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martes, 6 de septiembre de 2022

El PNV rindió a Franco servicios relevantes

Cuentan los historiadores que los separatistas del Partido Nacionalista Vasco (PNV) rindieron a Franco servicios no por involuntarios menos relevantes. Ante los reveses del Frente Popular, y sobre todo después del bombardeo de Guernica, negociaron con los fascistas italianos una rendición separada; entregaron intacta la industria pesada de Bilbao; sabotearon el esfuerzo bélico de sus aliados y se rindieron en Santoña.

viernes, 29 de julio de 2022

Guernica, una fortaleza defensiva

Los vascos figuraban entre las gentes más religiosas de España, muy apegadas a la Iglesia católica. Al poco tiempo de haber obtenido el País Vasco el Estatuto de autonomía, el alcalde de Guernica se declaró partidario de Franco. Inmediatamente fue encarcelado, lo cual constituyó una advertencia para lo demás simpatizantes de los nacionales que vivían por allí. La población de Guernica se sentía bien protegida por tres batallones de gudaris acuartelados en la villa. Guernica, a unos 35 km al este de Bilbao, era el centro espiritual de la provincia, con su histórica Casa de Juntas y el roble, símbolo de las multiseculares libertades vascas, el cual se halla dentro del recinto de la mencionada Casa de Juntas.


José Antonio de Aguirre

El alcalde José Labauría tuvo una desagradable sorpresa. Debía delegar su autoridad en el hombre que el Presidente, José Antonio de Aguirre, había enviado a Guernica, Francisco Lazcano. Lazcano estaba autorizado por el Presidente para discutir con el alcalde acerca de planes que habían sido secretos hasta aquel momento. Tales planes consistían en convertir Guernica en una fortaleza defensiva. Explicó que, cada calle y cada casa deberían ser enérgicamente defendidas. No habría rendición. Cada hora que se ganara sería una hora que tendría Bilbao para prepararse. Mientras se tuviera Bilbao, existía la posibilidad de llegar a una paz negociada con los nacionales de Franco.


Von Moreau y su bombardero, a pesar de su reputación de hombres seguros, habían dejado caer las bombas a centenares de metros de distancia del puente Rentería, de hecho muy cerca de la plaza de la Estación, en el centro de Guernica. Los soldados con los que se había contado para convertir a la ciudad en un Alcázar vasco se habían marchado. Mientras se producían los ataques aéreos, Rufino Unceta estuvo observando cuidadosamente el comportamiento de la aviación. Todos los aparatos volaban siguiendo una ruta que les mantenía alejados de la fábrica. Era evidente que Unceta, con su actitud calmosa, creía que posiblemente su lealtad hacia los nacionales no se había olvidado; que los pilotos habían recibido la orden de no bombardear su fábrica. Ni una sola bomba tocó el puente.El puente Rentería se hallaba intacto.A las siete y media, los HE-51 dieron una pasada final a toda la ciudad y regresaron a su base. Había terminado el ataque aéreo contra Guernica. Habían transcurrido casi tres horas desde que volara por vez primera sobre la ciudad Von Moreau. Los que aún vivían tendrían que luchar contra los incendios.Todas las casas grandes que flanqueaban la calzada a ambos lados del edificio de la Casa de Juntas estaban intactas, con excepción de algunas ventanas rotas. La propia Casa de Juntas estaba en perfecto estado, lo mismo que el sagrado roble que crecía en sus terrenos. El convento de Santa Clara, próximo al célebre roble, también se hallaba intacto. Los que habitaban aquellas casas, temiendo la venganza del pueblo, habían huido para esperar la llegada de los nacionales.


Fuente: El día en que murió Guernica de Gordon Thomas y Max Morgan-Witts


    


martes, 7 de mayo de 2019

Bilbao, socio comercial de Boston

Casco Viejo y Bilbao la Vieja con el Puente de San Antón. Grabado del siglo XV.
Cuenta Mark Kurlansky que el primer producto caribeño que llegó a Nueva Inglaterra fue la sal de la isla Tortuga, pero los barcos no tardaron en regresar no sólo con sal sino también con añil, algodón, tabaco y azúcar. Apenas veinticinco años después de la llegada de los Peregrinos, los colonos de Nueva Inglaterra se dedicaban a un comercio a tres bandas. El mejor pescado se vendía siempre en España. Bilbao, con su vino, su fruta, su hierro y su carbón, se convirtió en importante socio comercial de Boston. Después los barcos ponían rumbo a las Antillas, donde se vendían algunos productos españoles además del bacalao más barato y donde se adquirían azúcar, melazas, tabaco, algodón y sal. Por último, las naves regresaban a Boston con mercaderías mediterráneas y caribeñas, tras haber obtenido beneficios en cada escala. Enseguida se dio el siguiente paso lógico desde el punto de vista comercial. En 1645 un barco de Nueva Inglaterra zarpó con barricas rumbo a las Canarias, compró esclavos africanos en las islas de Cabo Verde, los vendió en Barbados y regresó a Boston con vino, azúcar, sal y tabaco. Siguieron a éste otros embarques de bacalao salado y muy pronto se estableció un vínculo comercial entre el bacalao, los esclavos y las melazas.

La villa nació gracias a su buena disposición estratégica y su ría navegable, lo que le permitió ofrecer al comercio vizcaíno y castellano una segura salida al mar y una conexión privilegiada con las rutas internacionales. 
Bilbao, cuyas fraguas proporcionaban anclas y otros accesorios metálicos a las embarcaciones europeas, fue uno de los puertos que creció con el boom de construcción de barcos creado por el comercio del bacalao. Según el historiador Samuel Eliot Morison, no ha habido otro momento de la historia, ni siquiera durante la Segunda Guerra Mundial, en que se haya producido tal demanda de embarcaciones para sustituir las hundidas como entre 1530 y 1600. Simplemente la ambición europea iba muy por delante de la tecnología y, hasta que se desarrollaron mejores embarcaciones y mejores técnicas de navegación, los naufragios y las desapariciones se convirtieron en parte habitual de esta nueva aventura.