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miércoles, 5 de noviembre de 2025

El racionalismo humano convirtió el mundo en un infierno

“Sociedad líquida es una sociedad en la que prima la desvinculación de las relaciones personales, de las relaciones de amistad, una sociedad sin compromisos en donde el placer es el principio que rige la vida moral, la vida activa y en donde la conveniencia, la ganancia y el cinismo son los ejes principales de la vida de las personas. Es algo líquido porque no hay nada que permanezca en el tiempo, todo es cambiante y puede transformarse en algo nuevo. Esto hace que los hombres vivan una vida sin ningún tipo de arraigo y de estabilidad. Por esto las personas tienen delante suyo toda una serie de posibilidades, en las que piensan que pueden ser o actuar como les parezca mejor o más conveniente”, manifiesta Stefano Abbate,en Filosofía Social.
“Todos los grandes sueños de progreso, de democracia, de grandes revoluciones y transformaciones quedaron sepultados debajo de las trincheras de las guerras mundiales y los campos de concentración, añade Abbate. En ese sentido el racionalismo humano convirtió el mundo en un infierno. Esta profunda decepción es la semilla de nuestro tiempo, en donde lo humano se convierte en algo pasajero, sin ningún tipo de dignidad y por esto vivimos las consecuencias de un tiempo tan degradado, en donde no hay ningún tipo de lealtad ni de fidelidad. Todo es cambiante y esto genera un mundo simbólico posmoderno muy degradado en el sentido de que el hombre no tiene ningún tipo de lugar para poder descansar, en sentido anímico y espiritual más que material.”


lunes, 8 de febrero de 2021

La gran crisis es una sociedad desvinculada



Monseñor Munilla manifestaba en 2014 unas realidades que son absolutamente actuales. “La crisis de la desvinculación a través de una ruptura del hombre moderno con las instituciones como consecuencia de Mayo del 68 y la rebelión contra la religiosidad misma y Dios mismo“. Avisa de “la ruptura con los compromisos sociales” y añade que “la ruptura de la familia es una desvinculación terrible”.



Añade Munilla que “la ideología de género es el culmine de la cultura de la desvinculación, ya no sé ni lo que soy. Hay un gran divorcio entre lo objetivo y lo subjetivo, entre verdad y amor, entre razón y voluntad”. “La gran tesis es la vinculación, a estar vinculados de la familia y desde ella crear vínculos. La gran crisis es una sociedad desvinculada con los vecinos, con la sociedad, con la familia y con lo subjetivo y objetivo”.