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jueves, 16 de julio de 2026

Esa buena fortuna que a menudo sonríe al simple

Si en una botella metemos media docena de abejas y el mismo número de moscas y las colocamos horizontalmente, con su base hacia la ventana, comprobaremos que las abejas persistirán hasta morir de cansancio o de hambre en su esfuerzo por descubrir la salida a través del vidrio, mientras que las moscas, en menos de dos minutos, habrán salido a través del cuello por el lado opuesto. El amor de las abejas a la luz es su verdadera inteligencia, que en este experimento constituye su ruina. Imaginan que la salida de toda prisión está donde la luz brilla con más claridad; y actúan persistiendo en una actuación demasiado lógica. Para ellas el vidrio es un misterio que nunca han encontrado en la naturaleza; carecen de experiencia de esta atmósfera; y cuanto mayor es su inteligencia , más inadmisible e incomprensible aparecerá el obstáculo extraño. Mientras que las estúpidas moscas, a quienes les tiene tan sin cuidado la lógica como el enigma del cristal, hacen caso omiso de la llamada de la luz, revoletean frenéticamente acá y allá y favorecidas por esa buena fortuna que a menudo sonríe al simple, que encuentra la salvación donde el sabio perece, terminan necesariamente por descubrir la abertura amiga que les devuelve su libertad.


miércoles, 6 de noviembre de 2024

Oriente Medio es el punto de partida de la colonización por los humanos modernos

Mapa de las migraciones humanas fuera de África, versión de Naruya Saitou y Masatoshi Nei (2002) del Instituto Nacional de la Genética del Japón

Todas las evidencias señalan a Oriente Medio como punto de partida de la colonización del resto del mundo por los humanos modernos. Era la única ruta de salida de África, cruzando el Sinaí. La única posibilidad alternativa habría sido cruzar el estrecho de Gibraltar, a la entrada del Mediterráneo, entre el norte de África y España. El estrecho es un canal profundo, donde jamás hubo un puente de tierra, ni siquiera cuando el nivel del mar estaba más bajo. Aun así, en su parte más estrecha sólo mide quince kilómetros de anchura, y el Peñón de Gibraltar se divisa fácilmente desde la costa africana. Pero ni la arqueología ni la genética indican que se tomara esta ruta. En Israel se han encontrado evidencias fósiles de que el Homo sapiens había llegado a Oriente Medio hace por lo menos cien mil años.


martes, 31 de marzo de 2020

Estornudar



Diane Ackerman, naturalista, que fue responsable de una serie de televisión en la cadena PBS de cinco horas sobre una Historia Natural de los Sentidos cuenta que pocos placeres hay tan plenos como el simple placer campesino de estornudar. Todo el cuerpo se sacude en un deleite orgásmico. Pero sólo los seres humanos estornudan con la boca abierta. Perros, gatos, caballos y la mayoría de los demás animales se limitan a estornudar por la nariz, con un paso de aire que tuerce ligeramente en el cuello. Sin embargo los humanos resoplan y tiemblan en un cosquilleo anticipatorio, inhalan una gran bocanada de aire, contraen las costillas y el estómago como un fuelle, y disparan con violencia el aire por la nariz, donde se detiene súbitamente, explota y a veces salpica desagradablemente por la nariz y la boca al mismo tiempo. Esto no importaría demasiado si los pulmones exhalaran suavemente el aire durante el estornudo. Pero los investigadores de la Universidad de Rochester han descubierto que un estornudo expele el aire a un ochenta y cinco por ciento de la velocidad del sonido, lo bastante rápido como para expulsar bacterias y otros detritos del cuerpo, lo cual es el objetivo del estornudo. La nariz humana tiene un pasaje del ancho de un cabello detrás de las fosas, lo que hace más costoso todo el proceso de la respiración, y más difícil la percepción de los olores. En el estornudo, el aire no tiene un paso directo por donde seguir. Tenemos que abrir la boca. Si estornudamos con la boca cerrada, el aire explota en las cavidades y recovecos de la cabeza, en busca de una salida, y puede hacernos daño en los oídos.

sábado, 25 de agosto de 2018

En la vida moderna líquida, las relaciones son un asunto ambiguo.

Somos consumidores en una sociedad de consumo. La sociedad de consumo es una sociedad de mercado; todos hacemos compras y estamos en venta; todos somos, de manera alternativa o simultánea, clientes y mercancías. No es de extrañar que el uso/consumo de las relaciones no tarde en ponerse a la altura del patrón de uso/consumo de coches, repitiendo el ciclo que empieza con la adquisición y termina con la destrucción de residuos. La convivencia dura,
en Gran Bretaña, un promedio de dos años. El 40% de los matrimonios en Gran Bretaña acaban en divorcio.En Estados Unidos, la proporción es de uno de cada dos y sigue creciendo. Hugh Wilson sugiere que a mucha gente, en estas circunstancias, le parece razonable eso de pasar una ITV anual o dos veces al año, toda vez que “mantener una relación en porciones semestrales forma parte de una tendencia hacia el pensamiento a corto plazo entre las parejas aparentemente comprometidas”.

Zygmunt Bauman dice que en esta vida “moderna avanzada” o moderna líquida, las relaciones son un asunto ambiguo y tienden a ser los focos de una ambivalencia sumamente aguda y desgarradora. El precio por el compañerismo que todos deseamos fervientemente es, de modo invariable, una renuncia a la independencia, por mucho que deseáramos el primero sin la segunda.La ruptura  es una expectativa razonable, algo en lo que hay que pensar de antemano y que hay que estar preparado para afrontar. 


Tal como lo expresa Hugh  Wilson, los miembros sensatos de la pareja desearán, por consiguiente, incorporar desde el comienzo sencillas cláusulas “de salida”; queremos que el momento de la salida sea lo más indoloro posible.