“Contra las fuerzas instintivas e irracionales, contra la mística del materialismo revolucionario, no existe otra vía posible que el recurso a la instancias de nuestra civilización común; hemos de constituir la solidaridad de la razón y del sentimiento, de la libertad y de la justicia. La primera defensa de la paz descansa sobre un esfuerzo unitario que también incluya a Alemania, eliminando el peligro de guerra, de revancha y de represalias”, manifiesta Alcide De Gasperi, que fue ministro de Asuntos Exteriores y presidente del Consejo de Ministros de Italia, así como fundador de Democracia Cristiana. Apoyó sin reservas el plan elaborado en mayo de 1950 por el ministro francés de Asuntos Exteriores, Robert Schuman, y suscrito igualmente por el canciller de Alemania Federal, Konrad Adenauer. Tres católicos, tres democristianos para iniciar la unificación de un Viejo Continente devastado por la Segunda Guerra Mundial.
