “decide qué se puede leer o no, decir o no, pensar o no”; ha transformado el concepto de identidad, que ya no se busca en los grandes valores sino en lo que diferencia; sexo, raza, religión, origen, nacionalidad y aspecto físico.
Recalca Riemen que la mentira y la necedad socavan la democracia. “Es una equivocación trágica pensar que las instituciones democráticas, o incluso las elecciones libres, garantizan la continuidad de la democracia liberal”. La dignidad de la existencia humana consiste en impedir que triunfen “los dos poderes malignos de la necedad y la mentira”. Y de nuevo, para combatir la estupidez y la mentira una gran ayuda es la lectura de grandes libros, como también recomendaba Thomas Mann.


Los intransigentes se curan en salud, tachando de violentos a los que son sus víctimas

“Se habla mucho de paz, y no hay paz; ni en las almas, ni en las instituciones, ni en la vida social, ni entre los pueblos. Se habla continuamente de igualdad y de democracia, y hay castas, cerradas, impenetrables.Un tiempo, en el que se clama por la comprensión, y la comprensión no se vive”, escribe Josemaría Escrivá.
“Los fanáticos y los intransigentes, incapaces de admitir razones ajenas, se curan en salud, tachando de violentos y agresivos a los que son sus víctimas. Se oye hablar mucho de unidad, y quizá sea difícil concebir que pueda darse mayor desunión”, dice Escrivá. 
“No es difícil encontrar quien confunda la intransigencia con la intemperancia, y la transigencia con la dejación de derechos o de verdades que no se pueden baratear.”

jueves, 9 de julio de 2026

El mundo es trágico

Aparece en la India el príncipe Sidarta Gautama (560/480 a. C.), llamado Buda. Su padre, un príncipe muy rico, no quería que su hijo tuviera conocimiento de las tragedias de la existencia. Así pues, el joven vivía rodeado de belleza en el palacio real. Pero un día se fugó, salió de incógnito del palacio con un criado y se paseó por la ciudad. Allí se cruzó con un cuerpo que llevaban a la pira crematoria. Le preguntó a su criado qué era eso, y aquel le respondió: Príncipe, a eso se le llama muerte. También se topó con muchos pordioseros y comprendió lo que su padre le había escondido; que el mundo es trágico, que la muerte y la opresión existen.

Referencia: Toda la historia del mundo (Jean-Claude Barreau;Guillaume Bigot)

Rebajar la exigencia a los alumnos llevaría al caos y a la apología de la ignorancia

Catherine L’Ecuyer
Catherine L’Ecuyer es canadiense, afincada en Barcelona y madre de 4 hijos. Es máster por IESE Business School, máster Europeo Oficial de Investigación y Doctora en Educación y Psicología. Investigadora y autora de varios libros y artículos sobre el tema de la educación opina que “hoy hay una especie de moda o culto hacia la ignorancia y lo fácil. ¿De dónde viene? Debemos remontarnos a Rousseau, que odiaba los libros y fue el precursor de que la ignorancia se pusiera de moda. Rousseau inspiró la corriente constructivista de la “educación nueva”. La “educación nueva” viene a decir que solo existe la representación que cada uno se hace de la realidad. Según esa corriente, hay una incompatibilidad entre esfuerzo y placer; de modo que, para motivar o interesar a los alumnos, tenemos que rebajar las exigencias del currículum, hacerlo todo fácil, y dar a los alumnos adaptaciones que empobrecen el texto. En el siglo XIX, Claparède, un discípulo de Rousseau, decía en modo irónico que había que inventar un suero contra la fatiga intelectual, para que los alumnos puedan seguir estudiando sin cansarse. Sin embargo, según Montessori, la rebaja del currículo escolar solo puede llevar a que los alumnos se aburran, pues, cuando no hay excelencia, belleza, profundidad, no hay reto y los alumnos dejan de interesarse por aprender. Afirmó que rebajar la exigencia llevaría al caos y a la apología de la ignorancia”. 

miércoles, 8 de julio de 2026

Niños radicalizados tras ser captados a través de redes sociales, páginas web y aplicaciones de mensajería

Se duplica el número de niños radicalizados en línea. Informes revelan que 1.400 niños en Gran Bretaña fueron radicalizados en línea. Las preocupantes cifras reflejan una realidad alarmante; el número de menores radicalizados a través de internet se ha duplicado en los últimos cinco años. Nuevos datos oficiales obtenidos por The Telegraph confirman que unos 1.400 menores de 18 años fueron remitidos al programa antiterrorista británico Prevent tras ser captados en linea a través de redes sociales, páginas web y aplicaciones de mensajería. 

La verdad judicial y la verdad material

La verdad judicial es aquella que emerge al final de un juicio en forma de sentencia. Y es la consecuencia lógica de las pruebas practicadas durante su celebración.Por pruebas no hay que entender los objetos o evidencias que recoge la Policía o la Guardia Civil en la escena del crimen, sino que hay que verlo en su sentido jurídico, son los interrogatorios a acusados, testigos y peritos del caso así como aquellos objetos materiales, análisis, informes o documentos que sean vitales para el esclarecimiento de la verdad y que se aportan durante la vista oral.
La mayoría de las veces la verdad judicial y la verdad material coinciden, pero no siempre es así.
En el mundo judicial se suele decir que aquello que no está en los autos no está en el mundo.No se puede acusar y, mucho menos, condenar a nadie con evidencias que no constan en el sumario.Es un principio general del Derecho que nos protege a todos porque nos da opción de defendernos con todos los recursos a nuestro alcance.

Decidir cual es el bien y cual es el mal, prescindiendo de Dios y de la verdad

 Win Wenders
“Creo que la religiosidad comienza con un acto de humildad, el no considerarse a sí mismo el creado”. Como gran cineasta que es, capaz de retratar tanto la realidad de la vida como sus distorsiones, Win Wenders describía así la “carcoma” que ha anidado en el corazón del hombre contemporáneo; la tentación o, cuando menos, la ilusión, de que puede decidir por sí solo cual es el bien y cual es el mal, prescindiendo de Dios y de la verdad, escribe Stanislao Dziwisz.
Es una descripción exacta de como la sociedad occidental, la que está más huida a la ideología liberal, se ha ido secularizando, ha entrado en un proceso de laicismo cuya consecuencia es la pérdida de su impronta cristiana. Desaparecido el gran enemigo de antaño, representado por el marxismo, por el ateísmo erigido como sistema, ante la Iglesia católica se perfila ahora otra amenaza, más insidiosa, si cabe, que es la del materialismo práctico, cotidiano, por el que cada vez hay más gente que, como decía Juan Pablo II, “vive como si Dios no existiese”.
Stanislao Dziwisz y Juan Pablo II
Con la encíclica Veratis splendor, escribe Stanislao Dziwisz, Juan Pablo II intentó sacar a la luz la peligrosidad que se encierra en una cierta cultura dominante, caracterizada por el fuerte relativismo ético. Y que, orientada como está a poner entre paréntesis los imperativos de la ley moral, amenaza con socavar las bases de la sociedad democrática. Con posibles e importantes recaídas en otros campos, como el de la biociencia, en el que la investigación tiende con frecuencia a sobrepasar los límites que impiden que sea violado el sagrado principio de la vida humana.