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lunes, 10 de junio de 2024

El ser humano resulta para si mismo enigmático

A pesar de tener muchos datos científicos, el ser humano resulta para si mismo enigmático, como pone de relieve el filósofo alemán Max Scheler. “En ninguna época han sido las opiniones sobre la esencia y el origen del hombre más inciertas, imprecisas y múltiples que en nuestro tiempo. Muchos años de profundo estudio consagrado al problema del hombre dan al autor el derecho de hacer esta afirmación. Al cabo de unos diez mil años de historia, es nuestra época la primera en que el hombre se ha hecho plena, integralmente problemático; ya no sabe lo que es, peor sabe lo que no sabe. Poseemos una antropología científica, otra filosófica y otra teológica, que no se preocupan una de la otra. Pero no poseemos una idea unitaria del hombre. La multitud siempre creciente de ciencias especiales que se ocupan del hombre, ocultan la esencia de éste mucho más de lo que la iluminan, por valiosas que sean….cabe decir que en ninguna época de la historia ha resultado el hombre tan problemático para si mismo como en la actualidad.”



martes, 18 de febrero de 2020

Un filósofo y un niño curioso vienen a ser lo mismo



En el libro “El mundo de Sofía” de Jostein Gaarder hay un fragmento en el que el profesor de filosofía de Sofía le explica que un filósofo y un niño curioso vienen a ser, más o menos, lo mismo. “Para los niños, el mundo, y todo lo que hay en él, es algo nuevo, algo que provoca su asombro. No es así para todos los adultos. La mayor parte de los adultos ve el mundo como algo muy normal. Precisamente en este punto los filósofos constituyen una honrosa excepción. Un filósofo jamás ha sabido habituarse del todo al mundo. Para él el mundo sigue siendo algo desmesurado, incluso algo enigmático y misterioso. Por lo tanto, los filósofos y los niños pequeños tienen en común esta importante capacidad. Se podría decir que un filósofo sigue siendo tan susceptible como un niño pequeño durante toda la vida. De modo que puedes elegir, querida Sofía. ¿Eres una niña pequeña que aún no ha llegado a ser la perfecta conocedora del mundo? ¿O eres una filósofa que puede jurar que jamás lo llegará a conocer? Si simplemente niegas con la cabeza y no te reconoces ni en el niño ni en el filósofo, es porque tú también te has habituado al mundo que te ha dejado de asombrar. En ese caso corres peligro. Por esa razón recibes este curso de filosofía, es decir, para asegurarnos. No quiero que tú justamente estés entre los indolentes e indiferentes. Quiero que vivas una vida despierta”.