jueves, 16 de julio de 2026

Esa buena fortuna que a menudo sonríe al simple

Si en una botella metemos media docena de abejas y el mismo número de moscas y las colocamos horizontalmente, con su base hacia la ventana, comprobaremos que las abejas persistirán hasta morir de cansancio o de hambre en su esfuerzo por descubrir la salida a través del vidrio, mientras que las moscas, en menos de dos minutos, habrán salido a través del cuello por el lado opuesto. El amor de las abejas a la luz es su verdadera inteligencia, que en este experimento constituye su ruina. Imaginan que la salida de toda prisión está donde la luz brilla con más claridad; y actúan persistiendo en una actuación demasiado lógica. Para ellas el vidrio es un misterio que nunca han encontrado en la naturaleza; carecen de experiencia de esta atmósfera; y cuanto mayor es su inteligencia , más inadmisible e incomprensible aparecerá el obstáculo extraño. Mientras que las estúpidas moscas, a quienes les tiene tan sin cuidado la lógica como el enigma del cristal, hacen caso omiso de la llamada de la luz, revoletean frenéticamente acá y allá y favorecidas por esa buena fortuna que a menudo sonríe al simple, que encuentra la salvación donde el sabio perece, terminan necesariamente por descubrir la abertura amiga que les devuelve su libertad.


Nos estamos acostumbrando a hacer de la inteligencia artificial el paradigma de la inteligencia

Al hablar constantemente de inteligencia artificial, al utilizarla cada vez más y maravillarnos de sus proezas, dice el filósofo Olivier Rey, nos estamos acostumbrando a hacer de la inteligencia artificial el paradigma de la inteligencia, al tiempo que devaluamos las características esenciales de la inteligencia humana y dejamos de cultivarlas. Hace mucho tiempo, Dios se apareció en sueños al rey Salomón y le dijo: “Pídeme lo que quieras que te conceda”. Salomón respondió: “Da a tu siervo un corazón inteligente para gobernar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal”. (1R 3, 5-9). La primera característica de la inteligencia, aquí, consiste en discernir entre el bien y el mal. Ésta es la inteligencia de la que hace gala Salomón cuando imparte justicia.Olivier Rey manifiesta que si nos acostumbramos a ver en la inteligencia artificial el modelo de la inteligencia, corremos el riesgo de dejar el corazón sin inteligencia. Algunos replicarán que es posible incluir consideraciones morales entre los criterios que tiene en cuenta la inteligencia artificial en su funcionamiento. En ese caso, sin embargo, sería como si la reflexión moral se hubiera realizado de una vez por todas, antes de ser delegada a la máquina. Una facultad que no se utiliza constantemente se marchita. De ahí la atrofia moral.


miércoles, 15 de julio de 2026

Las guerras casi constantes deben considerarse como uno de los factores fundamentales del atraso español del siglo XIX

Cuenta el historiador Stanley George Payne, en su libro 40 Preguntas fundamentales sobre la Guerra Civil, que “España, mucho más que cualquier otro país del mundo, tuvo la desgracia de pasar la mayor parte del siglo XIX embarcada en un tipo de guerra u otro. Estas revueltas semipermanentes se debieron, sobre todo, al legado del imperio y a los constantes esfuerzos por introducir un liberalismo más avanzado. España fue el único país para el que el siglo XIX comenzó y concluyó con grandes conflictos internacionales: la Guerra de la Independencia contra Napoleón entre 1808 y 1814 y la Guerra de Cuba de 1895-98, y entre ambas, la guerra contra Marruecos de 1859, el conflicto naval en las costas de Sudamérica y una operación militar menor en Marruecos en 1894. Además, las contiendas coloniales españolas del siglo XIX fueron, con mucho, las más costosas en términos económicos que jamás haya sufrido un Estado europeo, culminando en el más absoluto fracaso. En esos convulsos momentos, España se convirtió en la clásica tierra de guerras civiles, empezando con el conflicto limitado de 1822-23, al que siguieron la insurrección del campesinado catalán de 1827 (Guerra dels agraviats), la primera guerra carlista, un levantamiento carlista menor que tuvo lugar en Cataluña entre 1846 y 1849 (Guerra dels matiners), y la segunda guerra carlista, a los que hay que añadir la revuelta cantonalista republicana de 1873-74 y numerosos pronunciamientos civiles y militares de corta duración, muchos de los cuales conllevaron serios enfrentamientos armados, así como las campañas a gran escala emprendidas para sofocar los movimientos independentistas hispanoamericanos (que, en cierta manera, también pueden considerarse guerras civiles), primero en la década de 1815-25 y más tarde, en la Guerra de los Diez Años en Cuba (1868-78), a la que siguió la breve “Guerra Chiquita” (1879-80). Las dos principales campañas cubanas supusieron más de 100.000 muertes para el ejército español, pero la pérdida de vidas humanas, tanto en términos absolutos como proporcionales, fue incluso mayor en la primera guerra carlista.” 
Las guerras casi constantes deben, por tanto, considerarse como uno de los factores fundamentales del atraso español del siglo XIX.

El gozo del descubrimiento

Paul Halmos glorificaba así el gozo del descubrimiento, una emoción que, además de los matemáticos, también experimentan artistas y científicos. El gozo de saber de repente lo que antes era un secreto, y el gozo de descubrir de repente una verdad oculta hasta el momento, a mí me parecen lo mismo, ambos tienen el destello de la iluminación, la visión casi increíblemente mejorada, y el éxtasis y la euforia de la tensión liberada.

Existe una estrecha relación entre energía y supervivencia humana

Para Vaclav Smil, los avances de la civilización pueden mostrarse como la búsqueda de un mayor consumo de energía. Ian Morris afirma que ese consumo debe ser la base para cualquier medida aplicable al desarrollo humano.Si las sociedades no toman energía de su entorno, se desmoronan. Existe una estrecha relación entre energía y supervivencia humana. Para Rojas y Siles, el acceso a la electricidad es imprescindible para erradicar la pobreza. Además, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo de estableció la relación directa entre el consumo per cápita de energía y el índice de desarrollo humano.
La crisis energética mundial y la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero están impulsando a la energía nuclear como nuevo protagonista, más decisiva, mejor comprendida por la sociedad. La razón de los hechos ha superado a una emotividad exagerada, edificada sobre prejuicios.La energía nuclear no solo ha perfeccionado una seguridad siempre en altas cotas de eficiencia, también favorece una pronta eliminación de las fuentes contaminantes y un suministro de energía a precios competitivos. Y esta transición hacia lo sostenible, hacia un medioambiente sin exceso de carbono, se logra sin comprometer el confort vital alcanzado y favoreciendo a un conglomerado industrial siempre necesitado de una buena electricidad ajustada en su coste como factor productivo.


martes, 14 de julio de 2026

General Giáp

General Giáp
Desde el final de la II Guerra Mundial hasta nuestros días ha habido muy pocas figuras en el ámbito militar que se hayan ganado un puesto en la historia por su capacidad para entender el campo de batalla y adaptarse a sus condiciones…..El más grande, quizás el único realmente grande, fue el general Giáp, el estratega vietnamita que derrotó a Francia y a Estados Unidos, logrando así la unificación de su país en clave comunista. Giáp supo extraer las lecciones apropiadas de la guerra de Argelia y comenzar a desarrollar lo que hoy conocemos como estrategias asimétricas. Entendió a Occidente, localizó sus debilidades y contradicciones y, con la paciencia estratégica de la que nosotros carecemos, planteó un conflicto en el que las victorias militares de Estados Unidos alimentaban la crítica interna al mantenimiento de la guerra. Con Giáp comprendimos que el cuarto de estar y el aparato de TV son el campo de batalla principal en las guerras contra Occidente, al disponer de un ejército de periodistas gratuito introduciendo en los hogares la información necesaria para privar a los gobiernos del necesario apoyo público. Con Giáp aprendimos que la victoria militar tiene un interés muy relativo cuando se pierde el apoyo social, escribe el profesor Florentino Portero.


La pompa y el ceremonial eran los medios de arrogarse lo que no había sido otorgado

Cuenta el historiador J. H. Elliott que “la pompa y el ceremonial, como Catalina de Médicis advirtió rápidamente, eran los medios usuales de arrogarse lo que no había sido otorgado automáticamente. Diestramente manejados, podían ser utilizados para impresionar a los súbditos inquietos con la autoridad y esplendor sin igual de la corona; y al acentuar la majestad de la institución podían contribuir a ocultar la debilidad del hombre.”