Si un viajero, al llegar a Estados Unidos, mira detenidamente el billete verde que se utiliza allí, le sorprenderá el mensaje religioso que aparece impreso: En Dios confiamos. No es un exceso ni una cita gratuita. Ciertamente la confianza resulta fundamental a la hora de establecer la moneda de un país. Por eso se hace una invocación tan solemne.
Aclarando
jueves, 3 de septiembre de 2026
Peor que el sufrimiento es el mal moral encerrado en la pasividad ante sus causas
Peor que el sufrimiento es el mal moral encerrado en la pasividad ante sus causas. El problema surge cuando, extremando esta posición, se la traiciona; cuando se asume que todo está permitido,desde mentir hasta matar, con tal de erradicar las causas del sufrimiento. Quien admite esto ya no puede fingir que sea combatir el mal moral lo que le mueve, pues se dispone a cometerlo con tal de evitar el sufrimiento. El sufrimiento le importa más que el mal moral (es, para él, el peor de los males) y ello desligitima moralmente su lucha contra el sufrimiento; la cual, a veces, termina revelándose como simple excusa. Cometer injusticias en nombre de la justicia es un contrasentido y supone confesar que se anhela, en el fondo, algo menos noble. Este retorcido falso moralismo anima a más de una poderosa ideología contemporánea, tanto a la izquierda como a la derecha del espectro político, y usurpa con descaro creciente el puesto de la genuina moral.
El sufrimiento y sus causas solo son dignos de erradicación si ello supone una mejora moral, y no siempre es así. Cuando la mentalidad contemporánea, cegada por el dolor, olvida esto y ve en el sufrimiento (sea o no correcto)el mayor de los males (erradicable por cualquier medio), no hace sino corromper lo que hubiera de justo en su intención original, abriendo la puerta a nuevos males morales y a sufrimientos más profundos, manifiesta el filósofo Miguel Armando Martínez Gallego.
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miércoles, 2 de septiembre de 2026
La política del Leviatán consiste en hacer que el miedo a la muerte domine las almas
El valor es, ante todo, el que evita ceder al miedo a la muerte. La política del Leviatán consiste en hacer que este miedo a la muerte domine las almas, a través de diversos escenarios de peligro mortal, sea real o ilusorio, poco importa, ya que solo cuentan las percepciones. El valiente es alguien que ama más que a si mismo y está dispuesto a arriesgar su vida para proteger a los que ama. El fomento del egoísmo entre las masas es indispensable para el Leviatán. El sufrimiento y la muerte no son agradable para nadie, pero los valientes son capaces de soportar la perspectiva sin temblar, es decir, sin dramatizar. El Leviatán fomenta la dramatización. Para ello, alienta la sublimación de los bienes materiales y sensibles, prefiriéndolo a todo lo que pueda relativizarlos, el amor a las personas, o al Absoluto. También fomenta la dramatización correlativa de las sensaciones dolorosas y la perdida de los bienes sensibles. El Leviatán promueve el materialismo más banal, egoísta, superficial, hedonista consumista y eutanásico. De este modo, el bien y el mal no son más que palabras. Toda conciencia puede ser neutralizada, establecida más allá del bien y del mal, buscando solo lo útil, admitiendo la normalidad de una vida en la banalidad del mal. Este materialismo es un requisito previo para la aceptación del Leviatán, de modo que su totalitarismo, por monstruoso que sea, parece a todo el mundo lo más natural del mundo. La gente está dispuesta a morir si cree que no morirá del todo. Por lo tanto, el Leviatán debe destruir la creencia en un destino de ultratumba. El Leviatán también debe destruir el interés por la memoria, por la “inmortalidad subjetiva”. Pero esto ocurre en una memoria colectiva que debe ser borrada. Para que el hombre sea valiente, también debe sentir que, al perder la vida terrenal individual, deja atrás un gran cuerpo vivo, que es en parte su descendencia, y al que también está unido por poderosos lazos. Por eso el Leviatán destruirá la familia, además de la patria y la cultura común, que es la unión de ambas.
Referencia: Una filosofía de la guerra de Henri Hude
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Casi todo el mundo asocia en su interior la libertad y el futuro
Chesterton escribe en Breve historia de Inglaterra que “casi todo el mundo asocia en su interior la libertad y el futuro. Toda la cultura de nuestro tiempo se basa en la idea de un futuro mejor, mientras que toda la cultura de las Edades Oscuras se basaba en la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Miraban hacia atrás en busca de la luz y hacia delante previendo nuevos males. En nuestro tiempo se ha producido una batalla entre la fe y la esperanza, que tal vez deba ser resuelta por medio de la caridad. Pero la situación era distinta entonces. Esperaban, sí, pero podría decirse que esperaban el ayer. Todos los motivos que impulsan hoy al hombre a ser progresista le empujaban a ser conservador en aquel tiempo. Cuanto más pudiera conservar del pasado más podría disfrutar de una ley justa y de un estado libre, cuanto más cediera al futuro más tendría que soportar la ignorancia y los privilegios. Lo que hoy llamamos razón formaba un todo con lo que suele llamarse reacción.”
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El padre es algo más que un hombre
El padre es algo más que un hombre de carne y hueso que nos ha engendrado. Nos da un nombre.Mientras esa vida individual dure, estará sellada por ese nombre. Por él salimos de ser uno para ser alguien determinado. Nuestra individualidad, tan concreta, está ligada al nombre que recibimos de nuestro padre que es nuestro sello, nuestra distinción. Tener nombre es tener un origen claro, pertenecer a una estirpe, tener un destino. Sentirse llamado con voces inconfundibles, sentirse ligado y obligado. Somos herederos, continuadores siempre. Nada ha empezado con nosotros. Porque antes que seres de razón o de conciencia, de instinto o de pasión, somos hijos.También es confianza, crecer a la sombra de una fuerza protectora, bajo un amparo de cuya fuerza y clemencia no se duda. Y es la educación fundamental sobre la cual cualquier ilustración posterior tendrá que apoyarse. Es lo irreemplazable. (María Zambrano Hacia el saber del alma.)
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martes, 1 de septiembre de 2026
La regla de los nueve minutos
Los gritos activan de manera inmediata la zona inferior del cerebro del niño, encargada de la liberación de cortisol y la adrenalina. El niño entra entonces en estado de supervivencia y su cuerpo se prepara para echar a correr. Aunque en ese momento pueda obedecer, no habrá sacado ningún aprendizaje de lo sucedido.
Una de las aportaciones de la neurociencia es la regla de los nueve minutos .Este es el tiempo clave en el día de un niño que hay que dedicar a que crezca feliz y seguro. No son consecutivos sino que se reparten en secuencias de tres a lo largo del día, ya que según explica la neuropsicóloga, Fernanda Guevara, estos son los momentos cruciales de la jornada para el “correcto desarrollo del cerebro de tu hijo y su comportamiento”.La primera de las tres rondas comienza por la mañana. Al igual que les ocurre a los mayores, la forman en que despiertan influye en su estado de ánimo para todo el día. Por ello, la neuropsicóloga recomienda cambiar el “levántate ya” por algo suave y progresivo, que interfiera lo menos posible en el ciclo de sueño del niño. Los tres minutos de los nueve totales han de invertirse en despertar al hijo, por ejemplo, acostándote en su cama y dándole besos de buenos días o preguntarle qué va a ser lo más interesante que va a hacer ese nuevo día que comienza. Hasta después de que acabe el colegio no hay otros tres minutos destacados, pero cuando llegan hay que enfocar toda la concentración en ellos. La segunda secuencia consiste nada más que en mostrar atención a lo que hayan aprendido, lo que hayan comido ese día o cualquier otra aventura que quieren contar. Estos 180 segundos tienen como objetivo reforzar la confianza que tienen en sus padres y asegurarse de que cuando tiene un problema, sepan que pueden acudir a la familia.Por último, al final de día, otra terna de tres puede contribuir a un mejor descanso y una mejor rutina de sueño de los niños. La neuropsicóloga recomienda no amenazarles si no quieren irse a la cama o no obligarlos a dormir solos si tienen miedo. En cambio, aconseja mantener una conversación tranquila, preguntarles cuál ha sido el mejor momento del día o recordarles algo por lo que sus padres estén agradecidos.
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En la cultura posmoderna cada hombre es un habitante y residente
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| Henri Hude |
Para Hude, “la política posmoderna consiste en reforzar considerablemente el carácter oligárquico de los Estados liberales. Los medios para este fin son poner a las naciones bajo la tutela de organizaciones internacionales y controladas en gran medida por una oligarquía liberal internacional, frenar sus constituciones con tratados internacionales que prevean la aplicación de políticas económicas liberales, reducir los sindicatos a la impotencia mediante la internacionalización de los mercados de trabajo y de capitales. Reforzar el poder judicial no electo, que es más fácilmente influenciable, e imponer los Derechos Humanos como criterio último de sus sentencias. El pueblo sigue teniendo un pluralismo de partidos políticos y elecciones libres, pero los representantes elegidos, sean quienes sean, tienen las manos atadas de iure y de facto. Los Estados occidentales atraviesan una crisis de representación política.”
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