Mostrando entradas con la etiqueta microchip. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta microchip. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de agosto de 2023

Big data, el oro del siglo XXI

Para Andrés Oppenheimer, periodista y escritor, los posibles impactos del internet de las cosas serán preocupantes. Varias empresas farmacéuticas están proyectando poner microchips en las tapas de sus frascos de remedios para que el frasco le avise a la oficina del médico si el paciente no está tomando su medicina cuando la tapa no ha sido abierta en varios días. Podríamos terminar siendo vigilados por los objetos que nos rodean. Y también existe el peligro de que las cosas no funcionen como deberían. Podríamos llegar a recibir una avalancha de llamadas equivocadas de la heladera de un desconocido, para avisar que se ha quedado sin leche. Aún peor, en un mundo en el que llevaremos sensores en el cuerpo, y en nuestra ropa, el terrorismo cibernético podría ser más peligroso que nunca. ¿Qué pasará cuando un hacker se infiltre en la computadora del médico que regula los marcapasos de sus pacientes? ¿O cuando algún hacker quiera divertirse cambiando las instrucciones a nuestra ropa inteligente, para que nos den más calor o más frío de lo que estaban programadas? Las consecuencias pueden ser escalofriantes. Pero, al igual que lo que ha pasado con internet hasta ahora, lo más probable es que estos peligros no logren frenar el avance de los objetos conectados al internet de las cosas. 

BIG DATA: EL ORO DEL SIGLO XXI La información será, más que nunca, una fuente de poder y dinero en el siglo XXI, porque con la expansión de internet, las redes sociales y el internet de las cosas, habrá más datos que nunca en el ciberespacio sobre cada uno de nosotros, y sobre qué cosas compramos, qué nos gusta leer, qué películas vemos, qué comemos, qué tipo de ropa nos gusta, adónde viajamos, quiénes son nuestros amigos, cuál es nuestra posición política y cuáles son nuestras preferencias sexuales.

lunes, 20 de julio de 2020

La tarjeta de crédito incrementa la predisposición a gastar



Escribe Neil McGregor que todas las tarjetas de crédito del mundo tienen la misma forma y el mismo tamaño, internacionalmente convenidos y adaptados a todos los cajeros automáticos que hoy salpican nuestro paisaje urbano. Si le damos la vuelta a esta tarjeta, veremos que el dorso nos muestra una banda magnética, que forma parte del sistema de verificación electrónico que nos permite mover dinero en todo el mundo de forma relativamente segura y que posibilita la comunicación instantánea, las transacciones instantáneas y la gratificación instantánea. Muchas tarjetas incorporan un microchip. Es esta microtecnología, uno de los grandes logros globales de la última generación, la que ha hecho posible la tarjeta de crédito mundial y, con ella, los bancos mundiales.


Las tarjetas de crédito hacen algo que para mucha gente no era posible antes, te permiten pedir prestado evitando tener que acudir a las casas de empeño tradicionales o a los usureros. Inevitablemente, esta posibilidad comporta un riesgo. El crédito fácil socava valores tradicionales como la frugalidad, porque nos libera de tener que ahorrar antes de poder gastar. Pocas dudas caben de que pagar con tarjeta de crédito incrementa ciertamente la predisposición del cliente a gastar, a menudo más de lo que puede permitirse.