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lunes, 24 de marzo de 2025

El verano de 2014 transformó la política de Orente Medio

En el verano de 2014, a lo largo de cien días, el Estado islámico de Iraq y el Levante (ISIS, por sus siglas en inglés) transformó la política de Oriente Medio. Los combatientes yihadistas combinaron el fanatismo religioso y la experiencia militar para obtener victorias espectaculares e inesperadas en contra de las fuerzas iraquíes, sirias y kurdas. ISIS llegó a dominar la oposición sunita a los gobiernos de Iraq y Siria ya que se expandió por todas partes, desde la frontera de Iraq con Irán hasta el Kurdistán iraquí y la periferia de Alepo, la ciudad más grande de Siria. Durante este rápido surgimiento, ISIS actuó como si se hubiera embriagado con sus propios triunfos. No le importó agrandar la lista de sus enemigos, uniendo a rivales de mucho tiempo como los Estados Unidos e Irán a partir de un miedo común a los fundamentalistas. Arabia Saudita y las monarquías sunitas del Golfo se unieron a los ataques aéreos de los Estados Unidos sobre ISIS en Siria debido a que sentían que representaba una amenaza a su supervivencia y al statu quo político en Oriente Medio, mayor que cualquier cosa que hubieran visto desde que Saddam Hussein invadió Kuwait en 1990. Iraq y Siria se acercaron más a la desintegración a medida que sus diversas comunidades (chiitas, sunitas, kurdos, alauitas y cristianos) descubrieron que estaban peleando por su existencia misma. ISIS, implacable a la hora de imponer la sumisión a su variante exclusiva y sectaria del Islam, asesinó o forzó a huir a todos aquellos a los que consideraba apóstatas y politeístas, o que simplemente estaban en contra de sus reglas.  El mundo no había visto algo similar al uso que ellos hicieron de la violencia pública para aterrorizar a sus oponentes desde los Jemeres Rojos.

Los cien días de ISIS en 2014 marcan el fin de un período particular en la historia iraquí que comenzó con el derrocamiento de Saddam Hussein, producto de la invasión estadounidense y británica en marzo de 2003. Desde entonces, ha habido un intento por parte de la oposición iraquí de destituir al antiguo régimen y sus aliados extranjeros para crear un nuevo Iraq en el que las tres comunidades compartan el poder en Bagdad. El experimento fracasó rotundamente y parece que será imposible resucitarlo, debido a que las líneas de combate entre kurdos, sunitas y chiitas ahora son demasiado rigurosas y amargas.

Gracias a los veloces ataques efectuados en junio de 2014 en muchos frentes a la vez a lo largo del centro y el norte de Iraq, los militantes de ISIS han desbancado a Al Qaeda como el grupo yihadista más poderoso y efectivo del mundo.  Pocas horas de los ataques del 11 de septiembre, los primeros movimientos de Washington dejaron en claro que la guerra antiterrorista se llevaría a cabo sin ninguna confrontación con Arabia Saudita o Paquistán, dos aliados cercanos a los Estados Unidos, a pesar de que sin la participación de estos dos países hubiera sido poco probable que dichos ataques ocurrieran. De los 19 secuestradores que actuaron ese día, 15 eran saudíes. Bin Laden procedía de la élite saudí. En subsecuentes documentos oficiales estadounidenses, varias veces se hizo énfasis en que el financiamiento de Al Qaeda y los grupos yihadistas procedía de Arabia Saudita y de las monarquías del Golfo. En cuanto a Paquistán, desde principios de los noventa su ejército y su servicio militar desempeñaron un papel determinante en impulsar al poder a los talibanes en Afganistán, donde acogían a Bin Laden y Al Qaeda. Después de una breve interrupción durante y después del 11/9, Paquistán retomó su apoyo a los talibanes afganos. Al hacer referencia al papel central de Paquistán en el respaldo a los talibanes, el fallecido Richard C. Holbrooke, representante especial estadounidense ante Afganistán y Paquistán, dijo: «Quizás estemos luchando contra el enemigo equivocado en el país equivocado». La importancia de Arabia Saudita en el surgimiento y el regreso de Al Qaeda con frecuencia se malentiende y se subestima. Arabia Saudita ejerce influencia debido a que su petróleo y su vasta riqueza la hacen poderosa en Oriente Medio y más allá. Sin embargo, no solo los recursos financieros hacen que sea un jugador importante. Otro factor es la propagación que hace del wahabismo, versión fundamentalista del Islam del siglo XVIII, que impone la ley sharia, relega a las mujeres a ser ciudadanas de segunda clase y considera a los musulmanes chiitas y sufíes como no musulmanes que deben ser perseguidos junto con cristianos y judíos.

En décadas recientes, la forma en la que el wahabismo se está apoderando de la corriente principal del Islam sunita es mediante un progreso extraordinario en el mundo islámico. En un país tras otro, Arabia Saudita está aportando dinero para el entrenamiento de predicadores y la construcción de mezquitas.

Referencia:ISIS (Patrick Cockburn)


sábado, 25 de septiembre de 2021

El Talibán, al Qaeda y Estado Islámico


El Talibán, al Qaeda y Estado Islámico comparten una visión bélica y extremista de su religión. Además, los tres practican la rama sunita del islam, una interpretación más estricta de principios que el chiismo, la otra rama. Muchos conflictos entre países musulmanes tienen su origen en esta división."Creen que la violencia, en nombre de la fe, está justificada, que es un deber y quien no luche, es mal musulmán", manifiesta Michele Groppi, investigador de Orden Internacional del King's College en Londres. “Los tres grupos creen que la vida social y política no pueden separarse de la religiosa”.


El Talibán pretende instaurar la ley sharía en Afganistán. Aún así, "las enseñanzas de los talibanes son menos radicales en comparación con al Qaeda y Estado Islámico. Pretenden restaurar Afganistán a través de un pasado musulmán idealizado", dice Daniel Byman, experto en terrorismo y Oriente Medio en la Universidad de Georgetown. “La gran diferencia es que mientras al Qaeda y Estado Islámico tienen aspiraciones internacionales, los talibanes no pretenden cambiar otros países musulmanes. Se centran solo en Afganistán”.


El Talibán, al Qaeda y Estado Islámico comparten un enemigo lejano,Occidente. "También tienen enemigos cercanos, los que ellos consideran apóstatas, que son los gobiernos que apoyan a Occidente o los que han rechazado la visión más religiosa del islam y han optado por la división entre el estado y el islam, un fundamento común en sociedades occidentales”, dice Michele Groppi. Gobiernos apóstatas serían Irán o Siria, aunque dichas enemistades a veces son puestas en duda. EE.UU. ha denunciado en más de una ocasión posibles cooperaciones entre el gobierno chiita de Irán y el grupo sunita al Qaeda.


lunes, 21 de diciembre de 2020

La cuestión de los refugiados sirios en el Líbano se está volviendo insostenible


La cuestión de los refugiados sirios en el Líbano se está volviendo insostenible, por su costo económico y su presencia masiva, 900.000 en el mes de septiembre, según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, pero otras fuentes hablan de 1,5 millones de refugiados, en un país de 6 millones de habitantes. La preocupación no solo radica en el costo de esta presencia sino también en los desequilibrios sociales, políticos y religiosos que ésta conlleva, subraya el economista libanés Fouad Khoury Hélou, en un análisis publicado en L’Orient-Le Jour.



El primer dato que salta a la vista, según Hélou, es la alteración demográfica y comunitaria que se ha producido en Siria. Antes de la guerra, los sunitas representaban el 70% de la población, hoy se estima que son el 50%. Y en las regiones costeras y grandes centros urbanos como Damasco y Alepo, los que permanecieron se desplazaron hacia el norte o hacia el sector oriental, instalándose en el territorio que por años estuvo controlado por el Estado Islámico. "Esto podría llevar a pensar que Damasco quiere limitar su repatriación y mantener a estas poblaciones fuera del país, lo que complica cualquier debate al respecto. En los últimos años se han adoptado diversas medidas para permitir que el Gobierno se haga cargo de los bienes de las personas desplazadas (clasificadas como "terroristas"), postergando y obstaculizando su regreso". Esto se combina con una creciente internacionalización de la cuestión, con intereses opuestos, particularmente entre Rusia, los Estados Unidos y Europa, y tensiones y divisiones que afectan especialmente a los tres "países afectados: Líbano, Siria e Irak”. Moscú "se ha instalado en el corazón de Siria, y despliega un papel de comodín en este nuevo equilibrio”. Para el Kremlin, el retorno de los desplazados no puede prescindir de una necesidad evidente, la reconstrucción del país, en la que Moscú pretende desempeñar un papel protagonista. Para el bloque occidental la prioridad es traer de regreso a los que huyeron, restableciendo un clima de seguridad bajo el control de los organismos internacionales. Y luego proceder con la reconstrucción.



La posición del Líbano es cada vez más delicada. Por un lado, exige la repatriación de los refugiados sirios, pero por otro debe lidiar con los intereses de Damasco, de Hezbollah y Teherán, que no tienen ninguna prisa en organizar su retorno.


lunes, 8 de enero de 2018

El Isis tratará de establecer un califato sustituto en Afganistán, Pakistán y Cachemira.

El Isis "liquidado" en el Medio Oriente tratará de establecer un "califato sustituto" en Afganistán, Pakistán y Cachemira, continuando con su propaganda para atraer a miles de jóvenes musulmanes sunitas. Esto es sostenido por Andrei Serenko, un experto en ciencias políticas en el Centro de Estudios Modernos en Afganistán, en una entrevista en Fergana News. Según el académico, se necesita un nuevo enfoque para derrotar al Estado Islámico y su "subcultura posmoderna”.

Para Serenko después de las derrotas militares en Siria e Irak se puede "hablar de la liquidación del proyecto Isis" en la forma que ha conocido el mundo entre 2014 y 2016, pero no la "liquidación del Estado islámico como proyecto
político”. "En Afganistán, ISIS intentará construir un califato sustituto en lugar del perdido en Irak y Siria, basándose en dos recursos excepcionales: los grandes ingresos del mercado de las drogas y la juventud local”, tres cuartas partes de los 34,6 millones  de afganos tienen menos de 30 años y, según las estimaciones más bajas, las organizaciones terroristas en Afganistán ganan más de 200 millones  de dólares anuales por la venta de heroína.


No se puede olvidar la "forma más peligrosa de actividad terrorista en este momento", la de los "lobos solitarios" inspirados por la propaganda de ISIS. Según los observadores del Estado Islámico, los ataques de estos individuos tienen una mayor resonancia política y, por esta razón, el ISIS alienta a sus partidarios en Rusia, Estados Unidos y Europa a permanecer en sus países para preparar ataques individuales. 

Para concluir, el experto señala que ISIS es "más que un grupo delictivo o una secta religiosa militar", representa un fenómeno que crea "modelos vívidos y atractivos de conciencia y conducta masiva" que atrae a los jóvenes, sobre todo. Para vencer su propaganda, se necesita un nuevo enfoque que también tenga en cuenta el aspecto "cultural" y que no se base exclusivamente en los argumentos y las instituciones del antiguo islam "moderado", que resultó ineficaz. "Esperar que nuestros respetables imanes de cabello gris, que no pueden encender una computadora, puedan derrotar a la subcultura posmoderna de ISIS, basada en las tecnologías digitales y los nuevos medios de comunicación, es cómo curar el SIDA con aspirina", comenta Serenko.