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viernes, 7 de julio de 2017

El victimismo, un elemento corrosivo en la sociedad catalana.

Jaime Vicens
El historiador Jaime Vicens veía el victimismo como un elemento corrosivo en la sociedad catalana, el cual obstaculiza su capacidad de afrontar algunos de sus problemas más urgentes. El estudio del pasado exige un planteamiento lúcido, basado en todas las pruebas disponibles presentadas de una forma tan imparcial como sea humanamente posible, un planteamiento en el que no se retroceda a la hora de señalar, donde sea necesario, los defectos, los desacuerdos y las divisiones internas que a veces han hecho a los catalanes sus propios peores enemigos al verse frente a desafíos. 

 “L’ESCLAT DE LA GUERRA DELS SEGADORS”
Hacer que se desvanezca los mitos nacionales es parte
John H. Elliott
integral de la empresa histórica que realizaron tanto Jaime Vicens como John H. Elliott. El libro “La rebelión de los catalanes” del profesor Elliott está fuertemente marcado por la determinación de liberar la historia de la Cataluña del siglo XVII de las garras de la mitología nacionalista. Como se observaba en una reseña anónima del libro en el Times Literary Supplement: “Hay poco espacio aquí para la idealización romántica de un movimiento nacionalista. Los motivos de los rebeldes eran confusos en el mejor de los casos y meros intereses personales en el peor, y tan sólo uno de ellos (Pau Claris, que por desgracia murió en 1641) parece haber sido un dirigente de cierta talla”.

lunes, 24 de octubre de 2016

Arte y sociedad.

Durante siglos los historiadores del arte han utilizado imágenes, ya fuera como trasfondo ilustrativo o para dar color a sus narrativas, pero en el siglo XIX crecieron sus ambiciones, escribe John H. Elliott. Las lecciones de Hegel sobre
Hegel.
estética, impartidas en Berlín en la década de 1820, tuvieron un profundo impacto sobre la naciente disciplina de la historia del arte y, por extensión, sobre la misma escritura de la historia. Tanto Jules Michelet como Jacob Burckhardt asimilaron la creencia de Hegel de que el arte refleja el espíritu de una nación y una época, y los puntos de vista hegelianos sobre la relación entre el arte y la sociedad han seguido ejerciendo influencia sobre los historiadores hasta nuestros tiempos.

Francis Haskell
“Inevitablemente,escribe Haskell en el prólogo de su libro, me he visto obligado a pensar una y otra vez sobre las relaciones entre arte y sociedad, pero en mis investigaciones no he encontrado nada que me convenciera de la existencia de leyes subyacentes que puedan ser válidas en todas las circunstancias. A veces las conexiones entre las condiciones económicas y políticas y un determinado estilo han parecido particularmente estrechas; otras veces he sido incapaz de detectar otra cosa que la lógica interna de la evolución artística, el capricho personal o la obra del azar”.


Michael Baxandal
Michael Baxandall, al analizar la creación de obras de arte en la Italia renacentista, argumenta que “en el siglo XV la pintura era todavía demasiado importante para dejarla relegada a los pintores”. Esto, no obstante, podría ser menos cierto en lo que se refiere al siglo XVII, cuando los pintores se esforzaban con cierto resultado por liberarse de la humilde condición de artesanos y por recalcar las dotes creativas del artista, cuyo talento e inventiva le hacían merecedor de un estatus social más elevado.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Por mucho talento y poder que se posea no puede alzarse solo, sin aliados, sin seguidores.

La revisión clásica de Syme de la vida y reinado del emperador Augusto “La revolución romana”, se publicó originalmente en 1939. Se fundamentaba en la obra realizada por los historiadores alemanes de finales del siglo XIX y principios del XX, que habían reunido y ordenado todos los elementos de información biográfica que se pudieran encontrar sobre los principales participantes en la palestra política romana. En su introducción al libro, Syme explica con detalle los argumentos a favor de un planteamiento colectivo, prosopográfico: “La insistencia indebida en el carácter y las hazañas de una sola persona reviste a la historia de unidad dramática a expensas de la verdad. Por mucho talento y poder que posea, el estadista romano no puede alzarse solo, sin aliados, sin seguidores.La carrera del líder revolucionario resulta fantástica e irreal, si se refiere sin alguna indicación de cómo estaba compuesta la facción que dirigía, de la personalidad, acciones e influencia de los principales entre sus seguidores. En todas las edades, cualquiera que sea la forma y el nombre del gobierno, detrás de la fachada se oculta una oligarquía, y la historia de Roma, republicana o imperial, es la historia de la clase gobernante”.
Felipe IV

Si, por ejemplo, se emprendiera un estudio de las tres familias dominantes en la España de Felipe IV, mostraría cómo las rivalidades personales, las enemistades familiares y el puro instinto de supervivencia contribuyeron en su conjunto a fracturar y socavar la solidaridad de lo que superficialmente parecía ser una conexión familiar todopoderosa.

Cualquier reconstrucción de las intenciones de su dirigente o dirigentes políticos. Su visión del mundo, y la de su generación, no sólo es configurada por sus orígenes familiares y experiencia personal, sino también por la forma y contenido de su educación, su religión (o ausencia de ella) y sus lecturas, dice el profesor John H. Elliott.
John H. Elliott


La misma realeza evolucionó, sigue diciendo Elliott,con el curso del tiempo, modificándose en respuesta a circunstancias cambiantes, entre las cuales la más importante en la edad moderna fue la Reforma protestante, con la consiguiente división del continente en grupos religiosos rivales y el surgimiento de un gran desafío interno a la autoridad de los monarcas creado por la aparición de disidentes religiosos entre sus propios súbditos. En el siglo XVI la religión se convirtió en un arma de doble filo, pues por un lado presentaba una amenaza en potencia letal a la autoridad monárquica al caer en manos de disidentes, pero por otro lado permitía a los propios monarcas aumentar y reforzar su autoridad al insistir en la unión indisoluble de trono y altar y su propia misión por designación divina.


Cualquier reconstrucción de las intenciones de su dirigente o dirigentes políticos. Su visión del mundo, y la de su generación, no sólo es configurada por sus orígenes familiares y experiencia personal, sino también por la forma y contenido de su educación, su religión (o ausencia de ella) y sus lecturas

La carrera del líder revolucionario resulta fantástica e irreal, si se refiere sin alguna indicación de cómo estaba compuesta la facción que dirigía, de la personalidad, acciones e influencia de los principales entre sus seguidores

En todas las edades, cualquiera que sea la forma y el nombre del gobierno, detrás de la fachada se oculta una oligarquía