lunes, 12 de enero de 2026

El demonio no tiene sentido del humor

Don Luis Petit, exorcista, cuenta que el gran peligro es que el demonio no juega. Tú puedes pensar que es simpático, que es agradable o que es más divertido, pero de una manera u otra siempre te va a hacer daño. El demonio no juega, no tiene alegría y, ni siquiera, sentido del humor…..Una sociedad como la nuestra que renuncia a sus raíces cristianas se ve obligada a sustituir las fiestas y celebraciones por otras. Y puesto que estamos en una época de dominio del mal y de la cultura de la muerte se celebra el mal y la muerte. Se prefieren las tinieblas a la luz.
El demonio busca seducir. Se presenta de manera seductora a Eva. Se nos presenta en el Génesis como una serpiente, queriendo señalar que es sigiloso, difícil de detectar su presencia, pero trae un veneno de muerte. Incluso cita la Biblia para cumplir su propósito. Siempre va a seguir tentando con la idea de qué Dios no quiere nuestra felicidad. Y esto lo va a presentar de todas las maneras posibles como a través de ideologías, de literatura, de música, etcétera.
Creo que una sociedad alejada de Dios y que rechaza el orden natural es una sociedad enferma y enfermante. Hay una acción ordinaria del diablo que es la tentación, que explica la locura a la que está llevando a nuestra sociedad occidental. La naturaleza no perdona nunca. Rechazar el orden natural y la moral produce la enfermedad del alma. Pero, además, abrir la puerta a lo diabólico une a esta sociedad enferma con una presencia del mal, en algunos casos con signos preternaturales. 


1492, uno de los años más inolvidables

Mapa de España en 1492

Escribe el historiador Fernando García de Cortázar que “hay fechas en que los hechos se precipitan. El 1492 es uno de los años más inolvidables, porque un conjunto de sucesos comenzaron a transformar el mundo conocido en un universo sin límites. Surge una nueva realidad impensable hasta entonces, constriña a través de los relatos de playas desconocidas, pueblos extraños y tierras vírgenes de egoísmo. Un continente ignorado emergía desde el confín de los océanos, y la vieja Europa, con España a la cabeza, no estaba dispuesta a quedarse en casa renunciando a la eutopía. 
“Tras los Reyes Católicos, la convivencia y los intereses compartidos reforzarían los vínculos de castellanos y aragoneses, que gozan del viento a favor del renacer económico traído por la paz. La España nacida entonces es todavía un puro proyecto y como tal no puede evitar las constantes recaídas ocasionadas por la desigualdad de los estados, con sus élites a la defensiva. Frente a la dividida y exhausta Confederación aragonesa, Castilla ofrecía una imagen de unidad, robustecida por su pujanza demográfica y sus buenas expectativas de desarrollo. De ahí que el país alumbrado habría de ser eminentemente castellano y su política se diseñara en la Meseta, aunque sin descuidar algunos objetivos de sus socios peninsulares.”


domingo, 11 de enero de 2026

Si lo público arrasase por completo a lo privado estaríamos ante el triunfo de la corrupción sin límite

Solo aquel que no necesita nada de los demás estaría libre de influencias del poder sobre él, y esa es la ventaja que parecen tener los ricos; pero hasta los más poderosos e influyentes están a merced del poder público, aunque tengan más medios que el resto para defenderse y para apañar cualquier exención o beneficio con quienes mandan. Ese comercio entre lo público y lo privado se llama corrupción, algo que aparece de modo necesario cuando las fronteras entre ambos espacios se violan. Es fácil deducir que si lo público arrasase por completo a lo privado no estaríamos tanto ante una epifanía de un socialismo como ante el triunfo de la corrupción sin límite alguno, porque lo público es una invención, pero lo privado es irreprimible, escribe el filósofo José Luis González Quirós.

Las mentiras deben ser refutadas

La correcta comprensión de la historia es absolutamente esencial para la correcta comprensión del presente; sin ella, no sabemos dónde estamos. Orwell escribió que “quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado”. Estas famosas y antaño familiares palabras son algo más que un acertado comentario agudo de 1984. Son (conscientemente o no) el modo de proceder estándar para gobiernos, medios de comunicación y la industria de la educación actuales, escribe Charles Coulombe. Es por ello, dice Coulombe, que gran parte de lo que esas instituciones presentan como historia es un conjunto de mentiras.La mejor manera de responder a una mentira es refutarla. Esto puede hacerse de dos maneras; mediante un discurso extenso y razonado, con suficientes anotaciones y notas a pie de página para demostrar lo que se afirma, cuando estamos ante alguien que, a pesar de estar errado, busca la verdad; o mediante una réplica contundente y mordaz cuando el objetivo del otro es silenciar o destruir la misma verdad. Es fundamental adaptar la respuesta al interlocutor. A quien busca sinceramente le resultará desagradable una respuesta sarcástica o cáustica, mientras que el mero antagonista ridiculizará cualquier argumentación bien fundada.
Las mentiras deben ser refutadas, pero si son la política de un gobierno, como mostró Orwell, no pueden durar para siempre. Las mentiras contadas por un grupo así provocan la generación de un profundo resentimiento. Si no se alivia diciendo la verdad, ese resentimiento algún día se lo llevará todo por delante.

En las leyes de la naturaleza se revela una razón superior

El hombre es capaz de discernir en modo no utilitarista, por qué se da cuenta de que algunas cosas son acordes con su dignidad y otras no, por qué experimenta la culpa y la vergüenza cuando obra mal, y el gozo y la paz, en cambio, cuando se comporta con justicia; por qué es capaz de extasiarse ante la belleza de una puesta de sol, del cielo lleno de estrellas o de una excelsa obra de arte. Nada de eso se puede atribuir razonablemente a la obra ciega del cosmos, al producto impersonal de las interacciones materiales.
Albert Einstein dijo que en las leyes de la naturaleza “se revela una razón tan superior que toda la racionalidad del pensamiento y de los ordenamientos humanos es, en comparación, un reflejo absolutamente insignificante”.

sábado, 10 de enero de 2026

Tengo que aceptar mi historia tal como es

Todos queremos ser libres. Pero la libertad puede parecernos esquiva. Tenemos una comprensión de la libertad que es limitada. Para nosotros, la libertad es normalmente una cuestión de ausencia de restricciones. Pensamos que una determinada circunstancia, una determinada persona, una determinada herida nos impide ser libres. Nos pasamos el tiempo quejándonos de esa circunstancia, de esa persona, de esa herida. El planteamiento es falso. Es más, es aburrido, tanto para nosotros como para los demás.
Tengo que aceptar mi vida tal como es, mi historia tal como es, a mí mismo tal como soy. Me hace descubrir que, con bastante frecuencia, lo que limita mi libertad no es, de hecho, lo real, sino mis sueños febriles de cómo debería haber sido lo real. Estas ilusiones me encierran en mí mismo (una prisión lúgubre).


Ucrania, los primeros momentos de la invasión

Ucrania sigue siendo hoy un país independiente porque, en los primeros momentos de la invasión, con una ayuda occidental todavía incipiente y unas perspectivas de éxito francamente desfavorables, miles de mandos intermedios, jefes de pequeñas unidades y simples ciudadanos, fueron capaces de tomar decisiones rápidas en medio del caos. Muchas fueron erróneas, guiadas por la desesperación, pero muchas otras no. Entre todas contribuyeron a crear un dinamismo en la actuación ucraniana que las fuerzas rusas solo pudieron imitar, y solo parcialmente, en algunos sectores.
La capacidad para decidir, a todos los niveles, es la clave del éxito en cualquier operación militar, porque permite tomar la iniciativa. En realidad, que esas decisiones sean las más brillantes en cada momento importa relativamente poco. Lo que importa es la disposición a hacerlo, dentro del marco de las órdenes recibidas y, cuando éstas no llegan o llegan tarde, dentro de la orientación general que dicta el conocimiento de la situación, la misión general a cumplir y la responsabilidad de cada miembro de las fuerzas armadas. Decidir siempre es mejor que no hacerlo y aun el efecto más perverso que podría producir un exceso en la descentralización de las decisiones, el caos, es claramente preferible a su opuesto, la parálisis, siempre que el caos esté animado por la firme voluntad de imponerse al adversario.
La capacidad de decidir es de momento una cualidad esencialmente humana, aunque la digitalización y la inteligencia artificial pueden hacer mucho por facilitar decisiones más oportunas y acertadas. La responsabilidad, sin embargo, clave en la decisión, recae todavía exclusivamente sobre hombres y mujeres, cuya formación en un sistema flexible, adaptable y que fomente la iniciativa a todos los niveles es el elemento clave no solo para superar la crisis de la maniobra, sino para garantizar la eficacia de cualquier operación militar.


Referencia:Lecciones de la guerra en Ucrania.La crisis de la maniobra terrestre. José Luis Calvo es Coronel de Infantería del Ejército de Tierra