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sábado, 1 de agosto de 2026

Si a los seres humanos les caracteriza algo, ésta es la familiar

Escribe el profesor Elio Gallego que “si a los seres humanos les caracteriza algo, si poseen una naturaleza, ésta es la familiar. Es sencillamente inimaginable la existencia de un espacio más acogedor que el proporcionado por los vínculos familiares de padre y madre, especialmente comprometidos por razones obvias, en el amparo y protección de cada nuevo nacimiento respecto de un mundo exterior por fuerza menos familiar y cálido. Edificada sobre la paternidad y la maternidad del hombre y la mujer, la familia es el ámbito humano por excelencia, la matriz generadora de la humanidad del hombre. El nudo existencial de todo ser humano se fragua en el ámbito familiar, pues en él concurren tanto la aportación genética de cada uno de los padres como las primeras e indelebles impresiones dejadas por el encuentro del niño con su mundo más primigenio y propio. La familia se constituye de este modo en la fuente nutricia de la que nacerán los rasgos configuradores del carácter de los hijos, y que acompañarán el devenir de cada hombre o mujer hasta el final de sus días. La trabazón que sustenta este espacio vital que es la familia es el compromiso adquirido por el varón con la mujer llamada a ser la madre de sus hijos”. 
“El hombre es antes animal conyugal que animal social, observaba  Tomás de Aquino. Pero la fuerza unitiva de esta conyugalidad entre hombre y mujer se corresponde con una dimensión básica de lo humano que, a su vez, ha sido experimentada y alimentada en el seno de una familia, y esta dimensión es la que viene dada por una entrega que se recibe y acoge bajo la forma de la gratuidad. Dimensión de entrega desinteresada de lo que hay de más íntimo y personal que bien puede llamarse amor.”