sábado, 4 de julio de 2026

La necesidad de una educación liberadora que se dirija a la excelencia

Hay un abismo entre el fin fundamental de la educación (florecer, prepararlos para que puedan sacar lo mejor de sí) y el utilitarismo reinante en el que vivimos. Siguiendo la estela de los clásicos, el profesor de filosofía Eduardo Infante defiende la necesidad de una educación liberadora que se dirija a la plenitud y excelencia. Lo que encontramos habitualmente es algo muy distinto; una “educación” que te prepara para la vida laboral, y no para la vida (lo que Gregorio Luri ha tildado de oficinas de colocación). Mediante una educación utilitarista convertimos a los estudiantes en objetos del mercado, en vez de en sujetos libres y autónomos. Hay una diferencia fundamental entre “saber” y “saber hacer”, que por sí solo, nos da una visión reduccionista del ser humano, equiparándonos a piezas hechas para un engranaje.Educar en las distintas virtudes resulta un paso imprescindible para forjar estudiantes críticos y libres. Pero vivir una vida virtuosa requiere un esfuerzo y precisa un modus operandi particular que choca con tres grandes monstruos que campan a sus anchas en la sociedad contemporánea, el individualismo, el hedonismo y el relativismo. 
El modelo actual es el influencer. Se ha trasladado el foco desde la virtud y el buen juicio a la riqueza y la fama. La vida (sumamente expuesta) del influencer solo nos conduce al mercado. Se promueve una suerte de religión del consumo, ropa, productos de belleza, viajes únicos, experiencias… Consumir está asimilado a tener éxito, y es una actividad que nunca cesa, es una espiral inacabable a golpe de clic. “El camino del tiktoker, escribe el profesor Infante, es cómodo, breve, sencillo, no exige esfuerzo y, sobre todo, tal como él mismo señala, es inmediato”.


Martin Luther King

“El 5 de  diciembre de 1955, un joven negro se convirtió en uno de los padres fundadores de Estados Unidos. Tenía veintiséis años y sabía que el papel que estaba asumiendo tenía una posible pena de muerte». Con esta frase Jonathan Eiginicial, inicia su biografía de biografía de Martin Luther King (King. The Life of Martin Luther King).King “sabía que no hay nada más majestuoso que el coraje decidido de las personas dispuestas a sufrir y sacrificarse por su libertad y dignidad”. King consiguió en 1963 reunir a más de 250.000 manifestantes en Washington, D.C. Y allí pronunció su famoso discurso “Tengo un sueño”, en el que imaginaba un mundo en el que las personas ya no estuvieran divididas por su raza. Tan fuerte fue el movimiento que King inició que el Congreso promulgara la Ley de Derechos Civiles en 1964.
“Tengo un sueño”, discurso de Martin Luther King, Jr., pronunciado el 28 de agosto de 1963, durante la Marcha sobre Washington fue una llamada a la igualdad y la libertad y se convirtió en uno de los momentos definitorios del movimiento por los derechos civiles y uno de los discursos más icónicos de la historia estadounidense. Otro de los problemas que intentó resolver King fue conseguir una vivienda sin discriminación racial. En esta línea King escribió que “la nota que más claramente nos indica el residuo de racismo que la sociedad alberga contra nosotros es precisamente la respuesta que la Norteamérica blanca viene dando al problema de la integración de la vivienda. En este punto, la fuerza de los prejuicios, el miedo y el absurdo llegan a adquirir unas proporciones gigantescas”.  King no concebía que los negros estuvieran confinados en los guetos. Es decir, no concebía que a los negros los ignoraran deliberadamente, y los hicieran invisibles.Fruto de esta lucha el Congreso aprobó en 1968 la Ley de Vivienda Justa.En la noche del 4 de abril de 1968, King fue asesinado vilmente mientras estaba de pie en el balcón de la habitación 306 del motel Lorraine, en Memphis, Tennessee, donde iba a encabezar una marcha de protesta en solidaridad con los trabajadores de la basura en huelga en esa ciudad.

viernes, 3 de julio de 2026

El amor nos une sin atarnos

Dirá el filósofo Frédéric Lenoir que “el amor nos une sin atarnos. Nos compromete sin aprisionarnos. Nos hace temblar sin inculcarnos miedo. Llorar sin cerrar nuestro corazón. El amor nos hace desear sin poseer. Nos encadena y nos libera. Nos afianza y nos abre al universo entero”.


Una nueva coreografía, una danza de la vida

El Papa Francisco en Portugal decía a los jóvenes que “estar insatisfechos, en este sentido y en su justa medida, es un buen antídoto contra la presunción de autosuficiencia y contra el narcisismo”. “No nos alarmemos si nos encontramos interiormente sedientos, inquietos, incompletos, deseosos de sentido y de futuro. Necesitamos mantener esa “memoria del futuro”, sin ceder a la tentación de detenerse en un oasis que en realidad es un espejismo”. ¿Y cuándo sucede esto? Explica Francisco a los jóvenes: “Cuando sustituimos los rostros por las pantallas, lo real por lo virtual; cuando, en lugar de las preguntas que desgarran, preferimos las respuestas fáciles que anestesian; y las podemos encontrar en cualquier manual de trato social, de cómo comportarse bien. Las respuestas fáciles anestesian”.
El Papa propone “buscar y arriesgar”. Precisamente en un momento de grandes desafíos para el mundo. Presenciamos quejidos dolorosos porque estamos como en una especie de parto, o también al comienzo de un gran espectáculo que necesita una “nueva coreografía”, una danza de la vida, que venza la tentación del miedo y de la auto-preservación (el encerrarse en uno mismo y en sus seguridades).


jueves, 2 de julio de 2026

La tradición es aquello que hemos recibido y queremos transmitir

“La tradición es aquello que hemos recibido y queremos transmitir como un bien a las futuras generaciones. Cuando la experiencia vital nos dice que el mundo no es un lugar habitable ni cordial, evidentemente no queremos trasmitir lo que hemos recibido. Transmitimos en cambio la frustración, la decepción, el cinismo y la falta de amor. La cultura en la que vivimos está tan degradada que es muy difícil educar contra corriente cuando el aire que respiramos, que es la cultura, está tan viciado”, manifiesta Stefano Abbate que es profesor en Filosofía Social.
“Aunque haya familias muy bien dispuestas, hay que entender que el contexto y el ambiente va radicalmente en contra de una transmisión educativa de valores, de virtudes y de bienes recibidos. La familia es el lugar en el que vivimos la experiencia primera de la fe y esta fe, que es un bien recibido, es transmitida bien, entonces la familia debe ser el lugar del amor, de la caridad, en el que una persona se siente amada por su mismo ser y el culto divino se transmite a través de la oración, de los sacramentos y de la vida familiar cotidiana hasta en los momentos más sencillos (comidas, juegos, paseos, vacaciones…)”.
“En la vida cristiana hace falta huir del fariseísmo, que decía Castellani, de la fachada, de una forma burguesa de vivir la fe. Hay que vivir el amor a los padres, abuelos y hermanos. A pesar de las dificultades debe primar una fidelidad que es imagen del amor de Dios.”

China podría requerir hasta 24 millones de robots humanoides para el año 2035

Análisis de mercado e investigaciones económicas, como un estudio  de Barclays, sugieren que China podría requerir hasta 24 millones de robots humanoides para el año 2035. El despliegue de esta "fuerza laboral robótica" tiene como objetivo principal compensar aproximadamente el 60% de la escasez de mano de obra generada por su crisis demográfica y el acelerado envejecimiento poblacional.
Hace apenas unos años, los robots parecían una fantasía que solo se podía ver en ferias tecnológicas y películas de ciencia ficción. Hoy empiezan a colarse en escenas cada vez más cotidianas; trabajan en almacenes, patrullan calles, cargan equipajes en aeropuertos y hasta corren medias maratones en China. Lo que antes era un experimento de laboratorio ahora se está convirtiendo, poco a poco, en una herramienta real para resolver problemas. Mientras China los está desarrollando como una posible solución al envejecimiento de su población y a la falta de trabajadores en fábricas y servicios de cuidados, en Estados Unidos muchas compañías los presentan como asistentes domésticos de lujo . La misma tecnología está siendo utilizada para responder a problemas muy diferentes a ambos lados del mundo. 
Pekín quiere utilizar estos robots en las fábricas para compensar la caída de mano de obra, el frenazo del crecimiento y las tensiones comerciales con Estados Unidos. Para James Vincent "la robótica humanoide podría cubrir ambas necesidades simultáneamente". Una apuesta que refleja cómo el país intenta convertir la automatización en una respuesta estructural a sus retos demográficos y económicos.

miércoles, 1 de julio de 2026

Samuel Pepys

Samuel Pepys
Escribe Oscar Wilde en La importancia de no hacer nada: “Ese pobre, necio y desdichado que es el secretario de marina Pepys* ha conseguido ingresar en el círculo de los inmortales gracias a su charlatanería y, consciente de que la indiscreción es la mejor parte del valor, se mueve cómodamente entre ellos vistiendo ese peludo traje púrpura, con encaje y botones de oro que tanto le gusta describirnos, parloteando para disfrute propio, y nuestro, sobre la falda azul índigo que le ha comprado a su mujer, sobre la buena fritura de cerdo y la sabrosa suave fricasé de ternera que tanto le gusta comer, sobre su partida de bolos con Will Joyce y sus devaneos con bellezas, sobre sus recitales dominicales de Hamlet y las veces que toca la viola entre semana, además de otras vulgaridades o travesuras. El engreimiento no pierde su atractivo ni siquiera cuando se ve ante la vida cotidiana. Las personas que hablan de los demás tienden a ser aburridas, pero cuando hablan de sí mismas casi siempre resultan interesantes, y serían del todo perfectas si, cuando se vuelven cansinas, se les pudiera cerrar la boca con la misma facilidad con que se cierra un libro del que te has cansado.”

* Samuel Pepys (1663 – 1703) escribió unas memorias en las que narraba con profusión sus hazañas amorosas. Sus anotaciones capturan vívidamente tanto los grandes acontecimientos, como la coronación de Carlos II y el Gran Incendio de Londres, como los detalles de la vida cotidiana. Su capacidad para recordar detalles y escribir con inmediatez convierte su diario en uno de los registros históricos más importantes de la Inglaterra del siglo XVII.