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miércoles, 16 de septiembre de 2026

Los niños necesitan el juego físico cara a cara, sincrónico y corpóreo

Todo niño necesita un adulto que le sirva de base seguro. Normalmente es la madre, pero también puede ser el padre o el abuelo.En cuanto los niños pueden gatear, quieren ir a las cosas que pueden tocar, chupar o explorar. Necesitan pasar mucho tiempo en modo descubrimiento, porque es ahí donde tiene lugar el aprendizaje y el ajuste neuronal. 
En la adolescencia, los jóvenes empiezan a buscar relaciones románticas, Estos nuevos apegos, reutilizaran la arquitectura psicológica y los “modelos de trabajo interno” que se desarrollaron mientras formaban las relaciones de apego con sus padres. Los adolescentes reutilizaran estos modelos para vincularse con la persona con la que tiene un interés amoroso y quizá su futuro cónyuge. 
No hay una forma correcta de educar a los hijos, no hay un modelo para construir un hijo perfecto. Sin embargo, es útil tener en cuenta algunos rasgos generales de la infancia humana; los niños son antifrágiles y, por tanto, se benefician del juego con riesgo que les ayude a cambiar hacia el modo descubrimiento. Una infancia basada en el juego tiene más probabilidades de conseguir eso que una infancia basada en el teléfono.
El ser humano es una criatura social y culturalmente adaptable que necesita una amplia variedad de experiencias sociales para su desarrollo como adulto flexible con habilidades sociales. Como los niños son antifrágiles, es esencial que esas experiencias impliquen una parte de miedo, conflicto y marginación ( aunque no demasiado). Impide que los niños obtengan la cantidad y variedad de experiencias y adversidades del mundo real que necesitan.
Los smartphone y otros dispositivos digitales aportan tantas experiencias interesantes a los niños y adolescentes que causan un grave problema. Reducen el interés en todas las formas de experiencia sin pantallas. Los smartphone son como el pájaro cuco, que pone sus huevos en los nidos de otros pájaros, y la cría empuja a los demás huevos para echarlos del nido y apoderarse así de toda la comida que trae la desprevenida madre. Asimismo, cuando un smartphone , tableta o videoconsola llega a la vida de un niño, desplazará a las demás actividades, al menos en parte. El niño se pasará sentado muchas horas al día, embelesado e inmóvil, mientras ignora todo lo que hay más allá de la pantalla.
Los niños necesitan el juego físico cara a cara, sincrónico y corpóreo. El juego más sano es el que transcurre al aire libre e incluye algún que otro riesgo físico y aventuras emocionantes. Estar a solas en una habitación, comiendo un feed de contenidos de otras personas, o jugando a videojuegos durante horas infinitas con un elenco variable de amigos y desconocidos, o publicando contenidos y esperando a que otros niños les den un like o dejen un comentario está tan alejado de lo que necesitan los niños, que estas actividades no deberían considerarse nuevas formas sanas de interacción adolescente; son alternativas que consumen tanto tiempo, que reducen el que los adolescentes pasan juntos.

Referencia: La generación ansiosa de Jonathan Haidt