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jueves, 11 de febrero de 2021

La verdad es como un faro en la tiniebla


Juan Pedro Cosano escribe que “la verdad es como un faro en la tiniebla, que se hace ver por más negra que sea la oscuridad”. Un personaje de su libro "El abogado de pobres" añade que “sabía, si no por experiencia sí por naturaleza, que las apariencias podían ser engañosas y que el diablo acostumbraba a disfrazarse de doncella”.

viernes, 13 de marzo de 2020

La imaginación se alimenta de las apariencias



La imaginación se alimenta de las apariencias, y haciendo un hábil uso de las mismas, se la puede manipular, logrando que creamos casi cualquier cosa sin poder evitarlo, ya que ella, y esa es precisamente su fuerza, se impone sobre lo que dice la razón. El rey es un hombre como cualquier otro; las ropas de ese doctor no lo convierten en alguien más sabio; y ese metal que tanto anhelan los hombres, el oro, no es sino uno más de los muchos que la Tierra alberga. 

Pascal perfila un hombre atrapado por su imaginación, sin capacidad para escapar de su influencia. La lista de obstáculos para el buen uso de la razón no acaba aquí, también están los engaños que producen nuestros sentidos, los errores que nos han enseñado en la escuela y que nos obstinamos en conservar, la enfermedad, el interés propio, la inconstancia y, por último, los sentimientos, sobre los que escribe: “Todo nuestro razonamiento se reduce a ceder al sentimiento”. Esta afirmación sobre los sentimientos será recogida por el filósofo escocés David Hume, que sentenció: “La razón es y solo puede ser esclava de las pasiones”, subrayando así cómo nuestra razón trabaja en favor de nuestros deseos y no de un limpio anhelo de verdad.

sábado, 10 de junio de 2017

Debemos ir más allá hasta ver qué hay tras las apariencias

Socrates.
Para saber lo que es la justicia, Sócrates proponía llegar a la definición mediante el diálogo; si llegamos a descubrir la definición de justicia, es decir, lo que es la justicia, habremos alcanzado lo común y objetivo. Esa definición, pensaba Sócrates, se encuentra de forma innata en la mente o en el alma, pero ¿cómo ha llegado a estar allí? Platón dice que ha llegado a la mente porque existe en un mundo aparte sólo accesible a la inteligencia. Ese mundo de las ideas se ordena jerárquicamente, a la manera de una monarquía. Por encima de todas se encuentra la idea suprema de Bien, en la que se condensa la plenitud de ser y de perfección. La idea de Bien es la idea de las ideas, la causa, el fin y la razón última de la que participan las demás cosas. Platón la representaba con la imagen del Sol. Para explicar su pensamiento, Platón ideó una alegoría, conocida como el
Platón.
mito de la caverna, en la que compara a los hombres con prisioneros que nunca han visto la luz del Sol y permanecen encadenados en el fondo de una cueva, de espaldas a la única abertura que comunica con el exterior. Los prisioneros tienen a su espalda un muro elevado y sólo pueden oír las voces de los hombres que pasan tras él transportando diversos objetos en sus cabezas. Esos objetos, gracias a un fuego que arde a la entrada, proyectan, al modo de las sombras chinescas, sus reflejos sobre la pared del fondo de la cueva y los prisioneros sólo pueden ver esas imágenes. En este estado permanecen hasta que alguien los libere de las cadenas y les haga ver el engaño. Entonces podrán contemplar los objetos reales (las ideas) y salir al exterior, donde brilla el Sol (idea de Bien). De forma similar vivimos los seres humanos. Mientras nos dejamos encadenar por nuestros sentidos, solamente podemos ver las cosas sensibles, que no son sino imágenes o sombras de la verdadera realidad. Pero gracias al ejercicio de la dialéctica, del diálogo filosófico, somos capaces de liberarnos de las cadenas, de ver más allá y de contemplar el mundo verdaderamente real.




Platón nos invita a  que no nos tenemos que conformar con lo que captan nuestros sentidos, sino que debemos ir más allá hasta ver qué hay tras las apariencias, hasta descubrir lo suprasensible que es la causa de lo sensible. Los prisioneros que no logran desatarse y siguen pensando que lo real son las sombras no pueden hacer ciencia, sólo pueden dar opiniones diversas.