Hoy en día existe un número considerable de sectas ocultas, sociedades secretas, grupos pseudoiniciáticos, movimientos herméticos o neoespiritualistas, y otros por el estilo. La Sociedad Teosófica, la antroposofía, el neovedantismo, y el neo-budismo no son sino las expresiones más conocidas de un fenómeno cultural que tiene lugar en todo el mundo occidental. No se trata de un fenómeno nuevo. El interés por el ocultismo, acompañado por una tendencia a formar sociedades y grupos más o menos secretos, ya apareció en Europa en el siglo XVI, alcanzando su máximo apogeo en el XVIII. El único movimiento secreto que exhibe una cierta consistencia ideológica, que ya cuenta con una historia y que disfruta de prestigio social y político es la francmasonería. El resto de las supuestas organizaciones son, en su mayor parte, recientes e improvisaciones híbridas. Su interés es primordialmente sociológico y psicológico; ilustran la desorientación de una parte del mundo moderno, el deseo de hallar un sustituto de la fe religiosa. También ilustran la indómita inclinación hacia los misterios, lo oculto, el más allá…, una inclinación que es parte integral del ser humano y que puede hallarse en todas las épocas y en todos los niveles culturales, sobre todo en períodos de crisis, escribe el filósofo Mircea Eliade.
Mostrando entradas con la etiqueta francmasonería. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta francmasonería. Mostrar todas las entradas
martes, 5 de agosto de 2025
El número de sectas ocultas ilustra la desorientación de una parte del mundo moderno
Etiquetas:
antroposofía,
crisis,
desorientación,
francmasonería,
misterio,
neoespiritualista,
neovedantismo,
ocultismo,
oculto,
pseudoiniciático,
secta,
sociedad secreta,
Sociedad Teosófica,
sustituto de la fe religiosa
miércoles, 27 de noviembre de 2024
George Washington puso la primera piedra del Capitolio vistiendo un delantal masónico
La francmasonería fue introducida en Francia hacia 1725 por los jacobitas ingleses, la francmasonería había conocido, tras un impulso inicial, años difíciles.Un alto príncipe de sangre, el duque de Chartres, fuera elegido como gran maestro. La elección de un primo del rey ponía a la Grande Loge de France “casi a la sombra del trono”. En la década de 1770 la masonería francesa se impuso como fenómeno social, despojándose de su carácter secreto, abriéndose a las mujeres y lanzándose a las iniciativas más variadas. En 1775 entró a formar parte de la misma, si bien discretamente, el mismo soberano, afiliándose con sus dos hermanos a la logia militar de los Trois Frères Unis, mientras que los salones parisinos se apasionaban por los debates entre la Grande Loge, la logia madre de rito escocés, y la prestigiosa logia de las Neuf Sœurs, compuesta fundamentalmente por literatos y eruditos. Con ocasión del conflicto angloamericano, los masones franceses demostraron su influencia sobre la opinión pública contribuyendo a orientarla a favor de los insurgentes y estrechando vínculos duraderos con los hermanos del otro lado del océano.
Mientras Benjamin Franklin, llegado a París en enero de 1777, era admitido, entre el entusiasmo general, en la logia de las Neuf Sœurs, una carta suya anunciaba al Congreso la llegada del marqués de La Fayette, un masón francés que, sin pedir la autorización del rey, había ido a luchar por la causa americana. El mismo George Washington acogió al oficial francés en la logia de la Unión americana y el 18 de septiembre de 1793 puso la primera piedra del Capitolio vistiendo un delantal masónico de seda blanca bordado para él por la mujer de La Fayette. El marqués no fue por lo demás el único oficial francés en partir voluntario para combatir junto a los hermanos americanos. En la expedición de Lauzun, por ejemplo, eran de probada fe masónica su superior en grado, el conde de Rochambeau, el conde de Ségur, el vizconde de Noailles, el caballero de Chastellux, Alexandre y Charles de Lameth. Y, si es bien cierto que "fue seguramente gracias a algunos de ellos por lo que la ideología liberadora penetró mejor en las logias americanas", también lo es que los masones franceses que participaron en la guerra de la Independencia "tuvieron la posibilidad de asistir al primer experimento histórico de las grandes ideas ya debatidas en sus logias".
Referencia:Los últimos libertinos (Benedetta Craveri)
Etiquetas:
Capitolio,
conflicto angloamericano,
delantal masónico,
duque de Chartres,
francmasonería,
Franklin,
George Washington,
gran maestro,
Grande Loge de France,
insurgente,
logia,
marqués de La Fayette,
masonería
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

