La espada exterminadora con que deseabas armarte da muy malos resultados en manos del hombre, incluso con buenas intenciones, incluso contra el error o la perversidad. Se corre un gran riesgo de matar al enfermo, al extirpar violentamente la enfermedad; resulta parecido y peligroso como en el caso del cirujano (de almas), y cabe además el peligro de hacer despertar el orgullo y el despotismo. Le hace falta una gran pureza moral y un gran sentido para adivinar al prójimo. Lo más seguro, desde luego, es la caridad, la caridad que todo lo perdona porque todo lo comprende, que soporta, pone de relieve, ilumina, gana y mejora. Combatir, sí, en último extremo, pero siempre lleno de espíritu de caridad; y agotar en el amor incluso la severidad, como hace el padre con el hijo; hacer del látigo caricia, y de la espada un favor, y pedir al ángel del castigo que vive en nosotros que nos corrija en primer lugar y nos bendiga; tomar como propio solamente las imperfecciones, e inclinarse ante Dios, que habla por nuestra conciencia, que se revela en nuestras palabras, que quiere obrar sobre el hombre por medio del hombre, a fin de humanizar sus actos, para ennoblecer a sus hijos y dejarles su gloria, escribe el filósofo suizo Henri Frédéric Amiel.
Aclarando
sábado, 3 de octubre de 2026
La espada exterminadora da muy malos resultados en manos del hombre
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Quien cree que asegura su vida mediante bienes materiales, se engaña, la vida se le está escapando
En Evangelium Vitae, encíclica redactada por Juan Pablo II y publicada el 25 de marzo de 1995, se manifiesta que “si la promoción del propio yo se entiende en términos de autonomía absoluta, se lleva inevitablemente a la negación del otro, considerado como enemigo de quien defenderse. De este modo la sociedad se convierte en un conjunto de individuos colocados unos junto a otros, pero sin vínculos recíprocos, cada cual quiere afirmarse independientemente de los demás, incluso haciendo prevalecer sus intereses”.
“Sólo quien reconoce que su propia vida está marcada por la enfermedad del pecado, puede redescubrir, en el encuentro con Jesús Salvador, la verdad y autenticidad de su existencia, según sus mismas palabras: No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores (Lc 5, 31-32). En cambio, quien cree que puede asegurar su vida mediante la acumulación de bienes materiales, como el rico agricultor de la parábola evangélica, en realidad se engaña. La vida se le está escapando, y muy pronto se verá privado de el a sin haber logrado percibir su verdadero significado: « ¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán? » (Lc 12, 20).”
La propiedad privada es un derecho fundamental de las personas. Pero cualquier superávit, antes que añadirse a la abundancia del rico, tiene que destinarse a quienes carecen de las necesidades básicas. La aversión que causa el rico no se debe a su riqueza, sino al mal uso que hace de ella.
La propiedad privada es un derecho fundamental de las personas. Pero cualquier superávit, antes que añadirse a la abundancia del rico, tiene que destinarse a quienes carecen de las necesidades básicas. La aversión que causa el rico no se debe a su riqueza, sino al mal uso que hace de ella.
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viernes, 2 de octubre de 2026
Para estar bien cada día
Cuenta la psiquiatra María Inés López-Ibor que para estar bien cada día hay que hacer seis cosas como mínimo, que son sencillas, pero muy importantes y son las que nos enseñan nuestros padres desde pequeños. Dormir bien (7-8 horas); comer bien (una dieta equilibrada); cuidar la higiene; aprender algo nuevo cada día; hacer ejercicio (40 minutos al día de un paseo es suficiente. La organización mundial de la salud recomienda 150 minutos a la semana de ejercicio moderado); y la sexta, que es cada vez más importante, es lo que llama silencio o quietud o quizá sosiego….. Para sentirse bien, cada día debemos hacer dos cosas. Una es hacer algo por los demás. Puede ser algo tan sencillo como ayudar con las tareas de casa, o llamar a un amigo que lo está pasando mal… Pensar en los demás nos ayuda. La otra cosa es el sentido de trascendencia, pensar que la vida está bien si tiene un sentido.
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La nación es la consecuencia de un largo pasado
Ernest Renan escribe que “ no, no es la tierra en su mayor medida que la raza la que hace una nación. La tierra aporta el sustrato, el campo de la lucha y el trabajo; el hombre aporta el espíritu. El hombre lo es todo en la formación de esa cosa sagrada que se llama un pueblo. Nada material es suficiente. Una nación es un principio espiritual, resultante de profundas complicaciones de la historia; es una familia espiritual, no un grupo determinado por la configuración del suelo.…..Una nación es un alma, un alma constituida por dos elementos, la posesión en común de un rico legado de recuerdos y el consentimiento actual, el deseo de vivir juntos, la voluntad de continuar haciendo valer la herencia que se ha recibido indivisa……El hombre no se improvisa. La nación, como el individuo, es la consecuencia de un largo pasado de esfuerzos, de sacrificios y de desvelos”.
Referencia: filósofo e historiador francés Ernest Renan. Conferencia de 1882 titulada ¿Qué es una nación? (Qu'est-ce qu'une nation?).
Existe un modo de forzar la actuación contra conciencia, la tortura
La conciencia es en el hombre el órgano del bien y del mal; pero no es un oráculo. Nos marca la dirección, nos permite superar las perspectivas de nuestro egoísmo y mirar lo universal, lo que es recto en sí mismo. Pero para poder verlo, necesita de la reflexión de un conocimiento real, un conocimiento, si se puede decir, que sea también moral. Lo cual significa que necesita una idea recta de la jerarquía de valores que no esté deformada por la ideología.
Debes seguir tu conciencia; lo cual tan solo quiere decir que debes hacer lo que tienes por objetivamente bueno, cosa que en el fondo es algo trivial. Realmente bueno es solo lo que tanto objetiva como subjetivamente es bueno.
Cuando a uno se le obliga a actuar en contra de su conciencia. Se trata de una lesión de la dignidad del hombre. Pero ¿es eso de verdad posible? Ni siquiera la amenaza de muerte obliga a uno a actuar contra su conciencia, como documenta la historia de los mártires de cualquier tiempo. Existe no obstante un modo de forzar la actuación contra conciencia, la tortura, que convierte a un hombre en instrumento sin voluntad de otro. De ahí que la tortura pertenezca a los pocos modos de obrar que, siempre y en toda circunstancia, son malos; toca directamente el santuario de la conciencia, del que ya el precristiano Séneca escribió que “habita en nosotros un espíritu santo como espectador y guardián de nuestras buenas y malas acciones”.
Cuando a uno se le obliga a actuar en contra de su conciencia. Se trata de una lesión de la dignidad del hombre. Pero ¿es eso de verdad posible? Ni siquiera la amenaza de muerte obliga a uno a actuar contra su conciencia, como documenta la historia de los mártires de cualquier tiempo. Existe no obstante un modo de forzar la actuación contra conciencia, la tortura, que convierte a un hombre en instrumento sin voluntad de otro. De ahí que la tortura pertenezca a los pocos modos de obrar que, siempre y en toda circunstancia, son malos; toca directamente el santuario de la conciencia, del que ya el precristiano Séneca escribió que “habita en nosotros un espíritu santo como espectador y guardián de nuestras buenas y malas acciones”.
Referencia: Ética:cuestiones fundamentales (Robert Spaemann)
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jueves, 1 de octubre de 2026
Los revolucionarios no se levantan por hambre, sino por ansia de poder
Contra lo que circula normalmente, la debilidad económica no es la base de las revoluciones. Los revolucionarios no se levantan por hambre, sino por ansia de poder. “Cuando el pueblo está aplastado por la miseria, se resigna; cuando se endereza y mira por encima es cuando se inclina a sublevarse”, decía Tocqueville en El Antiguo Régimen, en el siglo XIX, y los pensadores izquierdistas posteriores le han dado la razón. “Donde mejor están los obreros, son más numerosas las huelgas” recordaba el anarquista Federico Urales (padre de Federica Montseny) en Revista Blanca, 15 mayo de 1905, y, por el contrario “la miseria no engendra rebeldía, sino que, por regla general, la mata allí donde existe”, decía La Voz del cantero en 22 de abril de 1914. En la historia política moderna, ese axioma se ha visto robustecido por las pruebas. Los que se sublevaron en octubre de 1934, no eran los braceros de Andalucía sino los mineros de Asturias, los mejor pagados de España. Después de la caída del fascismo en Italia, la extrema izquierda, la que se lanzaba a la calle pidiendo la revolución, estaba compuesta sobre todo por obreros de la Fiat de Turín, los mejor pagados de Italia, cuando los depauperados del Sur votaban todavía a los monárquicos. En lugares de gran protección social, como Francia y Bélgica, los izquierdistas han tenido gran influencia en la vida política del país.
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La vida es tan rica y compleja que hay que espigar el trigo de la paja
Escribe el psiquiatra Enrique Rojas que “de lo que se trata es de buscar el sentido de la vida, el hilo conductor que, a pesar de los cambios, permanece. Descubrir su razón de ser. Así nos vamos abriendo camino en medio de tantos acontecimientos y circunstancias. La vida es tan rica y compleja que hay que espigar el trigo de la paja, distinguir lo accesorio de lo fundamental.”
“Planear la vida, diseñarla, ponerle fronteras, acotarla, dibujar sus contornos y luego andarla. Éste debe ser el objetivo para llegar a uno mismo, para ser individuo, persona, sujeto con una identidad clara, hombre no masificado.”
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