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jueves, 26 de septiembre de 2024

Aceptar como productos de consumo habitual alimentos que deberían ser de consumo esporádico

El Dr.Valentín Fuster, Director General del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III de Madrid y Director del Instituto Cardiovascular y “Physician-in-Chief” del Mount Sinai Medical Center de Nueva York, en su libro La ciencia de la salud escribe:  “Recuerdo el caso de un paciente que había empezado a vigilar la dieta para perder peso, aseguraba que seguía las recomendaciones que le dábamos pero no conseguía adelgazar. Decía la verdad, hacía lo que le habíamos aconsejado. Pero hablando con él descubrimos que su bebida habitual era la Coca-Cola. Tomaba Coca-Cola cada día. Varias veces al día. No se le había ocurrido decírnoslo y a nosotros no se nos había ocurrido preguntárselo. No nos lo había dicho porque para él la Coca-Cola no contaba como alimento. Era un extra. Pero un extra que le proporcionaba cada día una propina de cientos de calorías. Este problema, el de aceptar como productos de consumo habitual alimentos que deberían ser de consumo esporádico, es el error más habitual que cometemos con los carbohidratos simples. No es sólo la Coca-Cola. Son las golosinas, los helados, las galletas, los zumos de frutas... todos aquellos productos que caben en una dieta semanal equilibrada pero se han hecho un hueco en la dieta diaria, y desplazan a otros alimentos que deberían ocupar un lugar de privilegio en la dieta diaria y ahora quedan relegados a un consumo ocasional.”

miércoles, 21 de junio de 2023

Los productos cruciales fueron creaciones de laboratorio

En la época del consumo masivo organizado, destacó el branding y una legislación de patentes adaptada a las marcas. Ninguna mercancía representa este gran cambio en la historia de la economía y la cultura de forma tan meridiana como la bebida estimulante, marrón y pringosa que el farmacéutico John Styth Pemberton mezcló por primera vez en Atlanta un 8 de mayo de 1886, mientras buscaba un remedio contra la resaca y el dolor de cabeza, Coca-Cola. La producción pasó de 57 hectolitros en 1887 a 256.000 en 1913. Coca-Cola perteneció a la primera generación de la gran producción industrial de alimentos y bebidas que se inició en la década de 1880 en Estados Unidos y que pronto derivó, también en Europa, en la fundación de grupos empresariales. Los productos cruciales de este sector (el kétchup de Heinz, los copos de cereales Kellogg’s, la margarina de los hermanos Lever) fueron creaciones de laboratorio. Los artículos de marca se expandieron con rapidez por todo el mundo. En los primeros años del nuevo siglo ya se encontraban en las aldeas remotas de China el combustible para lámparas de la Standard Oil Company de Rockefeller, abonos artificiales o cigarrillos de empresas occidentales, cuenta el historiador Jürgen Osterhammel. 

domingo, 3 de septiembre de 2017

La influencia en el mundo de los medios de comunicación, vía cartera de publicidad, patrocinios, accionariado, etc.

Javier Ortiz contaba en 2001 cómo silenciaron los medios en Murcia la presencia en las torres de refrigeración de El Corte Inglés de la legionela responsable de una epidemia en la ciudad. El propio Ortiz daba la explicación: «¿Por qué? Sencillo: porque El Corte Inglés es uno de los principales anunciantes de España. Ocupa un lugar de honor en las cuentas de resultados de todos los periódicos, de todas las radios comerciales y de todas las televisiones. Nadie quiere enfadarlo.Pocos días antes, este mismo periodista detallaba en su blog cómo no pudo contar en su columna de opinión del diario El Mundo algunas “cosas sobre Emilio Botín, gran patrón del BSCH”. Ortiz sólo pretendía escribir sobre un libro que abordaba la reciente historia del sector financiero español y, en especial, los métodos de Emilio Botín. Ortiz recordaba la influencia del Banco Santander Central Hispano (BSCH) en el mundo de los medios de comunicación, vía cartera de publicidad, patrocinios, accionariado, etc.

Y añade Javier Ortiz: “Hasta octubre de 2009 yo solía publicar una columna quincenal en un periódico regional del grupo Vocento. No había recibido ninguna objeción a mis textos hasta que comenté la jubilación, con cincuenta y cinco años, del consejero delegado del BBVA José Ignacio Goirigolzarri, que ascendía a tres millones de euros anuales. La noticia era de sobra conocida,
Javier Ortiz.
yo sólo me atreví a comentarla. Mi columna no apareció publicada, llamé al periódico y un responsable de la redacción, en un alarde de sinceridad que agradezco, me aclaró que el motivo era la presencia en el artículo de la crítica a esa astronómica jubilación”.


Alguien dijo, en referencia a la prensa estadounidense, que en aquel país se podría escribir contra el presidente demócrata, o contra el presidente republicano; pero lo que nunca se podía publicar es la noticia de que se hubiese descubierto una mosca en una botella de Coca-Cola.