El conocido como songbun (palabra que significa origen o ingrediente en coreano y es parte de la expresión chulsin songbun u “origen familiar”) condiciona todos los aspectos de la vida de un norcoreano; desde su lugar de nacimiento y las regiones que puede visitar hasta su acceso a comida y medicinas, sus posibilidades de estudiar o el trabajo que le asigna el Estado.
“Songbun es el sistema en el que tu valor se mide por los méritos o las faltas de tus antepasados y familiares”, explica la activista y académica Yeonmi Park, autora del libro autobiográfico “Escapar para vivir, el viaje de una joven norcoreana hacia la libertad”.
El fundador y primer presidente de Corea del Norte, Kim Il-sung (abuelo del actual líder Kim Jong-un) consolidó la dictadura del proletariado bajo un sistema de fuerte influencia estalinista, con una intensa vigilancia ideológica y frecuentes purgas.Y algunas personas y familias eran más sospechosas que otras.Excombatientes que lucharon contra Japón o contra el Sur, miembros del Partido Comunista, antiguos jornaleros sin tierra y obreros, entre otros, pasaron a conformar la dirigencia y la clase privilegiada en el país.Grandes y pequeños terratenientes, comerciantes, religiosos, personas con parientes surcoreanos o que lucharan del otro lado en la guerra eran señalados como posibles traidores.A su manera, Kim Il-sung revivió y adaptó al comunismo el sistema de castas confucianista de la antigua Joseon, como se conocía a Corea entre los siglos XIV y finales del XIX, y el mismo nombre con el que el régimen norcoreano se autodenomina oficialmente hasta hoy (República Popular Democrática de Joseon).
La mayoría de los académicos y norcoreanos que han logrado huir del país distinguen tres estamentos en el songbun, mientras otros reconocen dos adicionales dentro de esa misma clasificación, dividida a su vez en unas cincuenta subcategorías.Los norcoreanos de la “casta” superior se clasifican como haeksim (significa “núcleo”) y se les considera ciudadanos dignos de confianza y leales a los Kim.
Son descendientes de quienes lucharon contra la colonización japonesa y luego contra el Sur en la Guerra de Corea, miembros o autoridades del partido único y familias de origen obrero o campesino con un historial de lealtad intachable durante décadas.
Son descendientes de quienes lucharon contra la colonización japonesa y luego contra el Sur en la Guerra de Corea, miembros o autoridades del partido único y familias de origen obrero o campesino con un historial de lealtad intachable durante décadas.
Estos disfrutan de los mayores privilegios en la sociedad norcoreana; viven en los municipios más desarrollados, estudian en la universidad, se les asignan los mejores trabajos y son atendidos en los principales hospitales.Otra prebenda importante para la clase alta es residir en la capital, Pyongyang, cuyos 3 millones de habitantes (aproximadamente un 12% de la población norcoreana) pertenecen en su gran mayoría al estamento haeksim, según expertos.“Pyongyang es el único lugar en Corea del Norte donde realmente se practica el socialismo y la gente recibe servicios del Estado”, asegura Yeonmi Park. Dentro de los haeksim, explica Park, hay una franja superior compuesta por familias cercanas a los círculos de poder de Pyongyang que incluso pueden viajar al extranjero y enviar a sus hijos a estudiar a China, Rusia o Europa.
La antítesis de la clase privilegiada son los ciudadanos considerados “hostiles”, a quienes se llama choktae. Se considera que su sangre está “contaminada” por ser descendientes de terratenientes, comerciantes, cristianos o colaboradores del imperio japonés durante la ocupación o del Sur en la Guerra de Corea. Es decir, los enemigos tradicionales del régimen comunista norcoreano.“En el songbun no hay ascensos, solo degradaciones, por lo que si uno de ellos tenía un estatus más alto, al casarse automáticamente se equiparará al de su cónyuge que lo tenía más bajo”, indica Park.Por eso, asegura, en Corea del Norte es extremadamente inusual un matrimonio entre una persona “confiable” y otra de rango intermedio, o entre intermedia y “hostil”, ya que esto empeoraría las condiciones de vida de la familia de la primera y las siguientes generaciones.
¿Y qué consigue el régimen de los Kim con el songbun? Básicamente, apunta la activista norcoreana, un exhaustivo control social. “Refuerza la idea de que si alguien hace algo mal en tu familia, todos son responsables. Uno no es responsable de sí mismo, de su propio comportamiento, sino del grupo. Así acaban con el individualismo y previenen el menor atisbo de disidencia”.
¿Y qué consigue el régimen de los Kim con el songbun? Básicamente, apunta la activista norcoreana, un exhaustivo control social. “Refuerza la idea de que si alguien hace algo mal en tu familia, todos son responsables. Uno no es responsable de sí mismo, de su propio comportamiento, sino del grupo. Así acaban con el individualismo y previenen el menor atisbo de disidencia”.

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