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jueves, 24 de septiembre de 2026

Nos acostumbramos a la ausencia del otro, y a enfocarnos en el propio bienestar

En 2024 el filósofo español Carlos Javier González Serrano, publicó un ensayo titulado Filosofía de la Resistencia: Contra el gobierno emocional. Es un texto de divulgación filosófica que ayuda a pensar en cuestiones de actualidad en las que la reflexión filosófica se hace cargo críticamente. González Serrano destaca que se ha naturalizado una privatización del estrés porque “si algo va mal, es porque algo hiciste mal”.Un adoctrinamiento emocional que nos impide ver las raíces de nuestros dramas y elude la transformación social y el compromiso cívico.
En el siglo XX los grandes filósofos existencialistas escribieron sobre la importancia de hacerse cargo de la propia vida, pero “ahora estas máximas se han corrompido en versiones emotivistas y superficiales de la realización humana”: “Se la mejor versión de ti mismo”, “Si quieres, puedes”, y cosas por el estilo. Han aparecido una gran cantidad de dispositivos de control emocional que anulan el pensamiento crítico. Una suma de coaching emocional, autoayuda esotérica, neoestoicismo de divulgación que invita a soportarlo todo y cuidarse a uno mismo, el pensamiento positivo de “si quieres puedes”, mensajes melosos donde todos creen que los remedios pasan por soluciones individuales, “cuídate que todo estará bien”. Y en este contexto las desigualdades sociales y los malestares provocados por grandes injusticias, quedan sepultados bajo el imperativo de ser resilientes y empoderarnos. Todo es cuestión de adaptarse, de reciclarse, de innovar, pero nunca de cuestionar y hacer preguntas incómodas sobre los mandatos sociales.
Cuando Sócrates reclamaba “Conócete a ti mismo” no era un ejercicio privado, sino pensar individualmente para reflexionar en común para una vida buena. El “idiota” era en la antigua Grecia el que se ocupa de su viaje individual, y no de los asuntos públicos. Hoy vivimos como idiotizados porque se considera virtuoso dedicarse solo al bienestar individual sin cuestionar ni pensar nada a nivel social. “Saber por qué y qué estamos soportando requiere una filosofía de la resistencia”, un pensamiento que mueve a la acción.
Se nos exige ser resilientes y productivos y no nos permitimos cuestionar las causas de los malestares sociales, ni hacernos cargo socialmente de las raíces de nuestros problemas. En una sociedad atomizada con individuos demasiado ocupados en sí mismos, nos acostumbramos a la ausencia del otro, y a enfocarnos obsesivamente en el propio bienestar, escribe el filósofo Miguel Pastorino.


sábado, 22 de agosto de 2026

El deber de los adultos es asumir la parte difícil de las situaciones, para que estas no se carguen sobre las espaldas de los niños

Katy Faust cuenta como “los niños sufren cuando las familias se desintegran. Madre y padre no son términos intercambiables, un niño necesita específicamente el amor de una madre y un padre y que el marido y la mujer se amen.El deber de los adultos es asumir la parte difícil de las situaciones, para que estas no se carguen sobre las espaldas de los niños……..Los derechos de los niños chocan con lo que quieren los adultos, todos los adultos. Es evidente que los adultos tienden a ignorar la presencia de los niños en los debates, porque consideran que va en contra de sus intereses.”
“Para los que tienen matrimonios difíciles, añade Faust, el reto es no saltarse la parte en la que se pide ayuda y se intentan superar los conflictos, porque es injusto que los niños sean zarandeados de un hogar a otro.No es fácil para nadie, pero es bueno y justo. La única alternativa a los sacrificios de los adultos es que los hagan los niños.El punto fundamental es recordar a los adultos que son los únicos que pueden proteger los derechos naturales de los niños, que deben hacerse cargo porque los pequeños no pueden.”