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sábado, 21 de mayo de 2022

Nuestro primer objetivo es prevenir la emergencia de un nuevo rival

Eisenhower

Eisenhower dijo en su discurso de toma de posesión de la presidencia, el 20 de enero de 1953: “Pese a nuestra fuerza material, incluso nosotros necesitamos mercados en el resto del mundo para los excedentes de nuestras explotaciones agrícolas y de nuestras fábricas. Del mismo modo, necesitamos, para estas mismas explotaciones y fábricas, materias vitales y productos de tierras distantes”. Este sistema de intercambios debía basarse en la unidad de “todos los pueblos libres”, a lo que se añadía que “para producir esta unidad el destino ha echado sobre nuestro país la responsabilidad del liderazgo del mundo libre”. Esta del liderazgo universal es una idea que ha recorrido la política norteamericana desde 1945 hasta la actualidad. Lo dijo con toda claridad el secretario de Defensa, Robert McNamara, en un memorándum destinado al presidente Johnson, en que afirmaba su convicción de que la función dirigente que los norteamericanos habían asumido “no podía ejercerse si a alguna nación poderosa y virulenta, sea Alemania, Japón, Rusia o China, se le permite que organice su parte del mundo de acuerdo con una filosofía contraria a la nuestra”. Estas ideas se han mantenido vivas incluso después del fin de la guerra fría, como lo muestran los objetivos expresados por la Defense Planning Guidance de 1992: “Nuestro primer objetivo es prevenir la emergencia de un nuevo rival. Esta es una consideración dominante que debe subrayar la nueva estrategia regional de defensa y que exige que nos esforcemos en prevenir que ninguna potencia hostil domine una región cuyos recursos pudieran bastar, bajo un control consolidado, para engendrar un poder global. Finalmente, debemos mantener los mecanismos para disuadir a competidores potenciales incluso de aspirar a un papel regional o global mayor”. Lo cual explica que haya seguido siendo necesario utilizar todos los medios del poder político y militar acumulado después de la segunda guerra mundial para proseguir la tarea de asegurar el triunfo del sistema “de libre empresa” bajo una hegemonía política y económica norteamericana, asegurada por la existencia de 865 bases militares distribuidas por todo el mundo.

Donald Rumsfeld

El secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld,el 19 de octubre de 2001 dijo: “Tenemos dos opciones. O cambiamos la forma en que vivimos o cambiamos la forma en que viven los otros. Hemos escogido esta última opción.”

sábado, 4 de marzo de 2017

Marx se equivoco al creer que las recesiones se debían a una superproducción generalizada.

Keynes
El profesor Joseph Heath  manifiesta que se equivocó Marx al creer que las recesiones se debían a una superproducción generalizada. Keynes demostró que las recesiones no las producía un exceso de bienes, sino una escasez de dinero. La solución no sería crear nuevas necesidades a los consumidores para incrementar la demanda general de bienes, ya que esto no produciría efecto alguno. Lo que habría que hacer es simplemente poner más dinero en circulación. Éste fue precisamente el remedio que aplicaron, cada uno a su manera, los países occidentales después de la II Guerra Mundial, dominando así el ciclo económico. La publicidad no tuvo nada que ver. Por desgracia, el diagnóstico keynesiano ha popularizado el concepto de “estimular la demanda” durante una recesión, como si realmente se paralizara la demanda al escasear la oferta. De hecho, una crisis sólo produce una disminución del volumen y número de intercambios, acompañada de una menor demanda de todos los demás bienes excepto el dinero. 
Lo que quieren es hacer que el dinero circule.
Cuando los políticos animan al consumidor a salir de compras para ayudar a levantar la economía, no pretenden generar más demanda (porque una mayor demanda se corresponde siempre con el correspondiente incremento de la oferta). Lo que quieren es hacer que el dinero circule. Sin embargo, esto no lo entienden los políticos ni la población en general. Por eso ha tenido tanto éxito la teoría marxista sobre el consumismo. Los anticapitalistas insisten en tratar el consumo y la producción como dos procesos completamente independientes. La revista Adbusters, por ejemplo, ha obtenido una notoriedad mundial con su campaña para instaurar el Día Mundial del No Comprar. Pero ignora el hecho de que, sea como sea, no podemos evitar gastar la
Producción.
totalidad de nuestros ingresos. Si no lo gastamos nosotros mismos, mientras lo tengamos en el banco lo gastarán otras personas. Lo único que podemos hacer para reducir el consumo es reducir nuestra contribución a la producción. Pero, claro, el Día Mundial de No Ganar Dinero no suena igual de bien.


una crisis sólo produce una disminución del volumen y número de intercambios, acompañada de una menor demanda de todos los demás bienes excepto el dinero.