Rodrigo Quian Quiroga, neurocientífico del Centro de Neurociencia de Sistemas de la Universidad Británica de Leicester y descubridor de las neuronas Jennifer Aniston, afirma que “mucha gente siente miedo de los avances de la inteligencia artificial, porque creen que se van a replicar escenarios distópicos como el de la película de ciencia ficción Terminator. Pero, muy al contrario, la inteligencia artificial ofrece muchas ventajas. Puede ayudar en análisis médicos, por ejemplo. No va a reemplazar a un médico, pero puede servir como una herramienta para analizar imágenes o estudios. Hace unos años nos sorprendía que la IA pudiera ganarles a los mejores ajedrecistas del mundo. Pero hoy los mismos ajedrecistas utilizan IA para aprender a jugar ajedrez o mejorar. Como con toda tecnología, a la IA se le puede dar un buen o mal uso. Es el hombre el que decide.
A la IA le faltan dos cosas. Primero, le falta lo que se conoce como inteligencia general, que es la capacidad de aprender nuevas tareas en contextos totalmente novedosos y sin entrenamiento. Es algo que nosotros hacemos todo el tiempo; nos enfrentamos a situaciones que son nuevas, usamos el sentido común y sabemos cómo reaccionar. Explicado de manera más sencilla, para replicar la inteligencia humana, a la IA le falta desarrollar un sentido común que todavía no tiene y no sabemos cómo dárselo. Lo otro que le falta es la conciencia de su existencia, que nosotros sí tenemos. La inteligencia artificial se limita a procesar patrones estadísticos sin poseer una experiencia subjetiva ni un mundo interior.






