Mostrando entradas con la etiqueta clan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta clan. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de mayo de 2025

¿Cómo regular la violencia cuando no hay instancia por encima de las familias enzarzadas en una vendetta?

Cuando se trabaja sobre las sociedades sin Estado, sin eso que llamamos Estado, las sociedades segmentarias, por ejemplo donde hay clanes o conjuntos de clanes, pero no hay ningún órgano central que ejerza el monopolio de la violencia física, ni cárceles, existe, entre otros problemas, el de la violencia. ¿Cómo regular la violencia cuando no hay instancia por encima de las familias enzarzadas en una vendetta?.
Referencia: Sobre el Estado (Pierre Bourdieu)

jueves, 20 de enero de 2022

El vestido highland


¿Cuándo se convirtió el philibeg de tartán, el kilt moderno, en el atuendo de los highlanders? Mientras que el tartán, es decir, la pieza de tela tejida siguiendo un modelo geométrico de colores, se conocía en Escocia en el siglo XVI (parece haber llegado de Flandes hasta las Highlands a través de las Lowlands), el philibeg, tanto el nombre como la cosa, son desconocidos antes del siglo XVIII. Lejos de ser un vestido tradicional highland, fue inventado por un inglés después de la Unión de 1707, y los diferentes tartanes de los clanes son incluso una invención más tardía. Fueron diseñados como parte de una festividad organizada por sir Walter Scott en honor de un rey hannoveriano y deben su forma actual a otros dos ingleses. Dado que los highlanders escoceses eran, en su origen, simplemente irlandeses que habían navegado de una isla a otra, es natural suponer que originalmente su vestido era el mismo que el de los irlandeses. Hasta el siglo XVI el vestido corriente de los highlanders era una larga camisa irlandesa que las clases altas, como en Irlanda, teñían con azafrán; una túnica de failuin y un abrigo o manto que las clases altas tejían con muchos colores y líneas pero que en general era de coloración marrón, como color protector en el brezo. Además, los highlanders llevaban zapatos de una sola suela (las clases altas utilizaban botines) y blandos sombreros planos, generalmente azules. El manto con cinturón podía ser apropiado para la vida ociosa de los highlanders, para vivir en las colinas o esconderse en los brezales. Era también barato, y todos estaban de acuerdo en el hecho que las clases bajas no podían permitirse el gasto que suponían los pantalones. Pero para los hombres que tenían que talar árboles o construir hornos era un vestido incómodo e inapropiado. Por tanto, como hombre de genio y rapidez, Rawlinson llamó al sastre del regimiento estacionado en Inverness y juntos se propusieron “acortar el vestido y hacerlo útil y cómodo para sus trabajadores”. El resultado fue el felie beg, philibeg, o pequeño kilt, que se alcanzó al separar la falda del manto y convertirlo en una prenda distinta, con los pliegues ya cosidos. El mismo Rawlinson llevó este nuevo vestido y su ejemplo fue seguido por su socio, Ian Macdowell de Glengarry. Después, los jefes de los clanes siguieron a su jefe y la innovación “se consideró tan cómoda y conveniente que en poco tiempo su uso se hizo frecuente en todo el territorio de las Highlands y también en gran parte de las Lowlands septentrionales”. La narración del origen del kilt fue suministrada primero en 1768 por un caballero highland que había conocido a Rawlinson personalmente. Fue publicada en 1785 y no originó desacuerdos.



Regimientos highland se cubrirían pronto de gloria en la India y por medio de la Disarming Act de 1747 se les excluyó explícitamente de la prohibición de llevar el vestido highland y, de este modo, en los treinta y cinco años durante los cuales los campesinos celtas utilizaron siempre los pantalones sajones, los regimientos highland fueron quienes mantuvieran viva la industria del tartán e hicieron que su más reciente innovación, el kilt de Lancashire, tuviese continuidad. Originalmente, los regimientos highland llevaban como uniforme el manto con cinturón. Sin embargo, una vez que se inventó el kilt y su conveniencia lo hizo popular, fue adoptado por ellos. Además, probablemente fue su uso lo que dio nacimiento a la idea de diferenciar a los clanes por medio de diferentes tartanes. A medida que los regimientos highland crecían según las necesidades bélicas, se transformaban sus uniformes y, cuando la población civil adoptó el uso del tartán y el movimiento romántico fomentó el culto del clan, el mismo principio de diferenciación fue fácilmente transferido del regimiento al clan. 

viernes, 6 de agosto de 2021

El pasar el tiempo en compañía de los allegados constituye uno de los valores más preciados


Ryszard Kapuściński, periodista, escritor, ensayista y poeta polaco, famoso por sus narraciones sobre el continente africano escribe en su libro Ebano: “Si el clan de la madre le ordena abandonar al marido y regresar a la aldea natal, ella se lleva a todos los hijos (si bien es cierto que vive en la aldea y en la casa del marido, no deja de permanecer allí como una invitada). La posibilidad de volver con su clan hace que la mujer, si el marido la abandona, tenga dónde acudir. También ella puede dejar a éste por iniciativa propia, si él resulta un déspota. Pero tales situaciones extremas son una rareza, pues la familia suele ser una célula vital y fuerte y en la cual todo el mundo tiene asignado su papel tradicional y conoce sus obligaciones. La familia, siempre numerosa, a veces llega a un centenar de personas. El marido, la mujer (las mujeres), los hijos, los primos… Si las circunstancias lo permiten, los miembros de una familia se reúnen lo más a menudo posible para pasar el tiempo juntos. El pasar el tiempo en compañía de los allegados constituye uno de los valores más preciados y todo el mundo intenta respetarlo. Lo importante es vivir juntos o los unos cerca de los otros. Hay muchos trabajos que sólo se pueden hacer de forma colectiva; si no, las posibilidades de sobrevivir desaparecen. El niño se forma en el seno de su familia, pero a medida que crece ve cómo las fronteras de su mundo social se ensanchan, ve que al lado viven otras familias y que varias familias juntas constituyen un clan. Lo forman todos aquellos que creen haber tenido un antepasado común. Si creo que tú y yo compartimos un mismo antepasado, pertenecemos a un mismo clan. Consecuencias de suma importancia se derivan de tales convicciones. Por ejemplo, una mujer y un hombre miembros de un mismo clan tienen vetadas las relaciones sexuales”.

lunes, 13 de julio de 2020

Antes de los años finales del siglo XVII, los highlanders de Escocia eran un apéndice de Irlanda



Los escoceses se juntan para celebrar su identidad nacional, la afirman abiertamente por medio de un determinado aparato nacional distintivo. Llevan el kilt, tejido en un tartán cuyo color y modelo indican su clan; y si deciden tocar música, su instrumento es la gaita. Este aparato, al cual atribuyen gran antigüedad, es de hecho básicamente moderno. Se desarrolló después, a veces mucho después, de la Unión con Inglaterra, contra la cual es, de algún modo, una protesta.


Antes de los años finales del siglo XVII, los highlanders de Escocia no formaban un pueblo diferente. Eran simplemente un apéndice de Irlanda. En esa costa accidentada e inhóspita, en ese archipiélago de islas grandes y pequeñas, el mar une más que separa y desde finales del siglo V, cuando los escotos del Ulster desembarcaron en Argyll, hasta la mitad del siglo XVIII, cuando se abrió después de las revueltas jacobitas, el oeste de Escocia, cortado por montañas desde el este, estuvo siempre más ligado a Irlanda que a los sajones de las Lowlands. Racial y culturalmente, era una colonia de Irlanda. Sus bardos, médicos y arpistas hereditarios (porque su instrumento musical era el arpa, no la gaita) venían de Irlanda.


No fue hasta mediados del siglo XVII que la Plantation del Ulster bajo la autoridad inglesa y el auge de la hegemonía de los Campbells en las Highlands occidentales rompieron esta potencial unidad política. Pero la unidad cultural, aunque debilitada, se mantuvo. En el siglo XVIII, las islas occidentales eran todavía un apéndice irlandés, y el idioma gaélico que allí se hablaba era llamado normalmente, en el siglo XVIII, irlandés. La creación de una tradición highland independiente y la imposición de ésta, con sus signos externos, al conjunto de la nación escocesa, se produjo a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Toda vez que los lazos con Irlanda se habían cortado, y las Highlands escocesas habían adquirido, aunque fraudulentamente, una antigua cultura independiente, se había abierto el camino para señalar esta independencia por medio de tradiciones propias. La tradición que ahora se iba a establecer era la peculiaridad en la forma de vestir, escribe el historiador británico Eric Hobsbawm.