En 1961, Jruschov abogó por “guerras de liberación nacional” en todo el mundo. Desde entonces, los marxistas han librado una guerra contra su propia cultura en nombre de las del tercer mundo. Enaltecen las culturas extranjeras como superiores a las occidentales, con la esperanza de que aún no hayan sido corrompidas por el capitalismo y puedan inspirar una revolución. Como escribió el marxista anticolonialista Franz Fanon, “abatir a un europeo es matar dos pájaros de un tiro”. Se mata al hombre y a su cultura al mismo tiempo. Por eso, como ya ha dicho el profesor Starkey, la declaración internacional de derechos humanos de la ONU fue subvertida por la Unión Soviética. El propósito pasó a ser proteger a las minorías; en la práctica, armándolas contra las mayorías europeas, manifiesta Ayaan Hirsi Alí.
Aclarando
domingo, 29 de marzo de 2026
Proteger a las minorías, armándolas contra las mayorías
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Una justicia penal internacional constituye un progreso de la conciencia moral de las naciones
Para Pío XII, al derecho penal interno de cada Estado debe corresponder un Derecho Penal Internacional capaz de “proteger a los individuos y a los pueblos de la injusticia”. El Papa, al subrayar la importancia del derecho, recuerda la trágica experiencia de la Guerra Mundial, que ensangrentó el siglo pasad, e identifica la causa de tantos horrores a la negativa a reconocer al adversario la condición de ser humano. Pone de relieve la exigencia de que los culpables respondan de su delito y auspicia la “elaboración de normas jurídicas coercitivas claramente definidas, que, en virtud de tratados formales, tengan fuerza vinculante para los Estados contrayentes”. Pío XII indica los criterios objetivos para definir los crímenes más graves, y menciona, en primer lugar, el caso de una guerra emprendidas sin motivos de defensa, afirmando que “ la comunidad internacional debe juzgar a los criminales sin escrúpulos que, con el fin de lograr sus ambiciones, no temen desencadenar la guerra total”. Enumera diversas acciones inaceptables, desde el fusilamiento de rehenes inocentes a la deportación en masa.
El Papa subraya la importancia del reconocimiento de garantías jurídicas en favor del acusado durante el proceso, de las que ha de beneficiarse desde el mismo momento del arresto.Insiste en la prohibición de cualquier forma de tortura y cita un texto de Nicolas I, quien, en el año 866, dirigiéndose al pueblo húngaro, proclamó lo inaceptable de la tortura. Pío XII estima oportuno la creación de un tribunal internacional y evoca el “disgusto” de ver “ al vencedor juzgar al vencido por crímenes de guerra cuando el mismo vencedor es responsable confeso de hechos análogos frente al vencido”.
Juan Pablo II afirmó el 13 de Enero de 1977 que “el intento de organizar una justicia penal internacional constituye un auténtico progreso de la conciencia moral de las naciones.” Para la Santa Sede , el Derecho Internacional se funda sobre normas éticas basadas antológicamente en una naturaleza humana que es la misma en todas partes. Tal base continúa siendo el fundamento del edificio del Derecho. Es necesario ser siempre muy conscientes de que la dignidad humana es inviolable, porque distingue de modo indeleble a todo ser humano. Sin esta convicción, todo esfuerzo de carácter jurídico corre el riesgo de ser vano, con el peligro añadido de que la fuerza de la ley se convierta en la ley del más fuerte, manifiesta el jurista Giorgio Filibeck.
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¿Puede la poesía salvar al mundo?
Ana Blandiana hizo la siguiente reflexión en la entrega de los Premios Princesa de Asturias en 2024: “¿Puede la poesía salvar al mundo?", se preguntó. Y para responder acudió a recuerdos de su propia vida personal, en un relato impactante de cuando "en las cárceles comunistas de Rumanía se produjo una auténtica resistencia a través de la poesía". El papel y el lápiz estaban prohibidos a los presos, así que componer un poema exigía "tres personas, la que lo componía, la que lo memorizaba y la que lo transmitía a través del alfabeto morse”. Así pudieron componerse miles de poemas que pasaban de celda en celda y de prisión en prisión: "En sus libros de memorias o recuerdos los presos políticos describen, como un ritual sagrado, el momento de la transmisión de los nuevos poemas, cuando un preso era trasladado de una cárcel a otra. Y luego, tras la apertura de las cárceles, el primer pensamiento de los liberados era transcribir lo que habían memorizado, sin los nombres de los autores o con nombres que presuponían muchas veces equivocadamente, en una verdadera sinfonía de resistencia espiritual, un intento de convertir el misterio de la poesía en un arma de defensa contra la locura”."Esta es la prueba", dijo, "de que, en circunstancias extremas, cuando sentían peligrar su propia esencia, los hombres recurrían a la poesía como medio de salvación. Cuando en la poesía se escondían las últimas moléculas de libertad, la gente, asfixiada por la represión, las buscaba, las encontraba y las respiraba para sobrevivir”.Una vez descrito el horror antihumano del comunismo e identificada la falta de espiritualidad y de fervor religioso con el "vacío", la Premio Princesa de Asturias de las Letras elogió el papel desempeñado por el cristianismo en la historia y su arrumbamiento por lo que, sin nombrarlo, fue una perfecta definición del materialismo dialéctico, del odio marxista como motor del mundo.
"Al final del Imperio Romano, que parecía ser el fin del mundo", recordó, "el cristianismo trajo la buena nueva, el evangelio del amor al prójimo que, a pesar de los vaivenes de la historia, ha conseguido mantenernos en equilibrio durante más de dos mil años hasta que, a partir del siglo XX, se ha impuesto el odio (de clase o de raza, entre mujeres y hombres, entre hijos y padres). La poesía moderna es la expresión desgarradora de este desequilibrio existencial”.Tras esa solemne y emotiva proclamación de que el mundo moderno ha acabado con dos mil años de amor y equilibrio bajo el cristianismo para sustituirlos por el odio y el desequilibrio característicos del presente, Blandiana, doctora honoris causa por la Universidad de Salamanca, citó el "¡Me duele España!" de quien fuera su rector, Miguel de Unamuno, exclamación que afirmó como muy importante en su formación "intelectual y espiritual”."He utilizado la angustia del filósofo español ante el destrozo de su país como un punto de apoyo en el universo actual, en el que las naciones se difuminan ante las ideologías, como un ancla en la profundidad del tiempo, en cuya superficie se estrellan las olas siempre cambiantes de la posmodernidad, a las que me resisto porque me duele España, me duele Rumanía, me duele el mundo", casi declamó, en algunos momentos con la voz quebrada.
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sábado, 28 de marzo de 2026
Lo que duele es el persistente sinsentido de la vida
Poco se cuestionan las causas del sufrimiento, sino que se pone el foco solo en aliviarlo, en paliar, en llevarlo de la mejor manera. En la actual sociedad paliativa “cada vez se sufre más por cada vez menos” (Byung-Chul Han, La sociedad paliativa, 2021) donde la paradoja es que, a mayor capacidad para alivio del dolor, se sufre insoportablemente por cualquier cosa.
En una visión materialista el sufrimiento es reducido a una cuestión corporal que hay que combatir con analgésicos, dejando de lado otras dimensiones, especialmente su significación, su posible sentido.“El sinsentido del dolor indica más bien que nuestra propia vida, reducida a un proceso biológico se ha quedado vacía de sentido. El sentido del dolor presupone una narrativa que integra la vida en un horizonte de significado. El dolor carente de sentido solo es posible en una vida vacía de sentido, reducida a pura supervivencia y que ha dejado de narrar (Han, 2021).Cuando buscamos hacer desaparecer cualquier dolor y sufrimiento, la felicidad puede volverse superflua. “Si se ataja el dolor, la felicidad se trivializa y se convierte en un confort apático. Quien no es receptivo para el dolor también se cierra a la felicidad profunda”. La ausencia de sentido, de profundidad, de significado de la vida nos trae una paradoja creciente, que cada vez se sufre más por cosas más insignificantes. Si bien el sufrimiento no se puede medir objetivamente, porque es siempre una experiencia muy personal e intransferible, las expectativas tan altas puestas en la analgesia, hacen que incluso dolores insignificantes resulten insoportables. Fueron desapareciendo las narrativas y los significados que hacen más soportable el dolor. “Al fin y al cabo lo que duele es, justamente, el persistente sinsentido de la vida” (Han, 2021).
No hay ateos en las trincheras
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| Solzhenitsyn |
Cuenta Ayaan Hirsi Alí que “en 1992 me embarqué en un tren con destino a los Países Bajos, para escapar de un matrimonio que mi familia había arreglado. También huía del encarcelamiento de la mente y de la represión del Islam que padecía por ser mujer. Tras el 11 de septiembre de 2001 me propuse advertir a Occidente de que no cayera preso de las recetas engañosamente tranquilizadoras de los multiculturalistas que abogan por aceptar e incluso dar poder a los islamistas en sus propios términos. Pero ahora siento que, tras el 7 de octubre, estoy lanzando las mismas advertencias que cuando los aviones chocaron contra las Torres Gemelas en 2001. ¿Cómo es posible que mi patria adoptiva no haya aprendido la lección?
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| Ayaan Hirsi Alí |
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| Edmund Burke |
Edmund Burke definió sociedad como “una alianza no sólo entre los que viven, sino entre los que viven, los que han muerto y los que han de nacer”. Un conservador es alguien que busca mantener este pacto con sus antepasados y con sus hijos. Burke se opuso a la Revolución Francesa, porque buscaba disolver la sociedad en “un caos insocial, incivil e inconexo de principios elementales”. Eso es lo que nos prometen los socialistas y los idiotas útiles.
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viernes, 27 de marzo de 2026
Una de las funciones esenciales de la democracia, evitar que los adversarios se conviertan en enemigos
Hoy en día, el partidismo ha pasado de los combates ásperos de los antiguos días al asesinato venenoso del carácter. Desde el punto de vista de un político, el partidismo no es un exceso ni un trastorno de la política. La diferenciación es la naturaleza del negocio. Las personas se merecen una opción, y es responsabilidad de un político presentar esa opción en términos claros y necesariamente austeros. La dramatización de la elección, presentándola en tonos de blanco y negro, es esencial si confiamos en despertar a los votantes de su estado de letargo. Si un político no es partidista, no da la cara por las ideas de su equipo y comienza su propia línea de discurso, no es un político sino un necio. Visto desde fuera, sin embargo, el partidismo es lo que envenena la política de cara al público. Los intercambios amargos parecen no tener nada que ver con los individuos o sus intereses. Para muchos votantes, la política partidista es un espectáculo hipócrita realizado en beneficio exclusivo de la clase política. El partidismo premia la lealtad sobre la honestidad, la repetición de los mantras del partido a expensas de la defensa de lo que uno cree. Todo político ha tenido que vender humo en un momento dado, escribe Michael Grant Ignatieff, escritor, académico y expolítico canadiense.
Para Ignatieff, el partidismo divide a una sociedad ya dividida y convierte a los adversarios en enemigos. Un adversario tiene que ser derrotado, mientras que un enemigo debe ser destruido. No puedes llegar a compromisos con los enemigos. Con los adversarios, el compromiso sí es posible. El adversario de hoy puede convertirse en un aliado mañana.Cuando la persuasión no cabe en el debate democrático, los intercambios se vuelven inútiles representaciones de acritud. Nada reduce más la estima de un ciudadano por la democracia que ver a dos políticos injuriándose mutuamente en una Cámara por lo demás vacía, y esto es ahora algo común en los parlamentos de todo el mundo. A medida que el poder abandona los Parlamentos y recae cada vez más en el Ejecutivo y la Administración, el debate dentro de las Cámaras democráticas se convierte en algo tan desagradable como carente de sentido. Los pueblos democráticos tienen razones para temer este doble fenómeno (una menguante democracia legislativa y un mayor partidismo), porque juntos debilitan una de las funciones esenciales de la democracia, evitar que los adversarios se conviertan en enemigos. El remedio se encuentra en la civilidad, pero la civilidad es más que mera cortesía. Es el reconocimiento de que la lealtad de tu oponente es igual a la tuya, de igual modo que su buena fe es igual a la tuya. Este reconocimiento no impide la competencia entre adversarios, o incluso unos cuantos golpes duros, sino que surge de un entendimiento compartido de que la democracia, hablando con propiedad, es la política de los adversarios, manifiesta el político canadiense.
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La Primera Guerra Mundial fue uno de los grandes cataclismos de Europa que separó una época de otra
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| Art Nouveau |
Las casas de los ricos y los edificios públicos imitaban, en toda Europa, los estilos griego y romano. En Berlín, edificios como el Museo Nacional intentaban recrear el estilo de los templos griegos, y en Inglaterra, donde aún era fuerte el impulso gótico, las estaciones de ferrocarril parecían o templos griegos o catedrales góticas. El gusto burgués ansiaba una identificación con el pasado, lo mismo que las ciudades en crecimiento se identificaban con las tradiciones de un pasado municipal más glorioso. El estilo popular de pintura también evidenciaba este anhelo de continuidad histórica. Los temas míticos e históricos eran parte de esa cultura patricia que los nouveaux deseaban reclamar como propia.En Alemania se puso de moda hacia final de siglo pintar a prósperos hombres de negocios con atuendo renacentista. El estilo de cada edificio debía estar determinado por su asociación histórica. Un cuartel debía construirse como una fortaleza medieval, el ayuntamiento como el palacio del dux de Venecia, y cada casa debía tener una “habitación renacimiento” y también una “habitación gótica”. Nada había en estas alusiones clásicas e históricas del arte monumental que recordase al propietario que vivía en un mundo en rápida industrialización.
Contra esos gustos contra los que se rebeló el Art Nouveau.El “arte nuevo” se hizo a su vez fantástico además de escapista, y quizá eso explique la considerable aceptación de que gozó entre la burguesía. Al idealizar su existencia, estas clases estaban apartándose de los problemas del presente.
Francia continuó siendo una importante excepción en esto. Allí nunca dejó de atraer el realismo, tan importante en novelistas como Émile Zola y en pintores como Honoré Daumier. Charles Morazé ejemplificó claramente la fuerza de esta tradición cuando contrastó las águilas imperiales del Primer Imperio y del Segundo. El águila de Napoleón I procedía de la tradición heráldica, la de Napoleón III, de un ejemplar contemporáneo de los jardines botánicos.Después de la primera guerra mundial, cuando en otras partes de Europa se pensaba que se estaba afrontando ya el "fin de la realidad", aún seguía viva en Francia la tradición racionalista.
Contra esos gustos contra los que se rebeló el Art Nouveau.El “arte nuevo” se hizo a su vez fantástico además de escapista, y quizá eso explique la considerable aceptación de que gozó entre la burguesía. Al idealizar su existencia, estas clases estaban apartándose de los problemas del presente.
Francia continuó siendo una importante excepción en esto. Allí nunca dejó de atraer el realismo, tan importante en novelistas como Émile Zola y en pintores como Honoré Daumier. Charles Morazé ejemplificó claramente la fuerza de esta tradición cuando contrastó las águilas imperiales del Primer Imperio y del Segundo. El águila de Napoleón I procedía de la tradición heráldica, la de Napoleón III, de un ejemplar contemporáneo de los jardines botánicos.Después de la primera guerra mundial, cuando en otras partes de Europa se pensaba que se estaba afrontando ya el "fin de la realidad", aún seguía viva en Francia la tradición racionalista.
Referencia: La cultura europea del siglo XX (George L. Mosse)
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