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jueves, 10 de septiembre de 2026

Sin tener nada propio, difícilmente se puede ser libre, igual o digno

Escribe Sergio Nasarre Aznar, catedrático de derecho civil: “La propiedad privada es la única institución, muy anterior por milenios a la existencia de cualquier Estado (diríamos, siguiendo a Santo Tomás, que natural), que se alza como protección de los individuos y de las familias frente los abusos de los poderosos, tanto privados como públicos, la que garantiza su libertad, su igualdad y su dignidad. Sin tener nada propio, difícilmente se puede ser libre, igual o digno: ¿Podrás votar por quien quieras? ¿Accederás como los demás a bienes o servicios? Los demás, te ¿respetarán? No te preocupes, contestarán por ti los que sí tienen, y mucho, al acumular todo lo que a ti no te dejan tener “porque no te hace falta” y porque ellos “saben mejor lo que te conviene a ti y al planeta”. 
“Desde la Crisis Financiera Mundial de 2007 se ha reinventado para que, a pesar de estar en condiciones personales o patrimoniales cada vez más precarias (solo, sin hijos, sin casa; todo muy “líquido”), sigas pudiendo disfrutar de tu bocadillo de tofu a las 3 de la mañana que te traerá un precarizado rider, puedas seguir arrasando a bajo costo ciudades turísticas cada fin de semana, comprar docenas de prendas en Shein o tener tu Über particular sin licencia ni vacaciones para que en segundos, bajo amenaza de recibir pocas estrellas, te recoja y te deje donde le ordenes. Aunque, cuando llegues a tus 30, no tengas ahorros, no puedas tener ni vivienda propia ni hijos, el coliving (vivir sin más remedio en habitaciones con muchos otros durante años) y el nomadismo estarán ahí para ampararte. Es igual, la acumulación de capital, la explotación del egoísmo recíproco (recuerden el interés del carnicero de A. Smith), te darán nuevos motivos para vivir mientras seas productivo, hasta que “sobres” y que igual llegue el momento de irte ventilando eutanásicamente, a lo Soylent Green (1973).
“No podemos cejar en el intento de defender al máximo la libertad, la igualdad y la dignidad de las personas, especialmente garantizando su derecho a llegar a ser propietarios de sus viviendas”


lunes, 25 de agosto de 2025

¿Cuánto debería estar usted dispuesto a pagar por una acción?

¿Qué factores determinan cuánto debería estar usted dispuesto a pagar por una acción? Benjamin Graham dice de que hay cinco elementos que son decisivos. Los resume de la siguiente manera. Las perspectivas generales a largo plazo de la empresa. La calidad de su equipo directivo. Su fortaleza financiera y su estructura de capital. Su historial de dividendos. Y su actual tasa de dividendos.
Las perspectivas a largo plazo. Hoy en día, el inversor debería comenzar por descargar las memorias anuales de por lo menos cinco años de la página web. Después tendría que repasar los estados financieros, recopilando datos que le ayudasen a dar respuesta a dos preguntas esenciales.
Calidad y el comportamiento del equipo directivo. Los ejecutivos de la empresa deberían explicar qué van a hacer, y después deberían hacer lo que han dicho que iban a hacer. Lea las memorias anuales de los ejercicios anteriores para descubrir las previsiones realizadas por los directivos y para comprobar si las han cumplido o si se han quedado cortos.
Fortaleza financiera y estructura de capital. La definición más sencilla y básica que es posible dar sobre una buena actividad empresarial es que genera más efectivo del que consume. Los buenos directivos no dejan de encontrar formas de destinar ese efectivo a un uso productivo. A largo plazo, las empresas que cumplen este criterio acabarán, de manera prácticamente segura, creciendo en valor, al margen de la evolución que siga el mercado de valores.