lunes, 8 de junio de 2026

El efecto Dunning Kruger

Muchas personas sienten que les falta conocimiento sobre los temas que tratan. Esta situación se puede ver reflejada en entornos de trabajo cuando una persona muy cualificada y con experiencia se siente inseguro ante nuevos retos o en su rutina diaria. Esta sensación es conocida como el síndrome del impostor. "Cuando sabes mucho, te das cuenta de lo mucho que te queda por saber", indica Molo Cebrián.
En el extremo opuesto, está esa persona que, con conocimientos básicos sobre un tema concreto, se cree un experto y siempre opina aunque no conozca todos los datos. Mantener una conversación con una persona que presenta el efecto Dunning Kruger suele ser difícil e intenso, ya que tienen falta de empatía y una gran capacidad para infravalorar las ideas de los demás.


Para mantener la paz en el matrimonio, hay que procurar soportarse mutuamente

Para Francisco de Sales “el matrimonio es un estado que requiere más virtud y constancia que ningún otro. ¿Qué decir si además el matrimonio ha de vivir con los padres? Entonces sí que la paciencia y la dulzura son necesarias para conservar la paz. Romper nunca la paz con los padres; es mucho mejor que las cosas vayan menos bien con tal de que esas personas a las que tanto debemos estén contentas.Vale más la paz que una fortuna. Lo que comprendáis que podéis hacer con cariño, debéis procurarlo.”
“Para mantener la paz en el matrimonio, dirá Francisco de Sales, hay que procurar soportarse mutuamente. Y para que esto sea más fácil, tratar de tener siempre un carácter igual.Ciertamente, aunque es casi imposible conservar siempre ese equilibrio en medio de las dificultades de esta vida mortal, tenemos al menos que procurar adquirir ese bien inestimable de la igualdad y, cuando uno nota que empieza a intranquilizarse, es preciso, ante todo, cambiar de humor haciendo lo contrario.Como no somos ángeles y tenemos mucho genio y muchos nervios, siempre hay el peligro de que estallen. Debemos, por ello, observar fielmente el consejo de que los esposos nunca se encolericen los dos al mismo tiempo. Su hogar será así el templo de la paz.”

domingo, 7 de junio de 2026

España registra la más alta tasa de pobreza infantil de la UE

Hasta 12,5 millones de españoles viven en riesgo de pobreza o exclusión social, algo más de uno de cada cuatro habitantes (25,7%). Estas cifras de Eurostat muestran cómo la sociedad ha perdido cohesión desde la pandemia de coronavirus, con 331.000 personas potencialmente pobres más que en 2019.
En cuanto a la tasa de pobreza infantil, España registra ya la más alta de la UE con un 28,4%, es decir, 8,8 puntos por encima de la media. Este liderazgo se produce después de que Rumanía redujera de forma muy significativa su porcentaje hasta el punto de quedar en 2024 por detrás de España. Este 2025 se ha vuelto a producir un nuevo sorpasso español, en este caso a Bulgaria, lo que significa que ningún socio comunitario está ya en peores niveles. De hecho, la tasa de España duplica con creces la de Polonia. Casi tres de cada diez españoles en hogares con menores se encuentran en esta situación de vulnerabilidad. 

Causa de sí

Para el filósofo Ludwig Wittgenstein creer en un Dios significa comprender que la vida tiene un sentido…¿Dios antes de la Creación? Nada, responde san Agustín, pero es que en verdad antes no había nada (pues todo “antes” presupone el tiempo). Sólo había el “perpetuo hoy” de Dios, que no es un día (¿con qué sol medirlo, si todo sol depende de Dios?), ni una noche, sino que precede y contiene cada día, cada noche que vivimos, que viviremos, así como todos aquellos días, incontables, que nadie ha vivido. No es la eternidad la que está en el tiempo; es el tiempo el que está en la eternidad. No es Dios el que está en el universo; es el universo el que está en Dios. ¿Creer en Dios? Parece ser lo más natural del mundo. Sin este ser absolutamente necesario, nada tendría razón de existir. 
Dios está fuera del mundo, en tanto que su causa y su fin. Todo procede de él, todo está en él (nuestro ser, nuestro movimiento y nuestra vida están en El, decía san Pablo), todo tiende hacia él. Dios es el alfa y omega del ser; el Ser absoluto (absolutamente infinito, absolutamente perfecto, absolutamente real) sin el cual nada relativo podría existir. ¿Por qué hay algo y no más bien nada? Por Dios.
Dios sería ese Ser que responde (desde sí mismo, por sí mismo, en sí mismo) a la pregunta por su propia existencia. Dios es causa de sí, como dicen los filósofos, y este misterio (¿cómo puede un ser ser causa de sí mismo?) es parte de su definición. “Entiendo por causa de sí aquello cuya esencia contiene la existencia, escribe Spinoza, o, dicho de otro modo, aquello cuya naturaleza no puede concebirse sino como existente”. Esto sólo es válido para Dios; esto es Dios mismo. «¿Cómo entra Dios en la filosofía?», se pregunta Heidegger. Como causa de sí, responde: “El ser del ente, en el sentido de fundamento, no puede concebirse sino cómo causa sui. Este es el concepto metafísico de Dios”.


Referencia: Invitación a la filosofía (André Comte-Sponville)

Israel, el primer estado democrático de la región

Ben Gurión
En 1948, en aplicación literal de la resolución de las Naciones Unidas, Israel se constituye como Estado nacional, dentro de las fronteras fijadas por la ONU. La respuesta de los países árabes es declarar una guerra total, con el objetivo de aniquilar a la nación recién nacida. Israel gana esa guerra, y las que irá sufriendo, para constituir el primer Estado democrático de la región. Desde 1934, Ben Gurión, uno de los principales mentores del Estado judío y quien proclamó oficialmente la independencia del Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948, había advertido de aquello en lo que la nación judía no podría incurrir nunca sin autodestruirse: “No queremos crear una situación semejante a la que existe en Sudáfrica, donde los blancos son los amos y señores, y los negros los obreros. Si no hacemos toda clase de trabajos, fáciles y difíciles, cualificados y no cualificados, si nos convertimos meramente en propietarios, ésta acabará por no ser nuestra patria”.
La patria democrática que exigía Ben Gurión fue creada. Y sobrevivió. Ninguna distinción, ni racial ni religiosa, impide a ningún ciudadano israelí participar en todos los niveles de la política institucional. La población no judía, minoritaria en Israel, está presente en la Knesset, parlamento nacional, a través de sus específicos partidos y en función de sus votos. 


sábado, 6 de junio de 2026

Cuando los turcos gobernaban Palestina

Selma Lagerlöf escribe en Jerusalén: “Eliahu sabía que era el gobierno turco allá en Constantinopla el causante de toda aquella desgracia. Era ese gobierno el que había permitido que los antiguos conductos de agua se deterioraran, el que no mantenía las carreteras en buen estado, el que se oponía a la construcción del ferrocarril, el que impedía a extranjeros emprendedores crear instalaciones portuarias, el que prohibía la importación de libros de Occidente y la impresión de periódicos. El mismo gobierno que obligaba a cualquiera que tuviera un trabajo útil y productivo a pagar unos impuestos, tan abusivos que la gente prefería malgastar sus días dormitando sin hacer nada. El que no defendía la justicia sino que toleraba que sus jueces aceptasen sobornos, el que permitía a los ladrones campar impunemente a sus anchas, el que había conducido a todo un pueblo al embrutecimiento y el abandono, hasta tal grado que era incapaz de pensar ya en levantarse. Eliahu enrojecía de cólera al enumerar la lista de los agravios perpetrados por los turcos. No concebía que los turcos tuviesen las manos libres para gobernar Palestina como quisieran."
La época en que nos ocupa, Palestina formaba parte del Imperio otomano, desde 1516. 

A veces hay que reducir la libertad de algunos para asegurar la libertad de otros

Cada cosa es lo que es. La libertad es libertad, y no igualdad, honradez, justicia, cultura, felicidad humana o conciencia tranquila. Si mi libertad, o la de mi clase o nación, depende de la miseria de un gran número de otros seres humanos, el sistema que promueve esto es injusto e inmoral. Pero si yo reduzco o pierdo mi libertad con el fin de aminorar la vergüenza de tal desigualdad, y con ello no aumento materialmente la libertad individual de otros, se produce de manera absoluta una pérdida de libertad. Puede que esta se compense con que se gane justicia, felicidad o paz, pero esa pérdida queda, y es una confusión de valores decir que, aunque vaya por la borda mi libertad individual “liberal”, aumenta otra clase de libertad, la libertad “social” o “económica”. Sin embargo, sigue siendo verdad que a veces hay que reducir la libertad de algunos para asegurar la libertad de otros, escribe Isaiah Berlin en Cuatro ensayos sobre la libertad.