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jueves, 18 de enero de 2018

Zoroastro

Faravahar, símbolo real del Zoroastrismo. Relieve de Persépolis
Muy poco sabemos acerca de la vida de Zoroastro, no obstante conocemos la importancia de su obra, ya que al parecer predicó instando a los hombres a adoptar una conducta moral que los acercara a Ahura Mazda para, de esta forma, conseguir la salvación de sus almas el día del Juicio Final, en el que las fuerzas del bien aniquilarían definitivamente a las hordas del señor de las tinieblas, Ahrimán. 
Los zoroastristas acuden a templos de fuego, como éste, el templo de Yazd, en Irán.
Zoroastro, también conocido como Zaratustra, nació probablemente en el actual Afganistán entre los años 650 y 600 a. C. La nueva religión creada por él arraigara sólidamente en Persia y desaparece de la mayor parte de aquel imperio con la invasión musulmana del siglo VII de nuestra era, resistiendo pequeños núcleos de fieles, como los quebros de Irán y los parsis de la India, comunidades religiosas que aún perviven. Zoroastro igualó ante Dios a todos los seres humanos, de forma que gentes de cualquier condición social y nivel económico podían practicar su credo.

domingo, 9 de julio de 2017

Los “Reyes Magos” procedían de Persia.

El hecho de que procedieran los “Reyes Magos” de Oriente apunta a las lejanas regiones de allende el Jordán, el desierto sirio-arábigo, Mesopotamia, Persia. A favor del origen persa milita un episodio históricamente comprobado. Cuando, a principios del siglo VII, el rey persa Cosroes II invadió Palestina, destruyó las basílicas que la piedad cristiana había edificado en memoria del Salvador, excepto una, la Basílica de la Natividad, en Belén. Y esto por una sencilla razón, en su entrada figuraba la representación de unos personajes vestidos con atuendo persa, en actitud de rendir homenaje a Jesús en brazos de su Madre. 



La palabra magos, con que los designa el Evangelio, no tiene nada que ver con lo que hoy día se entiende por ese nombre. No eran personas dadas a la magia, sino hombres cultos, pertenecientes a una casta de estudiosos de los fenómenos celestes, discípulos de Zoroastro, ya conocidos por numerosos autores de la Grecia clásica. Por otra parte, es un hecho comprobado que la expectativa mesiánica de Israel era conocida en las regiones orientales del Imperio Romano, e incluso en la misma Roma.