Don Luis Petit, exorcista, cuenta que el gran peligro es que el demonio no juega. Tú puedes pensar que es simpático, que es agradable o que es más divertido, pero de una manera u otra siempre te va a hacer daño. El demonio no juega, no tiene alegría y, ni siquiera, sentido del humor…..Una sociedad como la nuestra que renuncia a sus raíces cristianas se ve obligada a sustituir las fiestas y celebraciones por otras. Y puesto que estamos en una época de dominio del mal y de la cultura de la muerte se celebra el mal y la muerte. Se prefieren las tinieblas a la luz.
El demonio busca seducir. Se presenta de manera seductora a Eva. Se nos presenta en el Génesis como una serpiente, queriendo señalar que es sigiloso, difícil de detectar su presencia, pero trae un veneno de muerte. Incluso cita la Biblia para cumplir su propósito. Siempre va a seguir tentando con la idea de qué Dios no quiere nuestra felicidad. Y esto lo va a presentar de todas las maneras posibles como a través de ideologías, de literatura, de música, etcétera.
Creo que una sociedad alejada de Dios y que rechaza el orden natural es una sociedad enferma y enfermante. Hay una acción ordinaria del diablo que es la tentación, que explica la locura a la que está llevando a nuestra sociedad occidental. La naturaleza no perdona nunca. Rechazar el orden natural y la moral produce la enfermedad del alma. Pero, además, abrir la puerta a lo diabólico une a esta sociedad enferma con una presencia del mal, en algunos casos con signos preternaturales.
Creo que una sociedad alejada de Dios y que rechaza el orden natural es una sociedad enferma y enfermante. Hay una acción ordinaria del diablo que es la tentación, que explica la locura a la que está llevando a nuestra sociedad occidental. La naturaleza no perdona nunca. Rechazar el orden natural y la moral produce la enfermedad del alma. Pero, además, abrir la puerta a lo diabólico une a esta sociedad enferma con una presencia del mal, en algunos casos con signos preternaturales.







