viernes, 9 de enero de 2026

Todo lo que es valioso en este mundo está lleno de ambigüedad

Escribe Eugénie Bastié,comentarista político en el canal de noticias de televisión CNews y colaboradora del periódico conservador Le Figaro, que la variedad desaparece en el seno de la especie humana; en todos los rincones del mundo se encuentran las mismas formas de actuar, pensar y sentir, como predijo ya Tocqueville. Lejos de ser cosmopolita, nuestro mundo no ofrece más que una yuxtaposición de identidades empobrecidas. Los mismos rascacielos de Nueva York a Abu Dhabi. Las mismas canciones pop en lenguas indistinguibles, formateadas por programas informáticos para producir el mismo efecto, de París a Pekín. Los mismos yihadistas de Bamako a Moscú, las mismas barbas, la misma visión estrecha e intercambiable de un Islam desarraigado y fanatizado.
Thomas Bauer, catedrático de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad de Münsternos, recuerda que, contrariamente a lo que nos quieren hacer creer los prejuicios contemporáneos, la religión católica fue sorprendentemente tolerante en materia de ambigüedad. En Ginebra, los calvinistas hacían quemar a los sodomitas en la plaza pública, mientras que en el mundo musulmán no se vio nada parecido hasta el siglo XIX.
La cultura estadounidense, marcada por el protestantismo, se caracteriza por un bajo nivel de ambigüedad. Los estadounidenses consideran el contacto visual prolongado como una forma de agresión, los hombres europeos con voces agudas son tomados por homosexuales y se prefiere el béisbol al fútbol porque este último ofrece demasiados partidos que acaben en empate. El sello distintivo del discurso estadounidense, desde la conversación trivial hasta el discurso público, es su univocidad.
El arte es el dominio por excelencia de la ambigüedad, dice Bastié. Uno puede pasarse horas sentado ante un cuadro de Chardin, de Vermeer o de Manet. Por el contrario, desde el arte abstracto hasta la música serial y la arquitectura contemporánea, Bauer muestra cómo las formas artísticas contemporáneas se fundan en el rechazo de la ambigüedad, ya sea mediante la promoción de la insignificancia, ya por el culto a la exactitud matemática. La política no ha escapado a este gran empobrecimiento, ahora reina el culto a la autenticidad por encima de la práctica del compromiso. El archipiélago de la vida pública, lejos de ofrecer un abanico matizado de opiniones, presenta silos estancos de convicciones mutuamente impermeables.
Bauer señala que el confinamiento de los individuos en categorías como homosexual o heterosexual es característico del rechazo de la ambigüedad. Con su avalancha de siglas y estrechas etiquetas, lo LGBTIQ+ encierra al individuo en identidades colectivas allí donde a un griego jamás se le habría ocurrido definirse por lo que hace por las noches.
Todo lo que es valioso en este mundo está lleno de ambigüedad; el amor, la muerte, el lenguaje, el arte y lo sagrado. 

La persona cínica puede decir hoy una cosa y mañana la contraria

Para  Oscar Wilde el cínico es el hombre  que conoce el precio de todas las cosas y el valor de ninguna. El personaje de Vautrin, en Papá Goriot, de Balzac dice que “un hombre que se jacta de no cambiar nunca de opinión es un hombre que quiere ir siempre en línea recta, un necio que cree en la infalibilidad. No hay principios, solo acontecimientos. No hay leyes, solo hay circunstancias. El hombre superior adopta los acontecimientos y las circunstancias para poder manejarlos”.
La persona cínica no es incoherente, sino extremamente coherente con su colección de principios. Puede decir hoy una cosa y mañana la contraria, todo depende del precio que haya que pagar en cada caso, manifiesta el escritor Rafael Gomez Perez.
Un ejemplo de hasta dónde ha llegado el virus del cinismo es la casi desaparición del lenguaje usual de la palabra honor. La expresión palabra de honor casi solo se usa para describir un tipo de escote en trajes de mujer. La vacuna contra el virus del cinismo está inventada desde hace siglos, se llama honradez, dice Gomez Perez. Viene de honor. La persona honesta responde de sus actos, tanto cuando de ellos se derivan ventajas o premios como cuando ha de arrepentirse y, en su caso, reparar o pedir perdón. Pero en la cultura del cinismo quien se comporta de ese modo, honrado y responsable, puede parecer ingenuo o “inmovilista”.

jueves, 8 de enero de 2026

Rehenes del destino

Escribe Zygmunt Bauman en El arte de la vida que “la mano amistosa de un amigo fiable, leal y fidedigno que nos ayude hasta que la muerte nos separe; una mano que podamos confiar que nos será tendida con rapidez y disposición cuando sea necesario (lo que las islas ofrecen a los náufragos potenciales o los oasis a los perdidos en el desierto), necesitamos esta mano, y deseamos tenerla, cuantas más mejor. Sin embargo… ¡Sin embargo! En nuestro entorno moderno líquido, la lealtad para toda la vida es una bendición empañada de muchas maldiciones. ¿Y si las olas cambian de dirección, y si las nuevas oportunidades nos llaman a reciclar los tranquilizadores valores de ayer para convertirlos en los amenazadores obstáculos de hoy, las apreciadas posesiones en lastres desalentadores, los salvavidas en pesos de plomo? ¿Y si los próximos y queridos han dejado de ser queridos pero siguen irritantemente próximos? De ahí la ansiedad. El temor de perder amigos o parejas mezclado con el temor de ser incapaz de librarse de aquellos a los que ya no queremos, junto con el temor de encontrarse uno mismo en el extremo receptor de la necesidad y resolución del amigo o la pareja que dice que “necesita más espacio”. La red de relaciones humanas (red, el juego interminable de conectarse y desconectarse) es hoy la sede de la ambivalencia más angustiosa, lo que enfrenta a los artistas de la vida a una maraña de dilemas que causan más confusión que pistas ofrecen… “¿Dónde esta la frontera entre el derecho a la felicidad personal y el nuevo amor, por un lado, y el egoísmo irresponsable que destrozaría una familia y quizás haría daño a los niños, por el otro?”, pregunta Ivan Klima. Trazar esta frontera con exactitud puede ser una tarea angustiosa, pero podemos estar seguros de una cosa, se halle la frontera donde se halle, se viola en el momento en que el acto de atar y desatar los vínculos humanos se declara moralmente indiferente y neutral, de modo que los actores están liberados a priori de la responsabilidad por las consecuencias para el otro de sus actos; de la misma responsabilidad incondicional que promete el amor, en la salud y en la enfermedad, y que lucha por construir y preservar. “La creación de una relación mutua buena y duradera”, en clara oposición con la búsqueda de diversión mediante objetos de consumo, “exige un esfuerzo enorme”. Sin embargo, como sugiere Klima, hay que comparar el amor a la creación de una obra de arte. También esto exige imaginación, una concentración total, la combinación de todos los aspectos de la personalidad humana, sacrificio por parte del artista y libertad absoluta. Pero, por encima de todo, como en la creación artística, el amor exige acción, es decir, actividad y comportamiento no rutinarios, además de la atención constante a la naturaleza intrínseca de la pareja, el esfuerzo por comprender la individualidad del otro u otra, y respeto. Y por último, aunque no menos importante, necesita tolerancia, la conciencia de que uno no debe imponer su punto de vista o sus ideales a su pareja ni impedirle el camino hacia la felicidad. El amor, en definitiva, se abstiene de prometer un camino fácil a la felicidad y el significado. La “relación pura” inspirada por las prácticas del consumismo promete este tipo de vida fácil; pero de la misma manera convierte a la felicidad y el significado en rehenes del destino.

Cualquier política dirigida a un ideal de justicia distributiva conduce a la destrucción del imperio de la ley

Hayek
Hayek dijo que “la libertad de elección debe ser más practicada en el mercado en vez de en las urnas, la libre elección puede al menos existir bajo un régimen de dictadura pero no bajo una democracia sin límites que no pueden limitarse”. La “democracia sin límites” bajo la que no existe la libertad de elección, al contrario que en una dictadura.La “democracia sin límites” es el socialismo, la ideología incompatible con la libertad de los hombres, según escribe Hayek en las páginas de Camino de servidumbre. 
Afirma Hayek que “cualquier política dirigida directamente a un ideal de justicia distributiva, es decir, a lo que alguien entienda como una distribución más justa, tiene necesariamente que conducir a la destrucción del imperio de la ley porque, para poder producir el mismo resultado en personas diferentes, sería necesario tratarlas de forma diferente. Y ¿cómo podría haber entonces leyes generales?”.
El control paulatino que lleva a la esclavitud en la planificada privación de derechos derivada del intervencionismo.Tantos intervinientes, tantos pequeños pasos continuos, evaporan la gravedad del objetivo entre aclamaciones a una falsa libertad con reverso tenebroso que acaba por imponerse.De la libertad corrompida por una dialéctica de miedo y de supuestas injusticias que aplastan al individuo para elevar al poder político sostenido por una idea irrebatible y perversa. 

miércoles, 7 de enero de 2026

El personal de Top Meta comparó Instagram con una droga

El personal de Top Meta comparó Instagram con una droga y trabajó durante años para ocultar los peligros potenciales de la plataforma de redes sociales a padres e hijos, incluso cuando parecían reconocer que su tecnología era dañina, según comunicaciones internas recientemente reveladas citadas en un expediente judicial.El expediente de 5.807 páginas se presentó este mes como parte de una demanda que alega que empresas de redes sociales como Meta, TikTok, Snap y YouTube diseñaron a sabiendas productos defectuosos que son adictivos y perjudiciales para los adolescentes. Un juez federal ordenó que se revelara su contenido mediante una orden del 30 de octubre.
La presentación incluye una serie de informes detallados de cuatro expertos, quienes examinaron documentos internos, investigaciones y comunicaciones directas entre ingenieros y ejecutivos de las empresas. Las opiniones de los expertos concluyeron, en general, que las empresas sabían que sus plataformas eran adictivas, pero seguían priorizando la interacción del usuario sobre la seguridad."Si informamos a los padres y profesores de los adolescentes sobre sus videos en vivo, probablemente arruinaremos el producto desde el principio", escribió Zuckerberg ,director ejecutivo de Meta, en el correo electrónico. Añadió: "Supongo que tendremos que ser muy cuidadosos al no notificar a los padres ni a los profesores”.
Se alega (escrito publicado por la revista Time) que Meta estaba al tanto del comportamiento sexual depredador que ocurría en sus plataformas y tenía una comprensión precisa de cómo sus mecanismos de distribución de contenido exacerbaban los trastornos alimentarios, la dismorfia corporal e incluso el suicidio en adolescentes.“A pesar de comprender que el impacto puede ser muy negativo, no advirtieron al público”, declaró Previn Warren, abogado que representa a los demandantes en el caso, en una entrevista. “Básicamente, ocultaron los hallazgos de la investigación”.
En TikTok, los documentos internos indicaron que las funciones de seguridad de la aplicación para niños menores de 14 años eran más débiles que las proporcionadas en el equivalente chino de TikTok, Douyin, según una opinión experta incluida en la presentación que incluyó la revisión de evidencia sellada. “Les damos espinacas a los niños en China y opio a los niños en Estados Unidos”, dice el documento citado en la opinión experta, preparada por el profesor de comunicaciones de la Universidad de California, Davis Drew Cingel.
Meta, TikTok y YouTube han seguido defendiendo los feeds personalizados contra las iniciativas legislativas para imponer controles parentales, argumentando que utilizan recomendaciones personalizadas para mostrar contenido apropiado para la edad de los niños. Las empresas presentaron una demanda el mes pasado solicitando a los tribunales federales que bloqueen una ley de California de 2024 que exige que los menores obtengan el consentimiento de sus padres antes de ver feeds de contenido algorítmico como la página "Para ti" de TikTok.

Referencia: TYLER KATZENBERGER / POLITICO (23 DE NOVIEMBRE DE 2025)

La felicidad humana no tiene precio de mercado

Zygmunt Bauman escribe en El arte de la vida que “los bienes cruciales para la felicidad humana no tienen precio de mercado y no se venden en las tiendas. Sea cual sea la disponibilidad de efectivo o de crédito que uno tenga, no hallará en un centro comercial el amor y la amistad, los placeres de la vida hogareña, la satisfacción que produce cuidar a los seres queridos o ayudar a un vecino en apuros, la autoestima que nace del trabajo bien hecho, la satisfacción del “instinto profesional” que es común a todos nosotros, el aprecio, la solidaridad y el respeto a nuestros compañeros de trabajo y a todas las personas con quienes nos relacionamos; tampoco allí encontraremos la manera de liberarnos de las amenazas de desconsideración, desprecio, rechazo y humillación.”
“Uno de los efectos fundamentales de equiparar la felicidad con la compra de artículos que se espera que generen felicidad consiste en eliminar la posibilidad de que este tipo de búsqueda de la felicidad llegue algún día a su fin. La búsqueda de la felicidad nunca se acabará, puesto que su fin equivaldría al fin de la propia felicidad. Al no ser alcanzable el estado de felicidad estable, sólo la persecución de este objetivo porfiadamente huidizo puede mantener felices (por moderadamente que sea) a los corredores que la persiguen. La pista que conduce a la felicidad no tiene línea de meta. Los medios ostensibles se convierten en fines y el único consuelo disponible ante lo escurridizo de este soñado y codiciado “estado de felicidad” consiste en seguir corriendo; mientras uno sigue en la carrera, sin caer agotado y sin ver una tarjeta roja, la esperanza de una victoria final sigue viva. Al pasar sutilmente el sueño de felicidad desde la visión de una vida plena y gratificante a una búsqueda de los medios que uno cree necesarios para alcanzar esta vida, los mercados se encargan de que esta búsqueda nunca termine. Los objetivos de la búsqueda se reemplazan unos a otros con una velocidad asombrosa.”

Una formación afectiva

Si no aprendemos a conectar nuestras emociones con la realidad que nos rodea, y con la nuestra propia, surge el miedo al futuro, el temor a las grandes decisiones, la fragilidad del “sí, quiero” que en su día dijimos. En cambio, una formación afectiva que involucre también a la inteligencia posibilita una vida estable, en la que se disfrutan las cosas buenas y se llevan con serenidad las menos buenas.

Referencia:Vale la pena (Andrés Cárdenas Matute)