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martes, 1 de septiembre de 2026

En la cultura posmoderna cada hombre es un habitante y residente


Henri Hude
“En la cultura moderna, cada hombre es un ciudadano, y cada ciudadano es un soldado, porque quiere la libertad o la muerte. En la cultura posmoderna la mayoría no lucha. Puede que aún no esté formada por esclavos, ni siquiera bajo el Leviatán, pero ya no está realmente formada por ciudadanos, sino más bien por habitantes y residentes. Para merecer el título de ciudadano, debemos estar dispuestos a luchar, si es necesario por la ciudad, y no morir de miedo ante la idea de la muerte”, escribe el filósofo Henri Hude. 
Para Hude, “la política posmoderna consiste en reforzar considerablemente el carácter oligárquico de los Estados liberales. Los medios para este fin son poner a las naciones bajo la tutela de organizaciones internacionales y controladas en gran medida por una oligarquía liberal internacional, frenar sus constituciones con tratados internacionales que prevean la aplicación de políticas económicas liberales, reducir los sindicatos a la impotencia mediante la internacionalización de los mercados de trabajo y de capitales. Reforzar el poder judicial no electo, que es más fácilmente influenciable, e imponer los Derechos Humanos como criterio último de sus sentencias. El pueblo sigue teniendo un pluralismo de partidos políticos y elecciones libres, pero los representantes elegidos, sean quienes sean, tienen las manos atadas de iure y de facto. Los Estados occidentales atraviesan una crisis de representación política.” 


miércoles, 3 de mayo de 2023

Quienes tienen lengua, o lenguas, son los ciudadanos

Para el analista político Roberto Blanco, los territorios con lengua propia lugares donde habitan ciudadanos con, cuando menos, dos lenguas, tan propia la una (para unos) como la otra (para otros), cuando no una y otra para muchos. Pues, al fin y al cabo, quienes tienen lengua, o lenguas, son los ciudadanos, todos y cada uno de los mismos, y no sus respectivos territorios, que son siempre, por definición, tan plurilingües como lo son sus habitantes.

lunes, 3 de mayo de 2021

La posesión de una vivienda tiene mucho que ver con el desarrollo de las familias

Escribe el papa Francisco en la encíclica Laudato Si que “la vida social positiva y benéfica de los habitantes derrama luz sobre un ambiente aparentemente desfavorable…..La sensación de asfixia producida por la aglomeración en residencias y espacios con alta densidad poblacional se contrarresta si se desarrollan relaciones humanas cercanas y cálidas, si se crean comunidades, si los límites del ambiente se compensan en el interior de cada persona, que se siente contenida por una red de comunión y de pertenencia. De ese modo, cualquier lugar deja de ser un infierno y se convierte en el contexto de una vida digna……..Una gran parte de la sociedad sufre serias dificultades para acceder a una vivienda propia. La posesión de una vivienda tiene mucho que ver con la dignidad de las personas y con el desarrollo de las familias”. 

jueves, 23 de agosto de 2018

La libertad.

Libertad,
La libertad es en la Edad Media un atributo tan inseparable de la condición de habitante de una ciudad como lo es, en nuestros días, de la de ciudadano de un Estado.Todos los vestigios de servidumbre rural han desaparecido en sus muros. Sean cuales sean las diferencias, e incluso los contrastes que la riqueza establece entre los hombres, todos son iguales en lo que afecta al estado civil. “El aire de la ciudad hace libre”, reza el proverbio alemán (Die Stadtluft macht frei). 
La libertad era antiguamente el monopolio de la nobleza; el hombre del pueblo sólo la disfrutaba excepcionalmente. Gracias a las ciudades la libertad vuelve a ocupar su lugar en la sociedad como un atributo natural del ciudadano. En lo sucesivo, basta con residir permanentemente en la ciudad para adquirir esta condición. Todo siervo que durante un año y un día haya vivido en el recinto urbano la posee a título definitivo. La prescripción abolió todos los derechos que su señor ejercía sobre su persona y sobre sus bienes. El lugar de nacimiento importa poco; sea cual sea el estigma que el niño haya llevado en su cuna, se borra en la atmósfera de la ciudad. La libertad que, inicialmente, los mercaderes habían sido los únicos en disfrutar de hecho, es ahora por derecho el bien común de todos los burgueses.