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viernes, 25 de septiembre de 2026

La historia está abierta porque la libertad humana lo está

La historia está abierta porque la libertad humana lo está, y sin embargo tanto la historia como el corazón humano se mantienen orientados al destino eterno del hombre.
La creación es dependencia y Dios el Origen de la dependencia; el gnosticismo apuesta por el control de la naturaleza y la historia para intentar ponerse a si mismo como origen propio de un modo peculiar. El modelo cristiano acepta la dependencia existencial del humana y nuestra propia existencia como un regalo abierto a otros.
Para Ratzinger “el pensador abandonado a la desnuda racionalidad de lo humano, o bien debe fundamentar de nuevo la peculiaridad de la pretensión cristiana, o bien debe reconocer la vaciedad de la racionalidad general, que deja al hombre sin camino pero al mismo tiempo le empuja hacia la búsqueda de una opción concreta, una opción especial.”


jueves, 25 de enero de 2018

La primitiva Iglesia cristiana se tuvo que enfrentar a las persecuciones y a las corrientes gnósticas.


catacumbas de San Gennaro
La primigenia Iglesia cristiana se enfrentaba, allá por el siglo II, ya no sólo a la persecución de los emperadores romanos, sino también a la posibilidad de que, debido a la influencia de las corrientes gnósticas, acabara por transformarse en una religión mistérica, uno más entre los innumerables y fastuosos cultos orientales que cosecharon un éxito pasajero en el seno del Imperio romano. Ante cualquiera de estas dos posibilidades, el resultado podría haber sido el mismo, la desaparición definitiva del cristianismo. La represión y persecución por parte de las autoridades romanas puede parecer a priori, debido a su extrema violencia, la principal amenaza de muerte para el cristianismo. No obstante, sin ningún género de dudas, fue
El Buen Pastor. 
el riesgo de asimilación gnóstica lo que mayor peligro representaría para el cristianismo en este sentido. En palabras del catedrático de Historia Antigua José Manuel Roldán,“en el gnosticismo, el cristianismo se diluía en un sincre
tismo y el misticismo era parecido al de las religiones mistéricas y al paganismo”. Pero como ya sabemos, ni la persecución ni el gnosticismo acabaron con la religión de Jesucristo. 

martes, 20 de septiembre de 2016

El budismo es una forma oriental de gnosticismo.

Couvert, que ha estudiado muy seriamente los orígenes del budismo, llega a la conclusión de que Sakyamuni vivió nueve siglos después y que su doctrina, el budismo, nació y se extendió a partir del siglo III después de Cristo. La evidencia negativa y positiva, documental y arqueológica que nos presenta en su libro no merece desde luego el desprecio sino una cuidadosa atención. En breve, ese maestro a quien todo el mundo llama Buda,”El Iluminado”, no es otro que Mani, fundador del maniqueísmo y promotor de la que se ha llamado segunda oleada gnóstica. Si es así el budismo es primordialmente una forma oriental de gnosticismo, con las mismas raíces del maniqueísmo, dice el profesor Ricardo de la Cierva.

Mani, fundador del maniqueísmo
En la tradición budista afloran, como en la maniquea, muchos rasgos cristológicos. Buda es hijo de una virgen; una estrella apareció en su nacimiento; hay otros muchos detalles tomados de los evangelios gnósticos. Buda ayuna cuarenta días, sufre las tentaciones de Mara, el maligno que le propone el imperio del mundo. Experimenta una transfiguración, predice la destrucción de su ciudad. Un traidor aparece entre sus discípulos. A su muerte se oscureció el sol, estalló la tormenta. 

Budismo.
Para Couvert el budismo nació durante el siglo III, la época de Mani, en la región escita y greco-pártica de la Bactriana. Allí enseñó Mani su doctrina y desde allí se extendió el budismo a la India y luego a toda Asia. Importantes hallazgos funerarios, efigies e inscripciones en antiguos monasterios budistas apuntan a la identidad de Mani y Buda. Los ritos del budismo sólo cobran sentido histórico si se relacionan con el gnosticismo de Mani. La religión del Tíbet, el lamaísmo, reconoce el mismo origen, e incluso el culto de Krishna proviene remotamente del cristianismo. “Es decir, resume Couvert, Asia ha recibido su inspiración religiosa del cristianismo pero de un cristianismo desfigurado por la gnosis maniquea”. 

En la tradición budista afloran, como en la maniquea, muchos rasgos cristológicos