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lunes, 7 de marzo de 2022

De todos los talentos concedidos a los hombres, ninguno es tan valioso como el de la oratoria



“De todos los talentos concedidos a los hombres, ninguno es tan valioso como el don de la oratoria. El que goza de él ostenta un poder más duradero que el de un gran rey. Es una fuerza independiente del mundo. Abandonado por los suyos, traicionado por sus amigos, despojado de sus cargos, quien posea ese poder seguirá siendo formidable. Muchos han contemplado sus efectos. Un conjunto de ciudadanos graves, protegidos por todo el cinismo de estos tiempos prosaicos, es incapaz de resistirse a su influencia. De mostrar un silencio sordo esos mismos hombres pasan a dar una aprobación a regañadientes y luego a mostrarse plenamente de acuerdo con el orador. Los vítores son cada vez más fuertes y frecuentes; el entusiasmo crece por momentos, hasta que todos son presa de unas emociones que no son capaces de controlar y se ven sacudidos por unas pasiones a cuyo dominio han renunciado.” (Churchill, «Scaffolding of Rhetoric». Epílogo.)

domingo, 25 de julio de 2021

Elocuencia

Hay muchos países en los que está muy mal visto cometer faltas gramaticales, hablar mal o no tener seguridad en el uso de la lengua. En América la falta de elocuencia se ve como muestra de honestidad; una persona que habla mal debe ser honesta, no debe estar tomándonos el pelo.
En Francia hay que saber hablar bien y los grandes líderes franceses solían ser grandes oradores. Francia ha producido un Bossuet, un De Gaulle, y muchos otros. En América,cuenta George Steiner, el vocabulario fundamental se limita a unas ochocientas palabras. La compañía telefónica Bell ha realizado un estudio, con ochenta palabras uno consigue decir casi todo lo que quiere. En otras lenguas, la riqueza inmensa del vocabulario define una especie de élite social, una élite de estudios.

jueves, 21 de marzo de 2019

Imaginación

Decía Capmany y Montpalau que la imaginación es aquel poder que cada uno tiene de representarse en su entendimiento las cosas sensibles. Esta facultad intelectual depende originalmente de la memoria, pues vemos los hombres, los animales, los montes, los valles, los ríos, los mares, los cielos y sus fenómenos. Estas percepciones entran por los sentidos, la memoria las retiene, y la imaginación las compone. Por esto los griegos llamaron a las musas hijas de la memoria. La imaginación, siempre que no se abusa de ella, es una de las bases del gusto, es necesaria al escritor que compone y al orador que conmueve; porque la fría razón, cuando no va acompañada, apaga el gusto en un escrito ameno y en el alma del oyente. Si la imaginación es mas permitido a la poesía que a la elocuencia, es porque el discurso oratorio debe apartarse menos de las ideas comunes y generales. Y como el orador en algún modo habla el lenguaje del mundo, la imaginación, que es lo esencial en la poesía, es lo accesorio en la oratoria.

La imaginación algunas veces es tan necesaria como la razón al hombre que ha de persuadir a los demás; porque en un discurso, no solo es necesario decir verdad, mas también revestirla de imágenes, para hacerla interesante a la imaginación de los oyentes. Si tuviésemos por oyentes o lectores puras inteligencias, u hombres mas racionales que sensibles, para agradarles bastaría exponerles sencillamente la verdad, y entonces el orador no se distinguiría del geómetra. Pero como en la mayor parte de los discursos se habla a hombres que no quieren oír sino lo que pueden imaginar, que creen no conocer sino lo que pueden sentir, se hace en algún modo necesario que el que habla se valga del auxilio de las imágenes, las cuales poniendo a la vista los objetos, sostienen la atención.