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sábado, 16 de marzo de 2024

Influencer

Los influencers humanizan las marcas, pero se ha demostrado que es muy sencillo construir un falso influencer, que podemos simplificar en cinco pasos. Primero escoger un falso influencer, que a modo de cebo, desde su “atractiva naturalidad” dé bien a cámara y aparente autenticidad. Segundo, borrar los perfiles reales y crear uno nuevo. Tercero, generar contenidos de calidad para compartir. Con un fotógrafo y un estilista se realizan sesiones fotográficas para producir diferentes reportajes. Cuarto, planificar la compra de seguidores, likes y comentarios en las redes sociales, se elige el número y el tipo de seguidores que convienen. Por último, se interacciona con las marcas para que se fijen en el falso y se mimetiza en la órbita real de los influencers. Tras este proceso se produce la respuesta de las marcas que le ofrecen servicios y productos, incluso le invitan a eventos. Como se puede observar el producto se crea de un modo rápido, ya tenemos cien mil seguidores sólo por quinientos euros.
Situaciones como la venta de perfiles para determinadas causas políticas sólo son la punta del iceberg. Los influencers ejercen de cebos para crear corrientes de opinión que marquen tendencias y tracen la agenda setting. La ubicuidad y el consumo-interacción multipantallas amplificará y reforzará esta visión, esta representación mediática, asumida como verdadera.

lunes, 19 de julio de 2021

Ley Orgánica 7/2021, de 26 de mayo

Congreso de diputados

Mi amigo Pablo Ferrer publica en Hispanidad que “ha pasado prácticamente desapercibida, pero la “Ley Orgánica 7/2021, de 26 de mayo, de protección de datos personales tratados para fines de prevención, detección, investigación y enjuiciamiento de infracciones penales y de ejecución de sanciones penales” vulnera los más elementales principios de intimidad y privacidad personales. La norma fue aprobada en el Congreso el 15 de abril y publicada en el BOE el jueves 27 de mayo de 2021”.


El artículo 5.d, la ley contempla la “elaboración de perfiles”, esto es, utilizar datos personales “para evaluar determinados aspectos personales de una persona física, en particular para analizar o predecir aspectos relativos al rendimiento profesional, situación económica, salud, preferencias personales, intereses, fiabilidad, comportamiento, ubicación o movimientos de dicha persona física”. Se trata de espiar a alguien porque su perfil coincide con unos parámetros previamente establecidos y que le catalogan como un delincuente en potencia.


Artículo 16.4: “Los propietarios y, en su caso, los titulares de derechos reales sobre los bienes afectados por estas instalaciones, o quienes los posean por cualquier título, están obligados a facilitar y permitir su instalación y mantenimiento, sin perjuicio de las indemnizaciones que procedan”. Los ciudadanos sabrán que hay cámaras, pero no tendrán por qué conocer su emplazamiento exacto. Además, no podrán exigir que la autoridad competente les diga qué datos tienen de ellos. La ley no obliga al tenedor de los datos a facilitarlos, ni siquiera a los afectados. La norma establece que la utilización de dispositivos móviles de toma de imágenes y sonido no requieren de autorización judicial, sino que puede ser ordenado por el delegado o el subdelegado del Gobierno. Y si se trata de una urgencia, podrá ser el responsable policial, que tendrá que informar en menos de 24 horas al delegado del Gobierno.




¿Cómo es posible que el Congreso aprobara esta ley y lo hiciera, además, con un amplio consenso? Porque los partidos se fijaron en el retraso de la norma, es una transposición europea y en la multa de 20 millones impuesta a España. Solo el BNG criticó la ley, votó en contra, y Bildu se abstuvo porque no garantiza la utilización óptima de los datos personales. 

viernes, 21 de septiembre de 2018

Los terroristas tienden a salir de familias con buena educación, de clase media o con altos ingresos.

Alan Krueger
El economista Alan Krueger estudió una circular de noticias de Hezbollah titulada Al-Ahd (El Juramento) y reunió datos biográficos de 129 shahids (mártires) muertos. A continuación, los comparó con hombres de la misma franja de edad de la población general del Líbano. Descubrió que era menos probable que los terroristas pertenecieran a una familia pobre (el 28 por ciento frente al 33) y más probable que tuvieran al menos educación secundaria (el 47 por ciento frente al 38). Krueger descubrió que, en general, “los terroristas tienden a salir de familias con buena educación, de clase media o con altos ingresos”.

Señala Krueger, el delito tiene como principal impulso la ganancia personal, mientras que el terrorismo es fundamentalmente un acto político. En su análisis, el tipo de persona con más probabilidades de convertirse en terrorista
es similar al tipo de persona con más probabilidades de votar. El perfil del terrorista de Krueger se parece bastante al del revolucionario. Fidel Castro y el Che Guevara, Ho Chi Minh, Mohandas Gandhi, León Trotsky y Vladimir Lenin, Simón Bolívar y Maximilien Robespierre. No encontrará entre ellos ni un solo chico de clase baja y sin educación.

Krueger cita más de cien definiciones académicas diferentes de terrorismo. “En una conferencia en 2002, escribe, los ministros de Asuntos Exteriores de más de cincuenta estados islámicos acordaron condenar el terrorismo, pero no pudieron ponerse de acuerdo en una definición de lo que estaban condenando”. 



El terrorismo es efectivo porque impone costes a todos, no solo a sus víctimas directas. El más importante de estos costes indirectos es el miedo a un futuro atentado, aunque este miedo sea sumamente desproporcionado.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Catch each.

En Estados Unidos no solo es optativo votar sino que también es necesario empadronarse para hacerlo, lo que explica en parte los altos niveles de ausentismo en las elecciones de este país. Por eso la campaña, además de incentivar al voto por el partido propio debe lograr que los votantes hagan los trámites para quedar habilitados. Este último aspecto es fundamental por lo que durante las elecciones presidenciales de 2008 el equipo de Obama clasificó a los usuarios de las redes sociales de acuerdo a las posiciones políticas que revelaban sus amigos. Así los especialistas reconocieron a 3,5 millones de potenciales votantes a Obama no empadronados. Luego, se dedicaron a conocer sus intereses específicos sistematizando las publicaciones que hacían en las redes sociales. Una vez
determinado el perfil de los votantes-objetivo se pudo dirigir hacia ellos solo aquellas propuestas del candidato que podían persuadirlos, leyes de género para las feministas, propuestas verdes para los ecologistas, propuestas de salida de Afganistán para los pacifistas y así. El nivel de precisión de esta campaña resultó muy superior al de afiches con candidatos sonrientes que no pueden decir nada por el riesgo de espantar a quien piense distinto. En vez de un “catch all” (“toma todo”), como se llama a los candidatos que no quieren espantar a nadie, lo que hizo Obama fue más bien un “catch each” (“tomar a cada uno”). 



Finalmente, el equipo de Obama pudo determinar que al menos un millón de los individuos a los que apuntaron se registró para votar aunque es muy difícil medir el mérito que tuvo la campaña ni a quién votaron finalmente. Lo cierto es que Obama ganó por menos de cinco millones de votos en todo el país y en Estados como Florida, clave para la victoria, gracias al particular sistema electoral estadounidense, la diferencia con su oponente fue de menos de setenta mil.