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jueves, 9 de julio de 2026

Rebajar la exigencia a los alumnos llevaría al caos y a la apología de la ignorancia

Catherine L’Ecuyer
Catherine L’Ecuyer es canadiense, afincada en Barcelona y madre de 4 hijos. Es máster por IESE Business School, máster Europeo Oficial de Investigación y Doctora en Educación y Psicología. Investigadora y autora de varios libros y artículos sobre el tema de la educación opina que “hoy hay una especie de moda o culto hacia la ignorancia y lo fácil. ¿De dónde viene? Debemos remontarnos a Rousseau, que odiaba los libros y fue el precursor de que la ignorancia se pusiera de moda. Rousseau inspiró la corriente constructivista de la “educación nueva”. La “educación nueva” viene a decir que solo existe la representación que cada uno se hace de la realidad. Según esa corriente, hay una incompatibilidad entre esfuerzo y placer; de modo que, para motivar o interesar a los alumnos, tenemos que rebajar las exigencias del currículum, hacerlo todo fácil, y dar a los alumnos adaptaciones que empobrecen el texto. En el siglo XIX, Claparède, un discípulo de Rousseau, decía en modo irónico que había que inventar un suero contra la fatiga intelectual, para que los alumnos puedan seguir estudiando sin cansarse. Sin embargo, según Montessori, la rebaja del currículo escolar solo puede llevar a que los alumnos se aburran, pues, cuando no hay excelencia, belleza, profundidad, no hay reto y los alumnos dejan de interesarse por aprender. Afirmó que rebajar la exigencia llevaría al caos y a la apología de la ignorancia”. 

sábado, 18 de septiembre de 2021

Los políticos se oponen, pero no tienen ideas para resolver


Nuestros políticos se oponen a la guerra, la pobreza, el hambre, el sida, las drogas, la corrupción, las cárceles superpobladas, los problemas con respecto a las autonomías, el sexismo, el racismo, la oposición a la liberación gay, pero en todos estos años no han tenido una sola idea para resolver ninguno de esos problemas. Un periodista escribía que la misión del político no se centra en resolver problemas, sino en evitar realidades incómodas, y en ir trampeando para aplazar decisiones difíciles mientras maquillan los efectos de su inacción.


Varios intelectuales han manifestado que uno de los graves problemas que tiene España es que sus “políticos profesionales” son personas de estudios mediocres, en algún caso adquieren los títulos académicos por medios poco ortodoxos, y dado su currículum les sería imposible tener puestos de responsabilidad en las empresas privadas. Tal vez esta es la razón para amar lo público.