Mostrando entradas con la etiqueta vitamina D. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vitamina D. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de agosto de 2020

La piel sigue la estrategia de cambiar de color




En las latitudes medias, la piel sigue la estrategia de cambiar de color según las estaciones. Alrededor de la cuenca mediterránea, por ejemplo, la exposición al sol estival conlleva un alto riesgo de cáncer. El cuerpo produce más melanina y la gente se oscurece (es decir, se broncea). El invierno reduce el riesgo de quemaduras y cáncer, el cuerpo produce menos melanina y el bronceado desaparece. La correlación entre color de la piel y latitud no es perfecta, porque otros factores (como la disponibilidad de alimentos ricos en vitamina D y calcio, la nubosidad invernal, la cantidad de ropa que se vista y las preferencias culturales) pueden obrar a favor o en contra de la relación predicha. Los europeos septentrionales, que se ven obligados a vestir abundantes ropas para protegerse de los inviernos nubosos, fríos y largos, siempre corrieron el riesgo de contraer raquitismo y osteomalacia por falta de vitamina D y calcio. Este riesgo aumentó en cierto momento a partir del 6000 a. C., cuando hacen su aparición en el norte de Europa colonizadores dedicados al pastoreo de vacas que no aprovechaban los recursos marinos, escribe el antropólogo Marvin Harris.


La selección natural se decantó claramente a favor de las personas de piel clara y sin broncear que podían utilizar las dosis de luz solar más débiles y breves para sintetizar la vitamina D, dice Harris. Durante los gélidos inviernos, solo un circulito del rostro del niño se podía dejar a la influencia del sol, a través de las gruesas ropas, por lo que se favoreció la supervivencia de personas con las traslúcidas manchas sonrosadas en las mejillas características de muchos europeos septentrionales. Si por término medio hubiese sobrevivido un 2 por ciento más de hijos de personas con la piel clara en cada generación, el cambio de pigmentación pudo haber comenzado hace 5.000 años y alcanzar los niveles actuales mucho antes del comienzo de la era cristiana.

viernes, 13 de marzo de 2020

Los primeros seres humanos tuvieron una piel oscura

El homo sapiens se originó en África y los primeros seres humanos tuvieron una piel oscura. Entonces, ¿por qué hay tantas razas de piel clara? Una explicación es que, en su momento, fue una adaptación a la vida en latitudes mayores. Las concentraciones elevadas del pigmento melanina protegen la piel de la lesión provocada por la luz ultravioleta de los rayos solares, que pueden causar cáncer. Sin embargo, la melanina también inhibe la producción de vitamina D cuando los rayos solares no son muy intensos. A medida que las personas migraron hacia latitudes norte respecto al ecuador, la selección natural pudo haber favorecido a las que tenían una piel más clara debido a que en esas latitudes el cáncer era un peligro menos amenazante que la falta de vitamina D. Esta posibilidad está apoyada por el hecho de que las personas que viven en las zonas del norte de Europa y América muestran una incidencia mayor de raquitismo, una enfermedad ósea causada por la deficiencia de vitamina D. En estudios recientes se ha identificado un gen, denominado sic245a5, que puede contribuir al color de la piel, escribe Mark Henderson, editor científico de The Times.



Algunos grupos raciales muestran una incidencia mayor de enfermedades concretas, dice Henderson. La anemia drepanocítica es más frecuente entre las personas de origen africano y mediterráneo; la esclerosis múltiple muestra una prevalencia mayor en la raza blanca, y la enfermedad de Tay-Sachs afecta predominantemente a los judíos ashkenazi. Estos datos pueden ser útiles para el diagnóstico, aunque los médicos no deben descartar enfermedades solamente por el hecho de que un paciente pertenezca a un grupo racial equivocado.

martes, 6 de febrero de 2018

Epidemia de gripe.

La menor humedad relativa y la mayor concentración de personas en lugares cerrados favorecen el desarrollo del virus. Hoy en día, un equipo de investigadores cree que en este proceso también intervine la menor producción de vitamina D durante el invierno. Dicho compuesto no se encuentra como tal en los alimentos, sino que se forma cuando ciertas sustancias presentes en la piel, llamadas esteroles, se transforman por acción de la radiación ultravioleta de la luz solar. Los estudiosos creen que, al disminuir la intensidad de la radiación solar en el invierno, se debilita el sistema inmunitario, lo cual abre el paso a la infección viral. Estudios realizados en Rusia mostraron que un grupo de personas a quienes se les inoculó un virus atenuado durante la época invernal fue ocho veces más propenso a contraer gripe que el grupo tratado en verano. Otro estudio reveló que sujetos con niveles en sangre más bajos de lo normal de vitamina D fueron mucho más proclives a contagiarse de la gripe que aquéllos con índices regulares.