“La mentira es, en lo más profundo, injusticia. Falsea la realidad, hace que se presente de modo distinto a como es. Por eso el demonio es el “padre de la mentira”. El otro sobrenombre “asesino desde el principio”, está tan estrechamente unido al primero como la paz a la verdad. La discordia procede de la pluralidad de visiones contradictorias de la realidad. Tan solo hay un mundo verdadero, el mundo sub specie Dei; pero hay un número infinito de mundos trastornados, incompatibles entre si. En un mundo de mentira y de discordia, la paz ha de ser constante, expresa y conscientemente buscada”, escribe el filósofo alemán Robert Spaemann.
