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martes, 3 de julio de 2018

La ruptura de la familia.

Juan Antonio Vallejo-Nágera Botas, psiquiatra y escritor, decía que la separación de los padres, la ruptura de la familia provoca que los niños en edad preescolar no comprendan lo que ocurre en la familia, tendiendo a echarse la culpa (es que he sido malo) y se tornan más irritables (rabietas) y dependientes de sus padres (enmadrados). Los de edad escolar se sienten solos y faltos de ayuda. La separación provoca cuadros depresivos y deterioro del rendimiento escolar y de la relación con amigos. Tienden a pedir o a fantasear sobre ir a vivir con el otro, creen que allí sería mejor su vida y tienen la secreta esperanza de volver a unir la pareja. Entre los adolescentes las dos reacciones más frecuentes son o una madurez prematura, aceptando responsabilidades de adulto, con un superego hipertrófico; o, por el contrario, conducta antisocial y refugio en las drogas. Entre los menores de diez años los síndromes (grupos de síntomas) más frecuentes son retirada, apatía, depresión, regresión, angustia de separación-fobia a la escuela, fugas para buscar al otro.

La delincuencia infantil tiene en ocasiones el simbolismo de ganar poder compensador. El haber contemplado a sus padres en lo que a él le parece cruel hostilidad, mutila el superego y le permite actuar sin sentimientos de culpa.

jueves, 22 de junio de 2017

La corrupción es un proceso de muerte que da vida a la cultura de la muerte de que se teje el crimen.

La corrupción es "una forma de blasfemia," es el arma, el lenguaje más común también de la mafia" un "proceso de muerte que da vida a la cultura de la muerte" de que se teje el crimen. Y ahora en que incluso "imaginar el futuro" es extremadamente difícil, la corrupción viene a socavar la "esperanza" de que una mejora es posible. Lo escribe el Papa Francisco hablando de la corrupción en el prefacio del libro-entrevista del cardenal Peter Turkson, editado por Victor V. Alberti, titulado "Corrosión".


Cuando el hombre es "honesto", él vive de manera responsable "por el bien común." Por el contrario, el hombre que sale a sobornar "sufre una caída" y la "conducta antisocial" a que la corrupción conduce finalmente a "disolver la validez de las relaciones." Si se rompen los "pilares" de la convivencia entre las personas, el 'interés particular' es como un veneno que "contamina toda prospectiva general.”

el hombre que sale a sobornar "sufre una caída" y la "conducta antisocial" a que la corrupción conduce finalmente a "disolver la validez de las relaciones."

jueves, 20 de abril de 2017

Cuando de pronto los niños se vieron privados de sus padres.

Segunda Guerra mundial, los niños se esconden
En el caos que siguió a la Segunda Guerra Mundial, muchos niños habían sido separados de sus familias y vivían juntos en grupo por seguridad. En 1946 había unos 180.000 niños vagabundos en Roma, Nápoles y Milán. Dormían en portales y callejones y se mantenían vivos mediante el robo, la mendicidad y la prostitución. El problema era tan grande que el Papa hizo un llamamiento al mundo en busca de ayuda para los niños italianos “que vagaban sin rumbo
Miles de niños deambularon sin rumbo.
por las ciudades y pueblos, abandonados y  expuestos a muchos peligros”. En Francia los granjeros les encontraban a menudo durmiendo en pajares. En Yugoslavia y en el este de Eslovaquia los partisanos encontraban grupos de ellos medio muertos de hambre viviendo en bosques, cuevas y ruinas. En el verano de 1945, sólo en Berlín había 53.000 niños perdidos.

Los estudios psicológicos de huérfanos muestran que a menudo son mucho más propensos a la ansiedad y la depresión que otros niños, dice Lowe. Están más predispuestos a comportarse de un modo errático y antisocial, son más proclives a contemplar el suicidio, sus índices de abuso de drogas y alcohol son más altos, su autoestima es más baja y su salud más precaria.Los padres representan para los niños la solidez del mundo y su funcionamiento. Cuando de pronto
los niños se ven privados de sus padres, pierden los cimientos sobre los que está edificada su comprensión del mundo. Además del proceso normal de sufrimiento, estos niños han de hacer frente al hecho de que, desde su punto de vista, el mundo se ha convertido en un lugar básicamente inestable.

Los estudios psicológicos de huérfanos muestran que a menudo son mucho más propensos a la ansiedad y la depresión que otros niños