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sábado, 31 de enero de 2026

La incorporación de la mujer al trabajo durante la I Guerra Mundial contribuyó al sufragio femenino

La incorporación de la mujer al trabajo en la retaguardia durante la I Guerra Mundial y su mayor asunción de responsabilidades públicas contribuyó a que, en el período de entreguerras, el sufragio femenino fuese adoptado por la gran mayoría de los países europeos entre 1918 y 1939. Solo Francia hasta el fin de la II Guerra Mundial, Italia (1946) y Suiza (1971, después de que un referéndum rechazase la ampliación del sufragio a las mujeres en 1959), además de Grecia (1930, con restricciones) constituyeron sonadas excepciones. Norteamérica, los dominios británicos, y buena parte de las repúblicas sudamericanas, empezando por Uruguay (1927) siguieron la ola.
En Gran Bretaña o en EE. UU., tras la experiencia de la incorporación masiva al trabajo durante la II Guerra Mundial, muchas mujeres opusieron creciente resistencia a volver al hogar.

Referencia: Las utopías pendientes (Xosé M. Núñez Seixas)

lunes, 7 de noviembre de 2022

La II Guerra Mundial marcó un punto de inflexión en la historia, las víctimas civiles superaban a las militares


La II Guerra Mundial marcó un punto de inflexión en la historia, las víctimas civiles superaban ampliamente a las militares.Los cómputos existentes sobre los desastres humanos de la II Guerra Mundial son, hasta ahora, parciales; ni siquiera se conoce con certeza cuántos ciudadanos soviéticos o chinos fallecieron. Paradójicamente, era una de las grandes potencias vencedoras, la Unión Soviética, la que un precio más alto había pagado, entre 20 y 25 millones de muertos. En varios de sus bosques todavía se encontraban incontables muertos sin enterrar a fines de la década de 1990. A eso se unían las destrucciones materiales. Muchos hombres, mujeres y niños europeos pasaron el verano y el otoño de 1945 retirando escombros en ciudades arrasadas por las bombas. Alrededor de una cuarta parte del suelo urbano alemán estaba total o parcialmente derruido. Y sobre una quinta parte de sus instalaciones industriales.


jueves, 26 de octubre de 2017

Lo que destruyó el fascismo como idea no fue la repulsa moral sino su falta de éxito.

El fascismo fue destruido como ideología viviente por la II Guerra Mundial. Se trató por supuesto de una derrota a un nivel muy material, pero significó también una derrota de la idea. Lo que destruyó el fascismo como idea no fue la repulsa moral universal en su contra, pues mucha gente estaba dispuesta a respaldar la idea en tanto que parecía la tendencia del futuro, sino su falta de éxito. Después de la guerra, a la mayoría de la gente le pareció que el fascismo alemán, así como sus otras variantes europeas y asiáticas, estaban abocados a la autodestrucción. No había ninguna razón material por la que no hubiesen podido volver a brotar nuevos movimientos
fascistas después de la guerra en otros lugares, salvo por el hecho de que el ultranacionalismo expansionista, con su promesa de un conflicto interminable que conduciría a una derrota militar desastrosa, había perdido por completo su atractivo. Las ruinas de la cancillería del Reich, así como las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, acabaron con esta ideología tanto a nivel de la conciencia como en el aspecto material, manifiesta el politólogo Francis Fukuyama.

sábado, 4 de marzo de 2017

Marx se equivoco al creer que las recesiones se debían a una superproducción generalizada.

Keynes
El profesor Joseph Heath  manifiesta que se equivocó Marx al creer que las recesiones se debían a una superproducción generalizada. Keynes demostró que las recesiones no las producía un exceso de bienes, sino una escasez de dinero. La solución no sería crear nuevas necesidades a los consumidores para incrementar la demanda general de bienes, ya que esto no produciría efecto alguno. Lo que habría que hacer es simplemente poner más dinero en circulación. Éste fue precisamente el remedio que aplicaron, cada uno a su manera, los países occidentales después de la II Guerra Mundial, dominando así el ciclo económico. La publicidad no tuvo nada que ver. Por desgracia, el diagnóstico keynesiano ha popularizado el concepto de “estimular la demanda” durante una recesión, como si realmente se paralizara la demanda al escasear la oferta. De hecho, una crisis sólo produce una disminución del volumen y número de intercambios, acompañada de una menor demanda de todos los demás bienes excepto el dinero. 
Lo que quieren es hacer que el dinero circule.
Cuando los políticos animan al consumidor a salir de compras para ayudar a levantar la economía, no pretenden generar más demanda (porque una mayor demanda se corresponde siempre con el correspondiente incremento de la oferta). Lo que quieren es hacer que el dinero circule. Sin embargo, esto no lo entienden los políticos ni la población en general. Por eso ha tenido tanto éxito la teoría marxista sobre el consumismo. Los anticapitalistas insisten en tratar el consumo y la producción como dos procesos completamente independientes. La revista Adbusters, por ejemplo, ha obtenido una notoriedad mundial con su campaña para instaurar el Día Mundial del No Comprar. Pero ignora el hecho de que, sea como sea, no podemos evitar gastar la
Producción.
totalidad de nuestros ingresos. Si no lo gastamos nosotros mismos, mientras lo tengamos en el banco lo gastarán otras personas. Lo único que podemos hacer para reducir el consumo es reducir nuestra contribución a la producción. Pero, claro, el Día Mundial de No Ganar Dinero no suena igual de bien.


una crisis sólo produce una disminución del volumen y número de intercambios, acompañada de una menor demanda de todos los demás bienes excepto el dinero.