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miércoles, 7 de febrero de 2024

Una persecución que no para de crecer

Puertas Abiertas acaba de publicar la Lista Mundial de Persecución 2024, con datos relativos al periodo de tiempo entre enero y octubre del año 2023. Habla de una persecución que no para de crecer y de una hostilidad y una discriminación cada vez mayores, que hace que sea “más difícil para los cristianos ejercer una creencia libremente y expresar lo que piensan”.Hay hasta 78 países con niveles de persecución alto, muy alto o extremo. Otro de los datos a destacar es que 4.998 cristianos fueron asesinados en todo el mundo en los primeros diez meses de 2023, la mayoría de ellos tan solo en Nigeria (4.565).Pero la violencia física es la trágica punta de un iceberg enorme. Según Puertas Abiertas, un total de 365 millones de cristianos sufren algún tipo de hostilidad, lo que se traduce en 1 de cada 7 personas que aseguran profesar creencias cristianas. 
“Después del Covid, muchas iglesias no se han vuelto a abrir o se han cerrado definitivamente”. “Hablamos del cierre obligatorio, como lo que ocurre en China o Argelia, y el ataque a los edificios, que sería el caso de India o Nigeria”.El mapa de 2024 vuelve a teñir de colores naranja y rojo toda la región del Norte de África y Oriente Medio. Con Libia figurando en el tercer lugar de la lista, Yemen en el quinto, Siria como número 12 o Arabia Saudí como 13º.

                                    

Vinculan el incremento de la persecución a la inestabilidad política que se ha vivido en la última década. La primavera árabe ha sido invierno. “Esto ha provocado, como en el caso de Libia, una inestabilidad en los gobiernos regionales que ha permitido que los radicales tomen el control y establezcan una visión del islam mucho más extrema que la que había antes”.En Siria el terremoto de febrero de 2023 ha agravado la situación de la población cristiana, ya castigada por la guerra civil, que ha visto que “su esperanza de vida se había limitado mucho más”. “Muchos cristianos tienen que irse porque no encuentran cómo ni donde estabilizarse en sus lugares de origen”. 
Si hay una región sobre la que se disparan las alarmas en cuanto a la situación de los cristianos es en África subsahariana. De hecho, los países que más han visto aumentar su puntuación exponencial de nivel de persecución son, después de Laos, Burkina Faso, Mali, Etiopía o Sudán.La oleada de golpes de estado que ha sacudido la región en los últimos años ha agravado la situación al dar más espacio al yihadismo, como indica desde Puertas Abiertas. Sin embargo, también hay que considerar otros factores que influyen. “Se mezclan cuestiones como la economía, las etnias y otras muchas cosas e intereses”. “Pero sí hay un elemento claro que es una concentración de ataques contra la población cristiana. Son los que más sufren a nivel exponencial”.

lunes, 25 de marzo de 2019

¿Que pasó en Siria?

Assad
Assad es uno más de los dirigentes árabes que apoyan su poder en una estructura democrática falseada; pero está lejos de la brutalidad del absolutismo saudí o de la dictadura egipcia de al-Sisi, protegidos por Estados Unidos, escribe el profesor Josep Fontana. No había en realidad motivos serios de enfrentamiento religioso en Siria, donde los matrimonios mixtos no eran raros, ni se podía calificar a su régimen como chií, porque aunque el presidente es alauí, seguidor de una rama del chiísmo, el 80 % de los funcionarios de la administración y del ejército eran suníes. Fue la interferencia exterior, ayudada por la brutal respuesta que Assad dio de inmediato a la revuelta, la que transformó lo que había comenzado como un momento más de la “primavera árabe” en una confusa guerra civil de perfil religioso en que participaban diversos grupos de rebeldes, algunos financiados por Estados Unidos (unos por el Pentágono y otros por la CIA, que en ocasiones se han enfrentado entre sí), otros por Arabia Saudí, junto a la filial de al-Qaeda en Siria (Jabhat al-Nusra), a los que se sumó después el Estado islámico. A este panorama hay que agregar a los kurdos, que hacen su propia guerra de liberación con un programa revolucionario innovador, que aspira a construir una democracia sin estado en el territorio de Rojava, y Turquía, que hace su guerra particular contra los kurdos, y que durante mucho tiempo ha permitido que los hombres y las armas de los yihadistas
Jabhat al-Nusra
cruzasen sus fronteras, en el marco de una colaboración con Jabhat al-Nusra, y ha negociado con el petróleo que ISIS vendía para financiarse. Se calcula que el conflicto ha causado ya cientos de miles de muertos y ha desplazado a más de doce millones de sirios (de una población que en 2011 se estimaba en 22,4 millones), cuatro millones y medio de los cuales se albergan en campos de refugiados en Líbano (1,2 millones), Jordania (1,4 millones) y Turquía (2 millones), mientras cientos de miles iniciaron en 2015 una desesperada huida hacia Europa, acompañados de muchos asiáticos y africanos (afganos, somalíes, iraquíes, etc.) que huían de la pobreza y del hambre.