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lunes, 17 de enero de 2022

Inventarse una Diada

                          Acto inaugural de la conmemoración del Tricentenari de 1714 

El problema de inventarse una Diada por parte de los catalanistas separatistas fue solo un detalle en la tarea, mucho más amplia, que emprendieron los nacionalistas; la de excitar las emociones populares respecto a todo el año completo de 1714, así como estimular el apoyo a las políticas nacionalistas. Con el fin de preparar al público para la conmemoración del año 1714, la Generalitat emprendió la organización de un evento llamado “Tricentenari del 1714”, con un presupuesto provisional de alrededor de 90 millones de euros. Respecto a lo que había ocurrido en la lejana fecha de 1714, no se consideró necesario llevar a cabo ninguna investigación histórica. Por el contrario, como el propósito general era la propaganda, la organización de todas las actividades públicas se pusieron en manos de dos periodistas. Su solución fue reescribir toda la historia de aquel año y preparar una nueva versión para que se acomodara al programa político del partido.



El factor decisivo en la Guerra de Sucesión no fue la preferencia política de las personas, sino la capacidad militar de los ejércitos contendientes. Un caso representativo fue el de la ciudad de Reus, que estaba tan indefensa que se rendía antes de cualquier acción militar de cualquier ejército, fuera Borbón o aliado, que la amenazara. Como en otros reinos de la Corona de Aragón, una buena parte de las clases dominantes, en Barcelona, Tortosa, Reus y otras ciudades, favoreció el régimen existente (el de Felipe V). Pero no tomaron ninguna decisión hasta que los acontecimientos militares los forzaron, escribe Torras i Ribé.


Castillo de Cardona

Hubo una Cataluña borbónica (Cervera, Berga, Manlleu, Ripoll, Centelles), como también un Aragón y una Valencia borbónicos. Barcelona fue finalmente tomada por los austracistas en septiembre de 1705, y salieron de la ciudad seis mil catalanes borbónicos. La historia nacionalista guarda un discreto silencio sobre todos aquellos catalanes que no estaban dispuestos a tolerar al nuevo rey impuesto por los ingleses, manifiesta el historiador Henry Kamen.



miércoles, 29 de abril de 2020

La Guerra de Sucesión nunca fue una guerra de secesión


Luis XIV junto a sus descendientes
Cuando al nieto de Luis XIV se le ofreció la sucesión al trono de España en 1700, el Rey Sol vio una oportunidad de fortalecer el poder de Francia. En lugar de buscar un compromiso con sus posibles rivales, ocupó rápidamente el sur de los Países Bajos en interés de su nieto y también se aseguró concesiones comerciales exclusivas para los mercaderes franceses en el gran Imperio de España en el hemisferio occidental. Éstas y otras provocaciones alarmaron a los ingleses y a los holandeses lo bastante para hacer que se uniesen a Austria en 1701, en otra lucha de coalición para frenar las ambiciones de Luis, la Guerra de Sucesión española. Los españoles aceptaron a Felipe V, y las potencias borbónicas pudieron actuar juntas en muchos teatros; las finanzas francesas se beneficiaron, de este modo, de la importación de plata española. Sin embargo,los austriacos estaban representando en esta guerra un papel de envergadura. Pero lo más importante era que el Gobierno británico iba a poner en juego sus considerables recursos nacionales, en forma de sustanciosos subsidios a los aliados germánicos, una flota sumamente poderosa y un contingente militar a gran escala bajo Marlborough. La captura de Gibraltar no sólo proporcionó una base a la Royal Navy para controlar la salida del Mediterráneo, sino que dividió las bases franco-españolas y sus flotas. Las naves inglesas permitieron la captura de Menorca y de Cerdeña, cubrieron Saboya y las costas italianas de los ataques franceses y, cuando los aliados pasaron a la ofensiva, abastecieron a los ejércitos imperiales para la invasión de España y apoyaron el asalto de Tolón. Sin embargo, las fragatas británicas eran incapaces de efectuar un bloqueo comercial, pues esto habría significado patrullar por toda la costa franco-española.

Guerra de Sucesión. Asalto a Barcelona
El archiduque Carlos, que había sido candidato de los aliados al trono español, sucedió de forma inesperada al emperador y esto hizo que sus partidarios perdiesen todo entusiasmo por colocarle también en el poder en España. Con la deserción unilateral de Gran Bretaña a primeros de 1712, seguida más tarde de la de los holandeses, incluso el emperador Carlos, tan ansioso de ser Carlos III de España, aceptó la necesidad de la paz después de otro año inútil de campaña.

Los reinos francés y español quedarían separados para siempre, mientras que se reconocía formalmente la sucesión protestante en Gran Bretaña. El Imperio austriaco, después de su fracaso en España, recibió el sur de los Países Bajos y Milán (una nueva manera de poner a raya a Francia), más Nápoles y Cerdeña. Luis XIV había sido final y decisivamente contenido en sus ambiciones dinásticas y territoriales, y la nación francesa había sido castigada por los horribles costes de la guerra,

viernes, 26 de mayo de 2017

Felipe V, primer Borbón, concedió el pase foral a Alava.

Sede de las Juntas generales de Álava
La inequívoca toma de partido de las provincias Vascongadas y Navarra por Felipe de Anjou durante la guerra de Sucesión (1701-1715) permitió que los fueros de dichos territorios sobrevivieran a los decretos de nueva planta que abolieron los de todo el antiguo reino de Aragón y los residuales privilegios castellanos. Felipe V se apresuró a confirmar los fueros e incluso a conceder a Álava el pase foral del que esta provincia nunca había disfrutado.

El pase foral era la denominación de una facultad inscrita en el ámbito del Derecho foral del Reino de Navarra y las  provincias vascas para no cumplir las órdenes emanadas de la monarquía española declarándolas nulas si atentaban contra su legislación propia, los fueros.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Felipe V y Cataluña.

Algunos catalanes, desconocedores de la historia, manifiestan de forma repetitiva que el primer Borbón, Felipe V (Versalles 19 de diciembre de 1683-Madrid, 9 de julio de 1746) maltrató a los habitantes de Cataluña. Sin embargo  este rey les concedió todo lo que pidieron.
Mapa de Cataluña y Aragon del siglo XVIII.
Los franceses no eran queridos, sobre todo en Cataluña que guardaba un pésimo recuerdo de la presencia francesa en la guerra provocada por los sucesos de 1640; una Cataluña que no se resignaba a la pérdida del Rosellón y que había soportado muchas agresiones, culminadas con la toma de Barcelona en 1697. Luis XIV conocía estos sentimientos y recomendó a su nieto que tratara con miramiento a los catalanes. La recomendación no fue desoída; en las Cortes celebradas en Barcelona (1701-1702) para jurar al nuevo rey se les dio a los catalanes todo lo que pidieron, incluso dos barcos de registro a Indias.

Barcelona mapa 1697
Barcelona tuvo un crecimiento notable. Esta ciudad tenía 37.000 habitantes al terminar el asedio (1714) y rozaba los cien mil habitantes al finalizar el siglo. Influyó en este incremento la liberalización del comercio con América, pero más aún la desaparición de las aduanas interiores y del sistema de extranjería legal que dificultaba las actividades de los súbditos de la Corona de Aragón en el resto de España.Y todo gracias a Felipe V.

En las Cortes celebradas en Barcelona (1701-1702) para jurar al nuevo rey se les dio a los catalanes todo lo que pidieron