Se ha dicho con verdad que “el camino del infierno es ya un infierno”; se cumplen aquellas palabras del profeta Jeremías a quienes se sentían deslumbrados por los ídolos de las naciones vecinas. “Los dioses ajenos, decía el profeta Jeremías, no os concederán descanso”, (Jer 16, 13).
