lunes, 19 de octubre de 2026

El transgenerismo no crea, destruye

Marguerite Stern
Marguerite Stern era militante del grupo radical Femen y tenía 22 años cuando, un día de febrero de 2013, montó un escándalo en la catedral de Notre Dame de París contra el Papa Benedicto XVI y la “homofobia”, y tuvo que ser sacada a rastras. Para 2019, sin embargo, su actitud había cambiado; al día siguiente de que el monumental templo gótico ardiera accidentalmente, acudió a una iglesia y lloró. Lleva años expresando su oposición a la ideología transgénero, en un principio, contra la participación de mujeres trans (hombres biológicos) en categorías deportivas femeninas. “Luego profundicé en el tema y comprendí que más allá del peligro para las mujeres y los niños, el transgenerismo representa una amenaza para la civilización. El transgenerismo no crea, destruye. Aboga por la destrucción de los cuerpos, por la abolición de las diferencias entre mujeres y hombres, por la destrucción de nuestra naturaleza innata y de la cultura que nos une. Es una pulsión de muerte y de odio a uno mismo”.
Stern se pregunta si, al atacar a la religión católica, no había entrado en una lógica de autodestrucción y de odio a sí misma. “Aunque no era creyente, me bauticé, hice mi primera comunión y, sobre todo, crecí en un país cuya historia, arquitectura y moral fueron moldeadas por la Iglesia. Rechazar esto, entrar gritando en Notre Dame de París, era una manera de dañar una parte de Francia, es decir, una parte de mí misma. A los 22 años no me daba cuenta. Sin embargo, a mí me encantaba esta catedral. Recuerdo que al día siguiente del incendio fui a llorar a una iglesia. A veces amamos mal”.
“Los ritos nos unen, nos calman, a veces reparan y regulan nuestras emociones, nos anclan en el presente recordándonos lo que nos precedió.Muchos de nuestros ritos dependen de la Iglesia Católica, e incluso los incrédulos deberían luchar por preservarlos.Y luego hay algo más, que está más allá de nosotros, los campanarios que se elevan sobre nosotros y que adornan nuestros paisajes sonoros; la grandeza de los edificios, la maravilla de entrar a una iglesia, la belleza. Y la fe de los creyentes. Lamento haber pisoteado todo esto”.


domingo, 18 de octubre de 2026

Hay un número infinito de mundos trastornados, incompatibles entre si

“La mentira es, en lo más profundo, injusticia. Falsea la realidad, hace que se presente de modo distinto a como es. Por eso el  demonio es el “padre de la mentira”. El otro sobrenombre “asesino desde el principio”, está tan estrechamente unido al primero como la paz a la verdad. La discordia procede de la pluralidad de visiones contradictorias de la realidad. Tan solo hay un mundo verdadero, el mundo sub specie Dei; pero hay un número infinito de mundos trastornados, incompatibles entre si. En un mundo de mentira y de discordia, la paz ha de ser constante, expresa y conscientemente buscada”, escribe el filósofo alemán Robert Spaemann.

El juicio del Estado Soviético contra Dios

Lunacharski, el comunista que juzgó a Dios
El 16 de enero de 1918, empezó el "Juicio del Estado Soviético contra Dios", que finalizó muy rápido, al día siguiente. Dios fue condenado a morir y se dispararon hacia el cielo 5 ráfagas de ametralladora, arma que consideraban muy mecánica y moderna.La defensa había intentado alegar "trastorno mental", sin éxito, dicen las crónicas. Los bolcheviques apenas llevaban 3 meses al mando y controlaban Moscú, San Petersburgo y la zona central de Rusia.
Antes de morir Lenin en 1924 unos 25.000 eclesiásticos ortodoxos fueron encarcelados y 16.000 ejecutados, según un estudio de 2004 del doctor en Ciencias Matemáticas Nikolay Yemelianov, de la Universidad Humanitaria San Tijon. Después, con Stalin, habría muchas decenas de miles más de cristianos asesinados por su fe a manos de los comunistas. El teatrito del "juicio de Dios" creó escuela y se intentó usar el humor para humillar a los creyentes de las distintas religiones.
¿Quién ordenó fusilar a Dios? Eran unos comunistas de Moscú presididos por Anatoly Lunacharsky, un intelectual que sumaba dos temas de interés, la religión y la dramaturgia. Le gustaba escenificar las cosas. Ante mucho público moscovita, comenzó la primera sesión del juicio contra Dios.Durante más de cinco horas se leyeron los cargos de "el pueblo ruso, en representación de la especie humana" contra "el reo". La más clara era que se acusaba a Dios de "genocidio". Quizá era una proyección psicológica de lo que estaba por venir, del mar de asesinatos que causaría el comunismo en los próximos 70 años en todo el mundo. En el banquillo de los acusados se colocó una Biblia, al menos Dios estaba bien representado.Los fiscales ofrecieron una gran cantidad de pruebas basadas en testimonios históricos. Dios tenía unos defensores designados por el Estado soviético, que pedían la absolución del reo porque sufría “grave demencia y trastornos psíquicos” y no era responsable de lo que hacía. En unas horas, el tribunal declaró finalmente “culpable” a Dios de los delitos que había sido acusado, genocidio y crímenes contra la Humanidad. Lunacharski, con pompa teatral, proclamó la sentencia. Dios moriría fusilado a la mañana del día siguiente, 17 de enero, sin posibilidad de interponer ningún tipo de recurso ni establecer el más mínimo aplazamiento. Según detalla Eduardo Galeano, la ejecución no se hizo con fusiles sino con ametralladoras, cinco ráfagas hacia el cielo. En 1924, al morir Lenin, se frenó por un tiempo el activismo antirreligioso en la URSS. 
El especialista en Historia de la Iglesia Rusa, O. Y. Liovin, escribe: "En general, la táctica de la propaganda antirreligiosa de los primeros años del poder soviético resultó errónea",afirma Liovin."Herir los sentimientos religiosos de los creyentes, profanar lo sagrado, intentar el cierre masivo de los templos, reprimir al clero... todo eso, de hecho, unió a los creyentes, provocando un cierto renacimiento religioso. Así que, después de una política de carga de caballería, el régimen recomendó pasar a un asedio a largo plazo”.
En 1933 Stalin nombró a Lunacharsky embajador en la España republicana y anticlerical.Sin embargo, no llegó a tomar posesión del cargo. Murió de enfermedad en el camino, en Menton, Francia, con 58 años.Las cenizas del hombre que fusiló a Dios están enterradas en la necrópolis de la Muralla del Kremlin de Moscú.

Hay personas que dan porque aman

En psicoanálisis, Melanie Klein, especialista en infancia, recuerda por un lado, que todo acto viene a ser como una reparación de haber hecho algo con malestar, o siempre en deuda. Pero también dice que hay personas que dan porque aman, y no esperan ninguna recompensa ni han faltado a nadie. Donación gratuita. El ejemplo más claro de esto es el amor de los padres por los hijos o el amor de amistad. Se da y no se espera nada a cambio. No quiere decir que no haya una satisfacción por tener esta actitud, pero la persona que ama no espera ni se frustra ni se desespera para que no se le reconozca ni se le dé nada a cambio.
Al ser humano, desde que está en la matriz hasta que nace y empieza a caminar, todo se le da. No hace ningún esfuerzo por conseguir las cosas, ni puede. Todo es protección. Una entrega de los demás hacia él, esperando que de mayor se acuerde o madure. Pero al mismo tiempo el niño debe aprender que también debe dar, así como a él le han dado. Ley de reciprocidad. Y en este proceso de individuación, deslizamiento, maduración o toma de los distintos niveles de conciencia debe poder ver que hay otros que dan y no esperan.
Una actitud de servicio desinteresada en un mundo global, en un sistema neoliberal imperante, tecnificado, digitalizado y excluyente, o la de dar sin esperar respuesta o recibir generosamente sin tener que devolver son indicadores de madurez, de amor que dan felicidad y al mismo tiempo abren un horizonte de esperanza para que vaya llegando a las personas concretas. Si no fuera así sería un derribo humano y tendríamos la codicia como meta, una inhumanidad, concluye el psicólogo Jaume Patuel.

sábado, 17 de octubre de 2026

La visión del embarazo como amenaza esconde un problema irresoluble

La Comisión de Control de Medios de Comunicación de Francia ha multado a la cadena de TV CNews por afirmar, en uno de sus programas dominicales en febrero de 2024, que el aborto, con 73 millones de casos al año, es la principal causa de muerte en el mundo, por delante del cáncer, que registra anualmente 10 millones. Para el ministro de Sanidad francés del momento, el escándalo provocado por la cadena llevó a que, pocos meses después, se incluyera el derecho al aborto en la Constitución francesa.
La visión del embarazo como amenaza esconde un problema irresoluble, el cuerpo no deseado, que aparece como intruso en el claustro uterino, invade un espacio ajeno, sí, pero resulta que es el único espacio del mundo del que puede emerger. En la fecundación se forja una célula especial llamada cigoto, cuya dotación genética es única, original y distinta de la de sus progenitores. Ninguna fase embrionaria, aun desde la misma fecundación, ha demostrado ser un simple cúmulo celular. Por el contrario, es un organismo complejo y organizado, cuyo continuo desarrollo está siempre, y hasta su último latido, vinculado a los miembros de su especie. Prohibir la realidad del feto para preservar la autonomía de la gestante dota a la ley francesa de un carácter fuertemente totalitario. Dicha cualidad funda una escuela de costumbres contraria a los principios que definen la civilización. Si se ignora la dignidad del embrión humano, la ley del más fuerte prevalecerá sobre la del débil, y entonces habremos emprendido el camino de vuelta a la selva, escribe Esteban Fernández-Hinojosa, doctor en medicina.


El bebé necesita un entorno emocional cálido y seguro

La lactancia materna sirve como sustituto directo del cordón umbilical, al tiempo que ofrece una transición desde la completa fusión física a la separación definitiva del cuerpo de la madre. La disminución de esta práctica en las sociedades industriales se ha identificado como una de las causas de las inseguridades y problemas emocionales que aquejan a Occidente. Para un crecimiento global saludable, el bebé necesita un entorno emocional cálido y seguro. Pero más allá del amor y de las buenas intenciones de los padres, que los bebés reciban cuidados adecuados depende también de hasta qué punto sus progenitores estén libres de estrés. Si en el entorno inmediato hay tensiones, ansiedades, fatigas, agotamiento, largas ausencias por cuestiones laborales o problemas familiares, las criaturas difícilmente van a poder satisfacer su necesidad de una presencia parental atenta, segura y confiable.
Si nuestra cultura estuviera centrada en el cuidado de la vida, en lugar de en su destrucción, la sociedad y los Estados protegerían y ayudarían a las familias en la delicada y fundamental tarea de criar hijos en el mundo.
 


Referencia: ¡Estate quieto y atiende! (Heike Freire)

viernes, 16 de octubre de 2026

Por la utilización de la propaganda, un pueblo puede llegar a confundir el cielo con el infierno y viceversa

En una existencia inauténtica, la búsqueda sistemática de diversiones, sucedáneos o tranquilizantes que caracteriza tantos “divertimentos” y “atracciones” de hoy, todavía no deja presentir a la mujer la crisis que la espera cuando se dé cuenta de cómo las ocupaciones masculinas para las cuales ha luchado tanto están desprovistas de sentido, cuando se desvanezcan sus ilusiones y la euforia que le da la satisfacción de sus reivindicaciones, cuando constatará por otro lado, que, debido al clima de disolución, familia e hijos ya no pueden dar un sentido satisfactorio a su vida, mientras que, debido al descenso de la tensión ocurrido, hombre y mujer ya no podrán significar tampoco gran cosa, no podrán constituir ya, como lo hicieron para la mujer absoluta y tradicional, el centro natural de su existencia, no representarán para ella más que uno de los elementos de una existencia dispersa y exteriorizada que irá a la par con la vanidad, el deporte, el culto narcisista del cuerpo, los intereses prácticos y otras cosas del mismo género, Es necesario tener en cuenta los efectos destructores que están produciendo en la mujer moderna una vocación falseada, ambiciones desviadas y, por añadidura, las condiciones objetivas. Así, cuando incluso la raza de los hombres verdaderos no hubiera casi desaparecido enteramente, ya que el hombre moderno conserva muy poco de lo que es propiamente la virilidad en el sentido superior del término, lo que se dijo respecto a la capacidad del hombre verdadero de “rescatar”, de “salvar a la mujer dentro de la mujer” permanecería problemático, explica Julius Evola en su libro Cabalgar el tigre.
Hitler conocía muy bien el poder de la propaganda y llegó a afirmar que, “por la astuta utilización de la propaganda, un pueblo puede llegar a confundir el cielo con el infierno y viceversa”.