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jueves, 12 de diciembre de 2024

En la lucha de las ideas no sólo el lenguaje se utiliza como arma política; también los ritos y los símbolos

Para González Cuevas, profesor titular de Historia de las Ideas Políticas y de Historia del Pensamiento Político Español en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, "en la lucha de las ideas no sólo el lenguaje se utiliza como arma política; también los ritos y los símbolos juegan un papel crucial. De particular relevancia para la causa política resulta contar con mitos, con iconos venerables encarnados en personajes célebres, instituciones, períodos, que la narración histórica suele encuadrar muy por encima de la historia real. En ese sentido, es preciso tener en cuenta el carácter político del saber histórico. En sus Cuadernos de la cárcel, el pensador comunista Antonio Gramsci planteó la relación entre el pasado y el presente histórico. A su entender, “el presente comprende todo el pasado”. En ese sentido, la crítica del presente no significa tan sólo su “discontinuidad” y “revocabilidad”; significa igualmente la necesidad de incluir en la crítica del presente la del pasado. Sin esta dimensión, la crítica del presente resulta parcial y, por lo tanto, también inadecuada, inactual. Si es verdad que la historia es el presente; es también verdad que el presente es historia. Gramsci señaló también, precisamente, que si el presente es “crítica del pasado, además (por ello) es su propia superación”.
A la percepción gramsciana pueden sumarse las meditaciones de Walter Benjamin sobre los denominados “juicios de la historia”, que, según el pensador alemán, nunca son absolutamente definitivos ni inmutables. Desde esta perspectiva, el porvenir puede reabrir expedientes históricos supuestamente “cerrados”, “rehabilitar” personajes y tendencias políticas calumniadas; reactualizar esperanzas y aspiraciones vencidas; redescubrir combates olvidados o juzgados “utópicos”, “anacrónicos” y “a contrapelo del progreso”. En ese caso, la apertura del pasado y la apertura del futuro están íntimamente asociados. Los planteamientos benjaminianos están plenamente vigentes en los ámbitos intelectuales de la izquierda radical.“En ese sentido, la interpretación del pasado constituye una directa intervención en el presente; el conocimiento del pasado se convierte en un instrumento privilegiado para interrogar al presente y para comprender lo que de novedad éste nos trae; en la narración del pasado se hacen presentes programas de carácter político, social y simbólico. Por ello, en el campo historiográfico resulta de singular importancia la articulación hegemónica de lo que Allan Megill denomina una “narración maestra”, es decir, un relato sintetizador de la trayectoria de una sociedad o una nación. Existen narraciones maestras: “democratización”, “secularización” o “crecimiento económico”. Quien logra articular su narrativa maestra en el campo historiográfico vence en la batalla cultural”,escribe el profesor González Cuevas.

sábado, 5 de octubre de 2019

Entre la satisfacción y complacencia en el placer que proporcionan los sentidos y la familia, el abismo es total



Entre la satisfacción y complacencia en el placer que proporcionan los sentidos y la familia, el abismo es total. El refinamiento sexual es la muerte de la nación. Escribe el filósofo Emil Cioran que “la explotación al máximo de un placer instantáneo, su prolongación más allá de los límites de la naturaleza, el conflicto entre las exigencias de los sentidos y los métodos de la inteligencia son las expresiones de un estilo decadente, que se define por la desafortunada capacidad del individuo para manejar sus reflejos. Esa correspondencia biológica de la lucidez, de la voluntad de dejar de ser víctima, tiene consecuencias catastróficas. Los niños han de llegar a ser por fuerza personas que crean en algo, que se adhieran, que sean suficientemente inconscientes para considerarse parte de una nación, que sientan gozosamente la necesidad de
Emil Cioran
equivocarse con la participación y las pasiones. Un pueblo sin mitos está en vías de despoblación. Nos sentimos agobiados por la falta total de vida, de ritmo, de niños, de futuro. Es la muerte total, velada por el encanto ancestral de iglesias aisladas cuyos resignados campanarios, con una vaga y vetusta coquetería, parecen invitarnos a partir, a no quedarnos, melancólicos, en el umbral de su definitiva ausencia”.

Apreciar más la vida propia que una idea, pensar con el estómago, vacilar entre honor y voluptuosidad, creer que vivirás mucho más que todo: eso es la vida. No aman otra cosa que ella y ya sólo viven para ella.

viernes, 7 de julio de 2017

El victimismo, un elemento corrosivo en la sociedad catalana.

Jaime Vicens
El historiador Jaime Vicens veía el victimismo como un elemento corrosivo en la sociedad catalana, el cual obstaculiza su capacidad de afrontar algunos de sus problemas más urgentes. El estudio del pasado exige un planteamiento lúcido, basado en todas las pruebas disponibles presentadas de una forma tan imparcial como sea humanamente posible, un planteamiento en el que no se retroceda a la hora de señalar, donde sea necesario, los defectos, los desacuerdos y las divisiones internas que a veces han hecho a los catalanes sus propios peores enemigos al verse frente a desafíos. 

 “L’ESCLAT DE LA GUERRA DELS SEGADORS”
Hacer que se desvanezca los mitos nacionales es parte
John H. Elliott
integral de la empresa histórica que realizaron tanto Jaime Vicens como John H. Elliott. El libro “La rebelión de los catalanes” del profesor Elliott está fuertemente marcado por la determinación de liberar la historia de la Cataluña del siglo XVII de las garras de la mitología nacionalista. Como se observaba en una reseña anónima del libro en el Times Literary Supplement: “Hay poco espacio aquí para la idealización romántica de un movimiento nacionalista. Los motivos de los rebeldes eran confusos en el mejor de los casos y meros intereses personales en el peor, y tan sólo uno de ellos (Pau Claris, que por desgracia murió en 1641) parece haber sido un dirigente de cierta talla”.