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miércoles, 8 de noviembre de 2023

Si algunos bancos son demasiado grandes para quebrar es que son demasiado grandes para existir

Escribe Joseph Eugene Stiglitz, economista y profesor estadounidense que recibió la Medalla John Bates Clark y fue laureado con el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, escribe en su libro Caída libre que “las administraciones Bush y Obama han introducido un concepto nuevo, sostienen que algunos bancos son demasiado grandes para ser reestructurados financieramente, es decir, demasiado grandes para utilizar los procedimientos normales que obligan a los accionistas a hacerse cargo de las pérdidas y convierten a los obligacionistas en accionistas. En lugar de eso, el gobierno ha intervenido, dando efectivamente seguridad (gratis) a los obligacionistas y a los accionistas, y socavando así la disciplina del mercado. Existe una solución obvia para los bancos demasiado grandes para quebrar, dividirlos en trozos. Si son demasiado grandes para quebrar es que son demasiado grandes para existir. La única justificación para permitir que esas instituciones gigantescas sigan existiendo sería que fuesen economías de escala importantes o representasen unas oportunidades que de otra forma se perderían, es decir, que esas instituciones fuesen muchísimo más eficientes que las entidades más pequeñas y que por tanto reducir su tamaño implicase un coste muy alto. No he visto ninguna prueba de que esto sea así. De hecho, la prueba es la contraria, es decir, que esas instituciones demasiado grandes para quebrar y demasiado grandes para ser reestructuradas financieramente también son demasiado grandes para ser gestionadas. Su ventaja competitiva procede de su poder monopolístico y de las subvenciones que implícitamente reciben del gobierno”.

Mervyn King

Mervyn King,barón King de Lothbury, que ha sido el gobernador del Banco de Inglaterra, ha usado casi exactamente las mismas palabras: “Si se considera que algunos bancos son demasiado grandes para quebrar… entonces es que son demasiado grandes”. “Ahora que los grandes bancos se han vueltos aún más grandes, hay otros problemas. Algunos disponen de información privilegiada. Saben, en especial, lo que están haciendo otros muchos agentes del mercado, y pueden usar esa información para ganar a expensas de otros. Al crear un terreno de juego desigual, están distorsionando el mercado y al mismo tiempo socavando la confianza en él. Los grandes bancos tienen una ventaja competitiva sobre los demás, que no se basa en una fortaleza económica real sino en las distorsiones provocadas por la garantía implícita del gobierno”, escribe Stiglitz.

jueves, 25 de noviembre de 2021

Cuando los políticos prometen

 Herbert Hoover

El trigésimo primer presidente norteamericano Herbert Hoover, en el discurso anual a la nación, en el mes de marzo, pronunció la siguiente frase: “Nunca Estados Unidos ha estado más cerca de la prosperidad absoluta que ahora”. Siete meses más tarde cerraba Wall Street por el derrumbe de la cotización de todas las empresas. Quebraron los bancos y más del 30 por ciento de la población pasó al paro. Enormes filas de ciudadanos hacían cola para conseguir un plato de comida en los comedores de emergencia habilitados por el Gobierno.

martes, 29 de agosto de 2017

El Senado de Estados Unidos ha hecho público un informe en el que se determinó que Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch habían ayudado a los bancos a ocultar los riesgos de las inversiones.

Tras la agencias de calificación se cierne una enorme sospecha. Ya valoraron la deuda de Islandia como triple AAA en los días previos a la bancarrota del país, así como la de los bancos que quebraron con la misma máxima calificación. El premio Nobel de economía Paul Krugman opina sobre el papel de estas agencias: “Empezaron como analistas de mercados que vendían tasaciones de deuda corporativa al ser empresas contratadas por la gente que vendía deuda para que le dieran el visto bueno, pero la cosa ha cambiado, y salieron a la luz una serie de correos privados de los directivos de Standard & Poor’s en los que se mencionaba que había que ajustar los criterios para no perder contratos. En uno de ellos se leía que había que maquillar las cifras de los préstamos que no cumplen los requisitos para conservar la cuota de mercado». 

Krugman
Krugman califica este sistema como corrupto, especialmente cuando los criterios de las agencias son admitidos como irrebatibles por organismos públicos y privados. Indica que las valoraciones que ofrecen, muchas veces intencionadamente equivocadas, han podido tener un papel muy importante en que se desencadenara la actual crisis. Con nula repercusión mediática, el Senado de Estados Unidos hizo público un informe en el que se determinó que las tres principales agencias (Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch) habían ayudado a los bancos a ocultar los riesgos de las inversiones que promocionaban mientras cobraban comisiones de esas mismas agencias. Ese acuerdo desencadenó la crisis. Otro de los correos electrónicos que se conocieron gracias a las filtraciones de información canalizadas por los hackers y también por la Comisión, señala que pueden estar haciendo lo mismo en la fase de la crisis en la que el problema se ha trasladado a los gobiernos, alterando a su antojo las valoraciones de la deuda. “Se está creando un monstruo todavía mayor”, se puede leer en el correo interno.