Jonathan Sacks, que fue durante muchos años el Rabino principal de las Congregaciones hebreas unidas de la Commonwealth, encuentra en la Biblia un énfasis especial en la libertad y elección humanas, y por consiguiente, en la responsabilidad personal, la conciencia, la posibilidad resultante de ser castigado o recompensado, así como en el realismo del proceso de conversión personal. Los hombres son responsabilizados de las acciones que realizan y los crímenes que cometen y, a lo largo de la Biblia, son a menudo castigados o recompensados por Dios, quien sabe esperar pacientemente su regreso. Son libres, responsables, punibles y recompensables, pero abiertos a la conversión.
Kant también insiste en la libertad humana debido a la responsabilidad de los hombres respecto a sus propias acciones. Henri Bergson dice que “la libertad es un hecho y, de entre los hechos que se nos presentan, no hay uno más claro”. Para Romano Guardini “la libertad significa pertenecerse a uno mismo. Me experimento como libre cuando me doy cuenta de que me pertenezco a mi mismo, cuando me doy cuenta que al actuar dependo de mi mismo, que la acción no pasa a través de mi buscando de ese modo otra cosa, sino que surge de mí y, por lo tanto, es mía en un sentido especial y, en ella, soy yo mismo”.


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