miércoles, 10 de junio de 2026

Con los italianos, había que esforzarse mucho para distinguir la confusión de la astucia

La cumbre del Consejo Europeo que se celebró en Milán en 1985, en la que se aprobó el sistema de voto por mayoría cualificada para el Acta Única Europea. “El signor Craxi no pudo ser más amable y razonable”. “Salí de la reunión pensando en lo fácil que había resultado exponer mis puntos de vista”. Pero he aquí que al día siguiente, “para mi estupefacción y mi ira, el signor Craxi convocó repentinamente una votación y el Consejo resolvió por mayoría crear una Conferencia Intergubernamental”. Cinco años después, el precedente de Milán tuvo unas consecuencias funestas en Roma. En la Cumbre europea de octubre de 1990 fue Andreotti el que tendió la emboscada en la que Thatcher cayó de cabeza. “Como pasa siempre con los italianos, había que esforzarse mucho para distinguir la confusión de la astucia”, escribe, quejosa. “Pero ni siquiera yo fui capaz de prever el curso que tomarían los acontecimientos”. Una vez más, se le informó en el último minuto de que iba a celebrarse una votación para aprobar la celebración de una Conferencia Intergubernamental en la que se decidiría el tema todavía más controvertido de la unión política. Su reacción desmesurada ante la trampa de seda que le había tendido Andreotti acabó con ella. En Londres, tuvo que enfrentarse a las críticas de Geoffrey Howe, y en poco más de un mes tuvo que abandonar la presidencia. Es indudable que odiaba a sus colegas italianos cordialmente. Hasta tal punto que en su biografía llega a declarar: “Hablando en plata, si yo fuera italiana también preferiría que me gobernaran directamente desde Bruselas”. Thatcher respetaba a Delors (“inteligencia manifiesta, aptitud e integridad”), tenía predilección por Mitterrand (“siento debilidad por el encanto francés”) y soportaba a Kohl (“un estilo de diplomacia todavía más directo que el mío”). Pero a Andreotti le temía, y le detestó desde el principio. En la primera cumbre del G-7, pocos meses después de acceder al poder, descubrió que parecía sentir una auténtica aversión por los principios; estaba convencido de que un hombre de principios estaba condenado a convertirse en una figura cómica. Concebía la política como las guerras del siglo XVIII, una extensa y compleja sucesión de maniobras en la plaza de armas. Los ejércitos nunca participaban realmente en los conflictos, sino que se proclamaban vencedores, se rendían o se comprometían al dictado de sus fuerzas aparentes, con el fin de contribuir al desarrollo del negocio verdaderamente importante, repartirse el botín. “Puede que el sistema italiano tuviera una mayor necesidad de alcanzar acuerdos políticos que de acceder a la verdad política, y en la Comunidad se pensaba que eso era de rigueur; pero a mí me parecía de mal gusto practicar esta estrategia”. La opinión que tenía Andreotti de Thatcher era todavía más tajante. A la salida de una interminable sesión del Consejo Europeo dedicada al reembolso británico, el mandatario italiano comentó que Thatcher le recordaba a una casera que le reclamara el alquiler a su inquilino. 

martes, 9 de junio de 2026

La inflación sigue creciendo y amenaza los estándares de vida

La inflación, que se creía un problema del pasado, volvió. El periodo del dinero fácil se ha terminado.La inflación sigue creciendo y amenaza los estándares de vida. Los gobiernos nunca han sido menos capaces de ayudar, y quizás incluso se acerquen a mendigar ayuda. Es probable que para muchos la vida se vuelva significativamente peor.
Es un mito que los ahorros siempre te sacarán del apuro en momentos difíciles.¿Que ocurre si la inflación es mayor al interés que te paga el banco?
Un nivel moderado de inflación es en realidad bastante útil para el gobierno. Ayuda a lidiar con la montaña enorme de deudas que caso todos los gobiernos han acumulado. El gobierno tiene motivos para querer crear condiciones en que las tasas de interés sean relativamente bajas y la inflación sea lo más alta que las personas estén dispuestas a tolerar.

El derecho a quitarse la librea

La sociedad individualista sigue estando compuesta de ricos y de pobres, de amos y de criados, pero, y esta mutación es en sí misma revolucionaria, ya no existe diferencia de naturaleza entre ellos. “Bien que uno mande, pero que quede claro que también podría ser el otro, que se entienda y se dé a entender que, de ningún modo, se ejerce la autoridad en nombre de una superioridad intrínseca y esencial” (Marcel Gauchet, “Tocqueville, l’Amérique et nous”). Definidos hasta entonces por su lugar en el orden social, los individuos, de repente, se salen de las filas. Todos se convierten en unos descastados, y conquistan, afirma soberbiamente Ernst Bloch, “el derecho a quitarse la librea”. El hábito ya no hace al monje; al dejar de ser identificado cada cual con un estatuto, ligado a su clan, a su corporación, a su linaje, el hombre aparece en su desnudez original, manifiesta Alain Finkielkraut.

lunes, 8 de junio de 2026

El efecto Dunning Kruger

Muchas personas sienten que les falta conocimiento sobre los temas que tratan. Esta situación se puede ver reflejada en entornos de trabajo cuando una persona muy cualificada y con experiencia se siente inseguro ante nuevos retos o en su rutina diaria. Esta sensación es conocida como el síndrome del impostor. "Cuando sabes mucho, te das cuenta de lo mucho que te queda por saber", indica Molo Cebrián.
En el extremo opuesto, está esa persona que, con conocimientos básicos sobre un tema concreto, se cree un experto y siempre opina aunque no conozca todos los datos. Mantener una conversación con una persona que presenta el efecto Dunning Kruger suele ser difícil e intenso, ya que tienen falta de empatía y una gran capacidad para infravalorar las ideas de los demás.


Para mantener la paz en el matrimonio, hay que procurar soportarse mutuamente

Para Francisco de Sales “el matrimonio es un estado que requiere más virtud y constancia que ningún otro. ¿Qué decir si además el matrimonio ha de vivir con los padres? Entonces sí que la paciencia y la dulzura son necesarias para conservar la paz. Romper nunca la paz con los padres; es mucho mejor que las cosas vayan menos bien con tal de que esas personas a las que tanto debemos estén contentas.Vale más la paz que una fortuna. Lo que comprendáis que podéis hacer con cariño, debéis procurarlo.”
“Para mantener la paz en el matrimonio, dirá Francisco de Sales, hay que procurar soportarse mutuamente. Y para que esto sea más fácil, tratar de tener siempre un carácter igual.Ciertamente, aunque es casi imposible conservar siempre ese equilibrio en medio de las dificultades de esta vida mortal, tenemos al menos que procurar adquirir ese bien inestimable de la igualdad y, cuando uno nota que empieza a intranquilizarse, es preciso, ante todo, cambiar de humor haciendo lo contrario.Como no somos ángeles y tenemos mucho genio y muchos nervios, siempre hay el peligro de que estallen. Debemos, por ello, observar fielmente el consejo de que los esposos nunca se encolericen los dos al mismo tiempo. Su hogar será así el templo de la paz.”

domingo, 7 de junio de 2026

España registra la más alta tasa de pobreza infantil de la UE

Hasta 12,5 millones de españoles viven en riesgo de pobreza o exclusión social, algo más de uno de cada cuatro habitantes (25,7%). Estas cifras de Eurostat muestran cómo la sociedad ha perdido cohesión desde la pandemia de coronavirus, con 331.000 personas potencialmente pobres más que en 2019.
En cuanto a la tasa de pobreza infantil, España registra ya la más alta de la UE con un 28,4%, es decir, 8,8 puntos por encima de la media. Este liderazgo se produce después de que Rumanía redujera de forma muy significativa su porcentaje hasta el punto de quedar en 2024 por detrás de España. Este 2025 se ha vuelto a producir un nuevo sorpasso español, en este caso a Bulgaria, lo que significa que ningún socio comunitario está ya en peores niveles. De hecho, la tasa de España duplica con creces la de Polonia. Casi tres de cada diez españoles en hogares con menores se encuentran en esta situación de vulnerabilidad. 

Causa de sí

Para el filósofo Ludwig Wittgenstein creer en un Dios significa comprender que la vida tiene un sentido…¿Dios antes de la Creación? Nada, responde san Agustín, pero es que en verdad antes no había nada (pues todo “antes” presupone el tiempo). Sólo había el “perpetuo hoy” de Dios, que no es un día (¿con qué sol medirlo, si todo sol depende de Dios?), ni una noche, sino que precede y contiene cada día, cada noche que vivimos, que viviremos, así como todos aquellos días, incontables, que nadie ha vivido. No es la eternidad la que está en el tiempo; es el tiempo el que está en la eternidad. No es Dios el que está en el universo; es el universo el que está en Dios. ¿Creer en Dios? Parece ser lo más natural del mundo. Sin este ser absolutamente necesario, nada tendría razón de existir. 
Dios está fuera del mundo, en tanto que su causa y su fin. Todo procede de él, todo está en él (nuestro ser, nuestro movimiento y nuestra vida están en El, decía san Pablo), todo tiende hacia él. Dios es el alfa y omega del ser; el Ser absoluto (absolutamente infinito, absolutamente perfecto, absolutamente real) sin el cual nada relativo podría existir. ¿Por qué hay algo y no más bien nada? Por Dios.
Dios sería ese Ser que responde (desde sí mismo, por sí mismo, en sí mismo) a la pregunta por su propia existencia. Dios es causa de sí, como dicen los filósofos, y este misterio (¿cómo puede un ser ser causa de sí mismo?) es parte de su definición. “Entiendo por causa de sí aquello cuya esencia contiene la existencia, escribe Spinoza, o, dicho de otro modo, aquello cuya naturaleza no puede concebirse sino como existente”. Esto sólo es válido para Dios; esto es Dios mismo. «¿Cómo entra Dios en la filosofía?», se pregunta Heidegger. Como causa de sí, responde: “El ser del ente, en el sentido de fundamento, no puede concebirse sino cómo causa sui. Este es el concepto metafísico de Dios”.


Referencia: Invitación a la filosofía (André Comte-Sponville)