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miércoles, 30 de octubre de 2024

Amazon tiene la mitad del negocio mundial de la nube

Marta Peirano, escritora y periodista española, especialista en la intersección entre tecnología y poder, escribe en su libro El enemigo conoce el sistema que “Amazon tiene la mitad del negocio mundial de la nube. Es el negocio más lucrativo y poderoso de Jeff Bezos, aunque mucha gente piense que se ha convertido en el hombre más rico del planeta regentando una tienda de libros online. De todos los gigantes tecnológicos, Amazon ha sido sin duda el más discreto. No tiene eslogan ni lema, no dice que vaya a hacer del mundo un lugar mejor o mejor conectado. Pero en sus servidores está alojado más de un tercio de internet. Claro que Amazon ofrece mucho más que alojamiento. AWS vende servicios de software e infraestructura que permiten a cualquier empresa ofrecer un servicio de vanguardia a sus clientes con la mayor seguridad, sin tener que comprar su propia tecnología. Netflix usa AWS para asegurarse de que sus contenidos llegan en perfecto streaming a todos los rincones y dispositivos del planeta, Unilever para sostener mil setecientas tiendas online, WeTransfer para sostener los envíos de grandes paquetes de datos, imperios mediáticos como Guardian News & Media o Hearst Corporation para sostener sus cabeceras web, Ticketmaster para vender entradas, el Centro Internacional de Investigación de Radioastronomía para mantener un espacio colaborativo donde se intercambian cantidades literalmente astronómicas de datos. También lo hacen Dow Jones y el NASDAQ, las plataformas Airbnb, Slack, Pinterest, Coursera, Soundcloud, The Weather Company y el Laboratorio de Propulsión de la NASA. Incluso el servicio de mensajería encriptada Signal, recomendado por Snowden y utilizado por activistas de la privacidad en todo el mundo. El poder horizontal de Amazon se expande por la industria de servicios ofreciendo un acceso ilimitado a los datos que generan. Su vigilante dominio no solo afecta a los usuarios de cada una de esas aplicaciones sino también a las empresas mismas, porque Amazon puede estudiar sus modelos de negocio como si fueran ensayos de laboratorio para después destruirlos con precios imbatibles. AWS es la reina inconquistable del negocio, pero no está sola. Le siguen, a creciente distancia, Microsoft Azure, Google Cloud e IBM Cloud. Su único competidor real es Alibaba, que domina el continente asiático y en los últimos dos años ha empezado una agresiva expansión. Si internet se rompe en varios bloques, como ha sugerido el fundador de Google, estas dos nubes serán dos de los continentes principales.

viernes, 6 de septiembre de 2019

Chatarra espacial

Desde 1957, cuando se inició la carrera espacial, más de 5.000 lanzamientos han acumulado un censo de unos 23.000 objetos en órbita. De ellos, sólo unos 1.200 son satélites en funcionamiento, según la Agencia Espacial Europea (ESA). El resto carece de utilidad y es clasificado como basura espacial. Un problema enorme son los deshechos surgidos de colisiones entre satélites o fuselajes de restos de cohetes y otros artefactos en órbita.


La ESA estima que existen unos 750.000 objetos de más de 1 centímetro sin utilidad orbitando a enorme velocidad (56.000 kilómetros por hora) y cuyo impacto contra un satélite o una estación espacial puede causar graves daños. Por el momento no existen soluciones técnicas para este problema y la única medida es prevenir la creación de nueva chatarra. 
Jeff Bezos
Elon Musk, fundador de la empresa de coches eléctricos Tesla, y Jeff Bezos, dueño de Amazon, son dos de los muchos empresarios que tienen proyectos para instalar redes de pequeños satélites, o megaconstelaciones, para expandir la banda ancha a todo el mundo. Space X, la empresa de Musk, ha lanzado ya este año decenas de minisatélites dentro de su proyecto para crear una densa red que ofrezcan servicios de internet de bajo coste.

Historia basura espacial

Por el momento no existe una regulación internacional obligatoria para evitar chatarra espacial entre quienes participan en la carrera espacial, tanto estados como empresas. Aunque el número de lanzamiento anuales ha aumentado en la última década, en 2018 se produjeron 111 mientras que en 2008 fueron 66, cada vez más actores diseñan los objetos espaciales para que, una vez cumplan con su cometido, puedan desaparecer de la órbita.