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domingo, 25 de octubre de 2026

El Pais Vasco no se ha recuperado de la profunda lacra que dejó ETA

Sesenta años de ETA que dejaron un rastro de dolor irrecuperable en forma de 853 muertos y miles de heridos. En el País Vasco también provocó un impacto económico; lo hizo en forma de deslocalización de empresas, marcha de empresarios y capital y una herida en su otrora reconocida capacidad de emprendimiento que sigue lastrando su economía. Una década después de la disolución de la banda terrorista, Euskadi no se ha recuperado de la profunda lacra económica que dejaron sus atentados, extorsiones y amenazas. El impacto en la economía española se puede estimar en 25.000 millones de euros, según la investigación de Luis Ramón Arrieta, secretario de la Comisión de Economía de la Universidad de Deusto. En su estudio El impacto económico del terrorismo: un análisis del caso vasco, Arrieta afirma que España padeció un coste directo por la acción de ETA que se tradujo no sólo en un freno a su PIB sino también en la menor llegada de inversión extranjera y en la deslocalización de empresas. Sin duda fue la economía vasca la que en mayor medida padeció sus consecuencias. La pérdida relativa del PIB vasco se calcula en un 24% respecto al del conjunto de España.
Arrieta detalla cómo diversos estudios han concluido que fueron entre 10.000 y 15.000 el número de empresarios y directivos que de modo directo sufrieron la amenaza de ETA.Una coacción que se ejerció en muchos casos con atentados mortales, con la extorsión a través del llamado ‘impuesto revolucionario’ o con acciones violentas hacia sus empresas. Algunos estudios estiman en 445 millones de euros la cantidad que a través de los secuestros y la extorsión logró la banda terrorista. En este contexto fueron muchas las empresas que optaron por abandonar el País Vasco. La deslocalización y la salida de centros de decisión de algunas de las principales compañías asentadas en Euskadi provocó un impacto muy relevante en la economía. Así, entre 1979 y 1980 la compañía Michelín sufrió el secuestro de dos de sus directivos y el asesinato de un tercero. A consecuencia de ello, optó por trasladar parte de sus plantas y dirección desde Lasarte y Vitoria a Valladolid. En 1983 el Banco de Vizcaya trasladó parte de sus oficinas a Madrid después del atentado en el que ETA mató a tres de sus empleados en sus oficinas de Bilbao. Antes, la banda había asesinado a su consejero delegado, Javier de Ybarra, y secuestrado al consejero Javier Lipperheide. Arrieta recuerda el dato aportado por el ‘informe Foronda’ del historiador Raúl López Romo que concluye que las empresas vascas sufrieron un atentado cada tres días.
Arrieta destaca cómo en la actualidad en Euskadi el porcentaje de empresas familiares, muy presente en el pasado, se ha perdido. Los datos sobre emprendizaje a nivel nacional sitúan al País Vasco en los últimos puestos, “algo que contrasta con la tradición emprendedora que los vascos han tenido a lo largo de la historia”. Una circunstancia que, destaca, “se ha convertido en estructural”. Los importantes déficits estructurales que dejó aún perjudican su desarrollo. El crecimiento sigue estando impulsado por el empleo público, pero no por el privado. En los últimos cinco años Euskadi ha sido donde menos ha crecido el empleo privado, un 1,8% frente a la media del 6,2% en el conjunto de España. Ni siquiera el modelo fiscal singular, el Concierto Económico vasco, ha logrado revertir del todo el daño provocado por ETA durante tantos años, si bien sí permitió mitigarlo parcialmente.  

lunes, 10 de junio de 2019

Vivimos en un mundo globalizado en donde lo que cada uno pueda hacer depende en gran medida de lo que hagan los demás


La economía y la sociedad de casi todas las naciones se encuentran hoy día muy entrelazadas. Vivimos en un mundo muy globalizado en donde lo que cada uno pueda hacer depende en gran medida de lo que hagan los demás. Esto afecta a la hora de aplicar políticas que traten de salvaguardar los intereses nacionales. Muchas veces basta con amenazar a los gobiernos con la deslocalización para que éstos enseguida cambien las normas legales y concedan ayudas multimillonarias a las grandes empresas, cuenta el profesor Juan Torres Lopez.

 George Soros, especulador e inversor
Si una nación decide aplicar, por ejemplo, ciertas medidas fiscales, los inversores especulativos podrán organizar auténticos ataques contra ese país, destrozar sus monedas o encarecer su deuda hasta que se vean obligados a ceder.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Automatización.

Muchos políticos europeos y estadounidenses, así como la opinión pública, culpan de la pérdida de los puestos de trabajo a la deslocalización de la fabricación hacia países con mano de obra barata como China. Pero la realidad es que ha sucedido algo de mucha más trascendencia. Entre 1995 y 2002, mientras la economía mundial perdía 22 millones de puestos de trabajo en el sector manufacturero, la producción mundial aumentó en más de un 30%. En los Estados Unidos, la automatización ocasionó la pérdida del 11% de los puestos de trabajo de este sector. Hasta en China se han perdido 16 millones de puestos de trabajo por la introducción de las TIC y la robótica en las fábricas, aunque su productividad ha crecido: ahora produce más, más barato, y con menos trabajadores. Fabricantes que hace tiempo recurrieron a la mano de obra barata de las fábricas chinas, traen la producción de vuelta a casa usando robots avanzados que son más baratos y eficientes que los obreros chinos. Los 128 brazos robóticos de la fábrica de productos electrónicos de Philips en Holanda funcionan con tanta rapidez, que se encuentran tras mamparas de cristal para que los pocos supervisores de la planta no sufran heridas. La producción de esta fábrica de Philips es la misma que la de la fábrica que tiene en China, pero cuenta con una décima parte de sus trabajadores. No queriendo quedarse atrás, muchos de los principales fabricantes de China están reemplazando con rapidez su mano de obra barata con robots todavía más baratos. Foxconn, la gigante china, tiene previsto instalar un millón de robots en los próximos años eliminando una gran parte de su plantilla.

Las TIC, la informática, la automatización, los grandes datos, los algoritmos y la IA que conforman el Internet de las cosas están reduciendo casi a cero, y con mucha rapidez, los costes marginales de personal en la producción y el envío de una gran variedad de productos y servicios. De no suceder un imprevisto, a medida que nos vayamos adentrando en el siglo XXI una parte cada vez mayor de la actividad económica productiva de la sociedad estará en manos de una tecnología inteligente supervisada por grupos pequeños de profesionales y técnicos muy cualificados.
Jeremy Rifkin
Jeremy Rifkin escribe que “el antiguo paradigma basado en propietarios y trabajadores, en vendedores y consumidores, se está empezando a resquebrajar. La conversión de los consumidores en productores eliminará esa distinción. Los prosumidores producirán, consumirán y compartirán cada vez más sus propios bienes y servicios en el procomún colaborativo con unos costes marginales que se irán acercando a cero, con lo cual surgirán maneras nuevas de organizar la vida económica más allá del modelo de mercado capitalista tradicional. Gran parte del empleo humano liberado por la automatización del trabajo en todos los sectores de la economía de mercado se está trasladando a la naciente economía social. En esta nueva era, la participación plena en el procomún colaborativo adquiere la misma importancia que ha tenido el esfuerzo en la economía de mercado, y el capital social adquiere el mismo valor que se ha otorgado al capital de mercado. La participación en la comunidad y la búsqueda de trascendencia y significado definirán la medida de nuestra vida más que nuestra riqueza material”.

Las TIC, la informática, la automatización, los grandes datos, los algoritmos y la IA que conforman el Internet de las cosas están reduciendo casi a cero, y con mucha rapidez, los costes marginales de personal en la producción y el envío de una gran variedad de productos y servicios

Los prosumidores producirán, consumirán y compartirán cada vez más sus propios bienes y servicios en el procomún colaborativo con unos costes marginales que se irán acercando a cero